El “feedlot” la está pasando mal y le transfiere la crisis al criador

El poder de compra de los feedlots se achica: desde fines de 2015, en números redondos, el ternero vale 100% más; el maíz, 400%. Por Ignacio Iriarte

23

Sube el novillito y el ternero; bajan la vaca gorda, la conserva, la manufactura y el novillo pesado de exportación. Puede tratarse de las lluvias y de los feriados de fin de año, y de la mayor demanda por las Fiestas. Pero también puede ser, como muchos piensan, que la oferta de feedlot ha comenzado a mermar y que ha comenzado el efecto “febrero-marzo”. Además, los campos están extraordinarios y muchos retienen “esperando precios”.
Los valores de la hacienda están muy rezagados en términos reales y, en la medida que los ingresos nominales de la población empiecen a mejorar, aunque sea parcialmente, los precios comenzarán a recuperar el enorme terreno perdido.
La exportación, que en noviembre embarcó 56 mil toneladas, ya no tiene las utilidades del primer semestre, pero sigue ganando buena plata. Y la invierte en aumentar la capacidad de faena o de congelamiento, en cámaras al frío, o en recuperar o mantener habilitaciones de exportación. Del mismo modo, los “consumeros” invierten también en sus plantas y se preparan para exportar, porque creen que, solo con el consumo local, la industria no tiene futuro.
Así, suben las categorías de consumo, bajan las de exportación. Pasada la primera quincena de enero, las cosas se verán un poco más claras.
Hembras
En noviembre, la participación de las hembras en la faena, con un 47,6 por ciento, pasó el límite conocido entre equilibrio y liquidación (45 a 47 %). Para asegurar que estamos en un período de liquidación, deberían sucederse varios meses de participación superior al 47 por ciento. Además, habría que seguir con atención la mortandad de vacas –en el corriente año ganadero es baja– y la cantidad de vaquillonas de primera parición que entran al rodeo.
En noviembre de 2015, el porcentaje de hembras se ubicaba en el 41,3 por ciento; en el 2016, subió al 43,2 por ciento; el año pasado, llegó 44,6 por ciento. En el período 2007-2009, inequívocamente de liquidación, la participación de las hembras osciló entre el 47 y el 53,4 por ciento, pico que se dio a mediados del 2009.
Pese a que para muchos productores las expectativas sobre el futuro del negocio ganadero siguen siendo positivas, hoy en día se presenta una combinación de factores muy adversos para la cría. Los precios del ternero –el gran perdedor de estos últimos tres años– en términos reales están muy rezagados, el valor de los insumos ganaderos ha crecido mucho más que los ingresos del criador, la incertidumbre institucional (elecciones 2019) afecta, la altísima tasa de interés y la presión fiscal asustan, y los márgenes brutos agrícolas nuevamente son muy superiores a los ganaderos.
El productor vende parte de su capital porque no tiene más remedio: debe vender cantidades crecientes de vacas y terneros para cubrir los gastos de evolución de su explotación y el costo de vivir. El excelente precio (relativo) de la vaca gorda o conserva mejora sus ingresos, pero al mismo tiempo, lo tienta a menudo a vender vacas para hacer caja.
La mayoría de los criadores, a causa de la seca, ya vendió hace rato su destete 2018 y ahora, para enfrentar los gastos de fin de año sin recurrir al banco, debe echar mano de las vacas, la categoría más numerosa en su rodeo. La primavera ha sido excepcional y hay mucha vaca gorda –probablemente preñada– que vale buena plata.
El destete 2019, según nuestros cálculos, será muy similar al del último otoño, y encontrará al feedlot con un poder de compra –para que los números cierren– muy inferior, a moneda constante, al de años anteriores. Desde fines del 2015, en números redondos, el ternero vale 100 por ciento más y el maíz vale 400 por ciento más. El feedlot, que absorbe entre 60 y 70 por ciento de los terneros ofrecidos, la está pasando mal y, con un precio del gordo muy atrasado, le transfiere la crisis al criador. (Agrovoz)