Cuando la norma corre detrás de la realidad, todos pierden

El SENASA dió de baja a una centena de establecimientos para exportar de carne bajo la cuota Hilton. El motivo es por supuestas irregularidades en relación al tipo de alimentación. Por María Julia Aiassa - ROSGAN

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La semana pasada se conoció que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha estado dando de baja a una centena de establecimientos agropecuarios, hasta entonces habilitados como proveedores de hacienda para la exportación de carne bajo la cuota Hilton.
Según se conoció, las bajas fueron motivadas por supuestas irregularidades detectadas en la crianza del ganado en relación al tipo de alimentación recibida. Recordemos que el actual protocolo de cuota Hilton sólo admite cortes provenientes de animales alimentados exclusivamente a pasto desde su destete, sin intervención de ningún tipo de confinamiento a los fines de su alimentación prohibiendo, además, el uso de suplementos con grano y alimentos que contengan proteínas de origen animal.
La realidad es que varios campos en donde se producen estos novillos de exportación tienen sus propios corrales, algo que no necesariamente implica que la producción de estos animales se realice bajo confinamiento. Sin embargo, el hallazgo de corrales en los campos ha sido motivo directo de baja de los establecimientos. Según se estima, aún habría más de un centenar de campos bajo observación lo que podría hacer escalar significativamente el número de bajas, de no mediar un entendimiento en los próximos días.
Desde el año pasado, con motivo del Brexit, se habían iniciado una serie de negociaciones con la Unión Europea para adecuar los protocolos vigentes a una realidad que se da cada vez más naturalmente en el mercado y que la misma demanda reconoce y acepta de manera tácita. El comprador comprende que la eventual intervención con grano en la etapa de terminación del animal, no implica un cambio sustancial en la crianza a campo que recibe el animal durante la mayor parte del ciclo productivo y, en definitiva, es quien terminará valorando o castigando el producto final por sus atributos, ponderando de manera natural los demás aspectos de seguridad, bienestar y sostenibilidad que intentan formalizar las normas. En efecto, este tipo de sistema de producción que se intenta limitar el protocolo vigente, ya ingresa a Europa no solo de otros proveedores que participan de la Hilton con diferentes requerimientos, sino también del mismo Mercosur, a través de la cuota 481.
En este sentido, uno de los grandes impulsores de esta adecuación de protocolos ha sido Uruguay, quien ya a mediados de 2020 instó al resto de los países del Mercosur a iniciar una negociación en bloque, dado que los protocolos son bastante similares entre los países de la región a diferencia de otros protocolos aplicados al resto de los proveedores ya sea del Nafta (EE.UU./Canadá) o de Oceanía (Australia/Nueva Zelanda). Sin embargo, esto no se dio y la iniciativa regional aun aguarda avances concretos.
Paralelamente, desde el IPCVA, también se ha intentado avanzar en gestiones para flexibilizar los protocolos actuales permitiendo la inclusión de animales terminados a grano, lo que implicaría un cambio de denominación de alimentados “a pasto de manera exclusiva” por “mayoritariamente a pasto”. La realidad es que ningún cambio concreto se ha logrado hasta el momento y hoy nos encontramos con un ente sanitario exigiendo el cumplimiento de una norma que ya corre por detrás de lo que demanda el mercado.
De los países proveedores que integran el contingente, Argentina es el que posee la mayor cuota, con 29.500 toneladas adjudicadas. Hace dos años, en el ciclo 2018/19, el país volvía a cubrir el 100% de la cuota asignada tras 10 años de incumplimientos, gracias justamente a la previsibilidad que había recuperado el negocio exportador a partir de entonces.
El año pasado, a causa de un factor totalmente ajeno al mercado como fue la sorpresiva irrupción del Covid, el cumplimiento cayó al 94%. Aun así, Argentina fue, por lejos, el país que mayor nivel de cumplimiento presentó, seguido en orden de importancia por Uruguay (71%), Australia (42%) y Brasil (29%), según los propios registros de la Comisión Europea.
Actualmente, de acuerdo a los datos publicados por la Secretaria de Mercados Agroalimentarios, las certificaciones registradas hasta la primera quincena de marzo (semana 37) ascienden a 19.746 toneladas, lo que equivale a cerca de un 67% de la cuota total cuando, a igual fecha del año pasado la cobertura superaba el 80%.
Si bien no existen estimaciones precisas respecto de cuánta oferta de novillos podrían llegar a restar estas medidas, hay quienes estiman una posible reducción de hasta un tercio de los animales disponibles.
La realidad es que cualquier efecto es significativo sobre una categoría que aún no ha logrado recuperar los 2 millones de novillos perdidos hace ya más de una década. Si bien el año pasado comenzó a percibirse un ligero aumento en la faena hacia mediados de año, esta tendencia no se sostuvo y concluimos otro año con una baja de más de 450 novillos menos en la faena. Es precisamente este faltante de novillos pesados el que se expresa en las subas que han estado registrado las cotizaciones en las últimas semanas, llegando a superar los valores de Brasil, también afectado por una fuerte restricción de su oferta.
Cubrir la totalidad de cuota en los próximos 2 meses en los que se definen los embarques del ciclo 2020/21, implicaría sostener en las próximas semanas un ritmo de exportación cercano a las 1.200 toneladas semanales para cubrir el remanente de 9.750 toneladas, algo que parecería poco probable de cumplir si consideramos que el promedio de certificaciones semanales en lo que va del ciclo no supera las 450 toneladas.
De no mediar una rectificación de las medidas adoptadas, aún menos animales estarían en condiciones de ofrecerse para este canal, lo que redunda en un menor ingreso para el productor y menor nivel de actividad para la industria exportadora, sin considerar el menor ingreso de divisas que también conlleva, es decir, una ecuación en la que todos pierden.
Si bien la demanda europea aún no termina de recuperarse dado que, pese al avance de la vacunación, aún continúan los temores por nuevos rebrotes de Covid, el negocio de exportación Hilton es algo que nuestro país no puede dejar de cuidar, más aún en momentos en los que Argentina necesita imperiosamente elevar el valor agregado de sus exportaciones contrarrestando el efecto que genera la alta concentración de ventas hacia China.
Por otra parte, un cambio de protocolos que contemple la suplementación final grano -aun en momentos de alto valor de estos insumos- permitiría acortar los plazos de terminación, uniformar las tropas y generar una mayor oferta de novillos adaptables para abastecer no solo Hilton sino también otros mercados.

Prensa ROSGAN


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