Mercado: Los precios y la misma reacción de siempre

Análisis de los Mercado Ganaderos. Por Carlos José Bodanza (*)

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El feriado largo trajo más firmeza a un mercado que de por sí, traía los argumentos propios para que los precios de Diciembre, sigan para arriba. Las filas de autos rumbo a la costa, pronósticos de buen tiempo y el hartazgo de una sociedad enclaustrada, forman el combo perfecto para que sean muchos los que estén más preocupados por el bienestar, que por lo que pagan a la hora de sentarse frente a un plato proveniente de la parrilla.
Por eso más allá de lo que ocurra en el ruido constante de lo mediático y de la preocupación de los frigoríficos consumeros frente a la recuperación del precio de la hacienda en pie, será el mostrador quien avale o no las subas, y seguramente en este producto tan sensible desde lo político, habrá una mirada fija, como si para el sector ganadero, la carne y quienes producen en este sector en la Argentina, debieran vivir ajenos a un país donde todo sube, pero la carne no debería hacerlo.
Saliendo de lo filosófico, lo cierto es que el mercado de haciendas sigue en su camino de recuperación, con novillitos y vaquillonas de consumo que hay que buscarlos en promedios de 130-140$ según calidad, con una vaca que ha acompañado siempre en la suba, promediando los 110$ en sus lotes de calidad, siempre todas las categorías con máximos que empujan esos promedios tanto en consumo como en el resto de las valorizaciones.
En la otra punta de la cadena las cosas marchan en su propio carril, ya que el ternero ha continuado con su mismo enfoque, con ofertas limitadas, con muchos lotes pagándose en promedio entre 170-180$, con muchos máximos de terneros livianos que pasan holgadamente los 200$ y deja cada día más abierta la grieta entre gordo y reposición, algo que para muchos lleva a esta altura, un replanteo de un negocio que supo ser por años rentable y hoy mantiene sus números en rojo, al menos durante los últimos 7 meses.
Todo esto lleva a una revisión de cuestiones, porque aquí no hay malos ni buenos, hay un mercado que toma posiciones y dentro de las mismas, cada eslabón juega su juego y nadie debería intervenir para que uno u otro, elija su destino o decida ventas o retenciones, es solo parte del negocio y ponerle un coto, no es justamente la solución. Si hoy exportar es más negocio, si el maíz es un insumo caro, si vender una vaca reditúa más que otra categoría, si el pesado de exportación vale más que el liviano de consumo y todos las variables que el mercado puede ofrecer son tomas de decisiones, tal vez haya que mirar porque el pollo creció para igualar el consumo de carne vacuna y quizás nuestro país en materia de consumo, se comience a parecer al resto y esto no debería ser una obsesión sino más bien una mirada para que quienes llevan adelante sus negocios, vayan previendo cuál es la tendencia de un consumo mundial y no siempre estar haciendo lobby para que unos sean culpables y otros víctimas de un mercado donde miles de ganaderos, cada día toman sus propias decisiones.
Hay una explicación que en definitiva, enmarca todo el análisis: la falta absoluta de una política de producción, de exportación, de visión futura de qué pretendemos como país a la hora de producir. Políticas que aplican retenciones sobre ideología y ofrecen subsidios por conveniencia, cuando justamente estos solo deberían ser una simple canilla regulatoria, para no intervenir mercados.
Quizás la columna salió más terapéutica que analítica, pero sin una visión global del negocio, mirar el árbol con los precios en rojo, solo es mirar la foto, sin mirar la película. Y en esta columna, hace dos meses venimos anunciando los títulos, no hay novedades ni grandes aciertos, solo una mirada lógica y en base a ello tomar las decisiones, un ejercicio que todos deberíamos realizar más a menudo.
(*) Especial para CAMPO total


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