Cebada: la calidad será decisiva en una campaña desafiante

La cebada inicia la campaña 2026/27 con un escenario internacional atravesado por la incertidumbre geopolítica, las dificultades climáticas y los cambios en la demanda. En Argentina, las perspectivas apuntan a una reducción de la superficie sembrada y a una producción inferior a la del ciclo anterior, mientras el mercado muestra un marcado predominio de la cebada forrajera sobre la cervecera.
Así lo describen los ingenieros agrónomos Mario Cattáneo y Fidel Cortese en su informe publicado en el portal cebadacervecera.com.ar, donde analizan la situación del cultivo en los principales países productores y las perspectivas comerciales para la Argentina.
Según las estimaciones de los especialistas, la superficie final destinada a cebada en el país se ubicaría en torno a 1,1 millones de hectáreas, con una producción proyectada de entre 4,5 y 4,9 millones de toneladas. El resultado definitivo dependerá de las condiciones climáticas durante la etapa restante del ciclo, especialmente de la radiación solar, las precipitaciones y las temperaturas.

Una campaña condicionada por los excesos hídricos
La principal modificación en las perspectivas argentinas para 2026/27 es la reducción del área sembrada, consecuencia de las condiciones de exceso hídrico registradas durante la implantación, particularmente en el sudeste de la provincia de Buenos Aires.
A partir de este escenario, la producción podría ubicarse por debajo de los 5,7 millones de toneladas estimados para la campaña 2025/26.
Sin embargo, el comportamiento de los cultivos durante el tramo final será determinante para establecer el volumen definitivo y, especialmente, la calidad de la mercadería obtenida.
En este contexto, el mercado comienza a reflejar valores para la nueva cosecha con entrega en enero de 2027 de entre 230 y 235 dólares por tonelada para cebada cervecera y de 200 a 205 dólares para cebada forrajera.
Como referencia, el trigo Rosario para enero de 2027 cotizaba a 223 dólares por tonelada, según los valores del MATBA al 23 de octubre de 2026.

La cebada forrajera gana terreno en Argentina
Los datos comerciales muestran una diferencia significativa entre el comportamiento de las categorías cervecera y forrajera.
De acuerdo con las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) registradas por la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios al 23 de octubre de 2026, para la campaña 2025/26 se habían declarado exportaciones por 697.789 toneladas de cebada cervecera y 2.905.640 toneladas de cebada forrajera.
En el caso de la malta de cebada, las declaraciones alcanzaban las 529.014 toneladas.
La comparación con octubre de 2025 permite dimensionar el cambio en la dinámica comercial. En aquel momento, las DJVE de nueva cosecha acumulaban 1.243.415 toneladas de cebada cervecera y 2.251.040 toneladas de forrajera.
La evolución de los registros refleja el mayor peso relativo de la categoría forrajera, que actualmente domina el mercado argentino. Para los autores del informe, la caída del consumo de cerveza constituye uno de los factores que explican la debilidad del negocio cervecero, al punto de que 2026 podría convertirse en el año de menor volumen exportado de cebada cervecera por Argentina en la última década.
Para el ciclo 2025/26, Cattáneo y Cortese estiman una producción nacional de 5,7 millones de toneladas, de las cuales más de 3,6 millones ya se encuentran comprometidas para la exportación, de acuerdo con las DJVE informadas.
Arabia Saudita y Brasil continúan entre los principales destinos de la cebada argentina: el primero, con un papel destacado en la demanda de cebada forrajera, y el segundo, como mercado relevante para la cervecera.

Un mercado mundial sostenido por la demanda forrajera
A escala global, las previsiones de producción para la campaña 2026/27 se mantienen en torno a los 155 millones de toneladas, un volumen similar al estimado para el ciclo anterior.
No obstante, detrás de esa estabilidad productiva existen diferencias importantes entre regiones, tanto por los resultados de las cosechas como por la calidad de los granos disponibles para la industria maltera.
El informe destaca el comportamiento del comercio internacional durante 2025/26. Según las estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), las operaciones mundiales de cebada se aproximarían a los 35 millones de toneladas, el mayor volumen desde la campaña 2020/21, cuando se habían comercializado unos 37 millones.
La explicación principal se encuentra en la demanda forrajera, que compensó la menor actividad del segmento maltero y contribuyó a impulsar las exportaciones. Para 2026/27, en cambio, se anticipa una reducción del comercio internacional, asociada a una mejora en la producción de los países importadores.
China tuvo un papel central en el crecimiento de la demanda durante 2025/26, con importaciones estimadas en 14 millones de toneladas, más del 40% del total mundial. Arabia Saudita también mantuvo una participación destacada, con compras superiores a los 4,7 millones de toneladas.

La calidad, el factor que puede cambiar el negocio
Más allá de los volúmenes de producción, la calidad de la cebada constituye una de las principales variables a seguir durante esta campaña.
En Europa, la sequía condicionó el desarrollo de los cultivos y mantiene atrasada la siembra de cebada de invierno. Se espera una mejora de la humedad de los suelos que permita avanzar con las labores. En Francia, además, se proyecta un incremento de la superficie destinada a cebada invernal, en detrimento de la colza.
En América del Norte, el panorama presenta dificultades de otro tipo. En Canadá, la producción se estima en 9,7 millones de toneladas, aunque las lluvias y los excesos de humedad durante la cosecha afectaron la calidad y redujeron la disponibilidad de grano apto para maltería.
Según Peter Watts, del Consejo Canadiense de la Cebada Maltera (CMBTC), la selección para malteo se ubicaría por debajo de los 2 millones de toneladas, un volumen aproximadamente 20% inferior al promedio de los últimos años, estimado en 2,5 millones.
El retraso de la cosecha y los problemas de germinación también condicionan el ritmo comercial. Si bien las exportaciones canadienses comenzaron con intensidad, se espera una reducción de los volúmenes ante la variabilidad de la calidad obtenida.
En Estados Unidos, por su parte, la combinación de menores rendimientos y una superficie cosechada más reducida llevó la producción a unos 2,6 millones de toneladas.
Australia también presenta un escenario para seguir de cerca. Las estimaciones anticipan una cosecha de entre 16 y 17 millones de toneladas, con posibilidades de alcanzar un volumen récord gracias a las excelentes condiciones registradas en el sur del país. Sin embargo, las lluvias en algunas regiones podrían comprometer la calidad de parte de la producción.
En Argentina y Uruguay, los cultivos evolucionan favorablemente, aunque necesitan un período con mayor radiación solar para completar el ciclo y alcanzar mejores resultados.

El Mar Negro y la geopolítica sostienen la incertidumbre
El contexto internacional continúa condicionado por los conflictos geopolíticos y sus consecuencias sobre el transporte y la comercialización de granos.
Las estimaciones de producción de Rusia y Ucrania superan conjuntamente los 25 millones de toneladas de cebada. Sin embargo, las restricciones logísticas derivadas de la guerra limitan su capacidad de participación en el mercado mundial.
De acuerdo con los analistas citados en el informe, la capacidad exportadora de Ucrania se encuentra reducida entre un 30% y un 40%, mientras que la de Rusia presenta una disminución cercana al 20%, principalmente por los daños en las infraestructuras portuarias.
Estas dificultades favorecieron una mayor participación de Europa occidental en el comercio internacional, incluso en un contexto de menor cosecha.
A la vez, Cattáneo y Cortese advierten que una eventual tregua o acuerdo en el conflicto podría modificar las cotizaciones, al reducir parte de las restricciones que actualmente sostienen los precios. La evolución de los mercados energéticos también permanece ligada a los conflictos en Oriente Medio y el Mar Negro.

Precios y perspectivas para el nuevo ciclo
Los valores oficiales FOB informados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca al 23 de octubre de 2026 se ubicaban en 257 dólares por tonelada para cebada cervecera y 235 dólares para cebada forrajera.
Para el trigo pan, el valor era de 248 dólares por tonelada, mientras que el maíz cotizaba a 211 dólares.En este escenario, la cebada argentina afronta una campaña en la que el volumen disponible, la calidad y el destino comercial de los granos serán determinantes para definir los resultados.
Con una producción estimada entre 4,5 y 4,9 millones de toneladas, la evolución climática de las próximas semanas será clave para establecer el potencial definitivo de la cosecha. Al mismo tiempo, el predominio de la cebada forrajera y la debilidad de la demanda cervecera plantean un desafío para una cadena que necesita sostener sus mercados y preservar la calidad de la producción.
El panorama internacional ofrece oportunidades vinculadas con la demanda forrajera, pero también exige seguir de cerca las cosechas de los principales competidores y las consecuencias de los conflictos geopolíticos. Para el productor argentino, la combinación entre rendimiento, calidad y condiciones comerciales será decisiva para aprovechar el potencial de la campaña.

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