La Esencia, el valor de un gran programa

La cabaña de Ale Aznar concretó su décimo remate anual en la rural de Saladillo. Rematazo acorde a un tremendo ofrecimiento.

Diez años de remates no se construyen de un día para otro. Detrás de esa cifra hay trabajo, decisiones, genética, clientes y, también, muchos vínculos. Todo eso se puso en escena en la Sociedad Rural de Saladillo, donde Cabaña La Esencia realizó su décimo remate anual.
La jornada tuvo todos los condimentos que se esperan de una gran cita ganadera: el clima acompañó, la convocatoria fue importante y los negocios respondieron por encima de las expectativas. “Salió todo soñado, la verdad, todo muy bien, por encima de lo esperado”, resumió Alejandro Aznar, titular de La Esencia, una vez finalizada la venta.
Pero el balance de estos diez años, para Aznar, no pasa solamente por los resultados obtenidos en cada remate. Hay algo que se fue construyendo en paralelo y que hoy ocupa un lugar central en la historia de la cabaña: las relaciones humanas.
“Lo que uno más valora son los amigos, las relaciones humanas que se van tejiendo”, destacó. En su mirada, el negocio ganadero fue muchas veces el punto de encuentro, pero con el tiempo esas relaciones terminaron trascendiendo lo comercial.
Es justamente allí donde Aznar encuentra uno de los principales logros de La Esencia. Una cabaña que nació y creció desde la pasión por la actividad y que, en ese recorrido, fue formando una comunidad alrededor de su genética y de su manera de entender la ganadería.
“Tenemos el rumbo claro. El objetivo es la rentabilidad, la productividad, y trabajamos arduamente para lograrlo”, explicó en el post remate Ale Aznar.
La mejor referencia de ese trabajo, entiende, aparece cuando los clientes vuelven. Productores que utilizaron genética de La Esencia, comprobaron su impacto en el rodeo y regresan en busca de nuevos reproductores o utilizan sus toros para inseminación.
Ese regreso de los compradores es, para la cabaña, una de las formas más concretas de medir el resultado del trabajo realizado. Y también una de las razones por las que cada año el remate consigue reunir a más gente.
Los toros volvieron a ocupar un lugar destacado en la oferta de La Esencia, como una de las principales marcas de la cabaña, pero en esta edición hubo además una apuesta especial por las hembras. Todo tuvo sus pujas, sus elecciones, su interés y por consecuencia valores.
Como novedada la cabaña puso a la venta vientres de una calidad que, según reconoció Aznar, no es habitual incluso dentro de su propia producción. Es que la decisión de ofrecer esos vientres implicaba también un desafío. Allí estaba también una muy buena parte del programa genético.
“A veces uno tiene miedo cuando vende semejante vientre, pero creo que se le hizo justicia”, señaló Aznar, satisfecho con la valoración que recibió la hacienda.
El resultado fue una jornada de negocios que dejó conformes tanto a la cabaña como a los compradores y mas allá de cualquier máximo o promedio el interés en el programa genético de La Esencia sigue intacto.
Genética, productividad, clientes que regresan, nuevos compradores y, sobre todo, amigos que año tras año vuelven a encontrarse. La Esencia cumplió diez años de remates. Y en Saladillo, además de vender toros y vientres, celebró una historia que, para Alejandro Aznar, tiene un valor que va mucho más allá del negocio ganadero.
Los negocios de hoy:

Organizador: La Esencia
Invitada: La Guagua, La Cara Blanca, La Totora, La Zafra y Los Alamos.
Consignataria:
 Pedro Noel Irey
Remate: 
Físico y streaming
Plataforma/Lugar: 
Desde la Soc. Rural de Saladillo 
Martillo:
 Pedro N. Irey
Animales: 
263
Plazo:
30, 60 y 90 dias
Fuente: Bicondoa
Informe: 
Hinding / Bicondoa / Bodanza

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