A El Galpón el nombre le quedó chico

En un capítulo más de su constante evolución, la agronomía creada por Julio Bertolotto en 1995 inauguró sus modernas y espaciosas instalaciones sobre el km. 612 de la ruta 51, en Pringles. Un paso clave que le permite brindar un mejor servicio y cumplir con las normas del cuidado de medio ambiente

Con la voz herida por una típica gripe de esta época y también por las consecuencias de una noche llena de emoción -y seguramente una de las más importantes de su empresa-, el ingeniero Julio Bertolotto insiste en dar las gracias. En ese constante agradecimiento, con humildad y sencillez, el titular de agronomía El Galpón, hace partícipes necesarios a clientes, amigos, proveedores y familiares en este gran paso que dio la firma con la inauguración de las modernas y espaciosas instalaciones en la ruta 51, sobre el km. 612 en Pringles.
“Esta obra es una consecuencia de lo que venimos haciendo desde que empezamos, que es tratar de ir mejorando, creciendo, tomando mejores opciones, buscando dar un mejor servicio. Y eso no ha traído hasta acá”, explica con la voz cascada el ingeniero en CAMPO total radio.
La agronomía arrancó hace 29 años en un pequeño espacio donde había funcionado un taller junto a la casa de Julio. “En un momento el mecánico se fue y nos quedó es galpón chiquitito libre y decidimos empezar”, recuerda. Lo más fácil de ese inicio fue la elección del nombre. “Le pusimos El Galpón”, cuenta. Las razones son obvias. Así fue que Bertolotto puso primera y nunca dejó de ir para adelante.

Avanzar
“En el ADN nuestro está crecer, más allá de las coyunturas, los gobiernos, las devaluaciones, y todo lo que sabemos pasó en estos casi 30 años. Lapso en el que también sucedieron cosas positivas, tuvimos buenas cosechas, y sobre todo, siempre tuvimos el acompañamiento de los clientes, de los proveedores y el apoyo de la familia. Y eso nos fue llevando a esto”, dice.
“Esto” es haberse convertido en una empresa referente del sector en su zona de influencia, brindando múltiples servicios al productor agropecuario y desde la semana pasada con unas instalaciones modelo. “Para nosotros es una alegría, un regocijo poder crecer, poder estar en este nuevo lugar y poder hacer cosas nuevas”; asegura Julio.
La mudanza, en definitiva, terminó siendo una consecuencia natural de la evolución que ha venido teniendo la agronomía, más la necesidad de aggiornarse en materia de cuidado de medio ambiente, para poder continuar planificando el crecimiento. “Las empresas de agroquímicos hoy en día te marcan la cancha, están cada vez más centradas en ‘ser y parecer’ más verdes, más amigables con el ambiente. Entonces hemos construido un depósito bajo normas Casafe, por ejemplo”, explica el ingeniero.
Las nuevas demandas medioambientales terminaron siendo el incentivo para que El Galpón concretara su mudanza a un predio sobre el kilómetro 612 de la ruta 51 en el que dispuso la oficina, la planta, dos laboratorios (uno de suelo y otro semilla) y el galpón. “Ya está todo funcionando muy bien”.
“Se trató de una inversión importante, nos ayudaron mucho los bancos. Los representes de todos los bancos vinieron a la inauguración y les agradecí porque tuvimos el apoyo crediticio. Es como que uno recogió en un momento que lo necesitaba tantos años de laburo”, dice.

Mi equipo
“Por eso en un momento como este, a mí lo único que me surge hablar es de agradecimiento. Darles las gracias a todos los que nos han rodeado y nos han acompañado”, insiste el ingeniero.
Y una cuota importante del agradecimiento y de la responsabilidad por seguir hacia adelante, Julio se las da al equipo de trabajo de El Galpón. “Formamos un equipo muy bueno, es un gusto laburar con todos los que están en la agronomía. Uno se siente uno más y eso me pone muy contento”, cuenta.
Con la incorporación de dos nuevos jóvenes agrónomos, ya son cinco los técnicos que conforman el departamento agronómico de la firma. “Siempre buscamos estar técnicamente más afilados, con los chicos nuevos apuntamos a actualizarnos, a impulsar nuevas ideas”, explica Bertolotto, que ha sumado también al equipo de trabajo a su hijo mayor, en la parte de administración.
Y así, con la llegada de sangre nueva, la agronomía seguirá el camino de la evolución y el crecimiento. Ese camino que hizo que aquel nombre puesto en 1995 hoy le haya quedado chico.

VER VIDEO DE LA INAUGUCACION – Clic aquí 

Fotos gentileza de Gustavo Avila

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