Tecnología low cost para producir energía en el campo

Fabrican biodigestores flexibles para reciclar los desechos de los animales y obtener adicionalmente un biofertilizante orgánico. Aseguran que la inversión se recupera en menos de un año.

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Si bien la posibilidad de generar energía en el campo y lograr el autoabastecimiento existe desde hace varios años, lo cierto es que en la mayoría de los casos demanda una inversión que a pequeños y medianos productores les resulta difícil asumir. Atento a ello, y tras observar un proyecto de una empresa mexicana, tres emprendedores argentinos desarrollaron una solución más accesible destinada a un amplio abanico de usuarios rurales.
Se trata de un sistema de biodigestores flexibles, en bolsa y semicontinuo, que de manera sencilla y ecológica transforma los desechos de animales en biogás, lo que da la posibilidad de alimentar, por ejemplo, cocinas o generadores. Como extra, la innovación de la empresa bonaerense Econer también genera un biofertilizante para seguir colaborando a un esquema de economía circular.
Juan Manuel Donate, a cargo de la iniciativa, dialogó con AgrofyNews y explicó que los costos que requiere la instalación del sistema pueden ser recuperados en menos de un año. Los precios van desde los 1.000 dólares para el producto más chico (destinado a una residencia rural, que puede generar entre 4 y 5 horas diarias de gas) hasta los 10.000 dólares (con capacidad para procesar hasta 1.500 kilos de residuos por día, para un criadero de cerdos por ejemplo).
“Es una bolsa con tres bocas. En una se carga el estiércol del animal, aunque también se puede llenar con cualquier desecho orgánico. Por otra boca sale el fertilizante orgánico llamado biol y por una válvula superior, sale el gas metano”, indicó Donate, quien hasta aquí no se venía relacionando directamente con los agronegocios, sino que venía de la parte comercial. Sus socios tampoco tienen origen rural, sino de la construcción y del área administrativa.
Mediante tuberías de PVC se extrae el metano de las bolsas, que puede usarse tanto como energía térmica (en hornallas o calefones) o como combustible para diferentes equipos (generadores). Los caños no pueden ser metálicos porque el azufre presente en el metano los corroe. Por ello se debe conectar directamente al artefacto.
La vida útil de la bolsa biodigestora es extensa, por estar confeccionada en un material antidesgarrable de última generación. “La estimamos entre 8 y 10 años”, comentó Donate, quien destacó que al ser un producto nacional tiene un costo ostensiblemente menor frente a la competencia.
Por ahora el circuito de ventas es de forma directa, a través de distintas rondas de presentación que se hacen en el interior de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, en estas semanas se encuentran perfeccionando una red de distribuidores que les permita llegar al resto del país. La idea es que ellos sean además instaladores del producto, ya que si bien su colocación no es díficil, sí requiere que la persona sea meticulosa.
“Si queda mal instalada, se puede romper con el tiempo. Los clientes pueden llevarla y colocarla, pero en ese caso la garantía que damos es de un año. En cambio si lo hacemos nosotros, que tiene un costo extra, ese período se extiende a tres años”, resaltó el socio de Econer.
Por ahora la venta no es masiva porque el producto requiere un seguimiento especial por parte de la empresa. “La idea es que nuestra red haga lo que estamos haciendo nosotros, que es visitar de dos a tres veces el campo para verificar que todo funcione correctamente”, indicó.
Más allá de la cuestión energética, los emprendores destacan que el principal activo es la generación de biofertilizante, porque ello mejora el rinde propio del campo con un producto orgánico y natural.
“Lo que decimos es que, con que una persona recupere un peso por litro del fertilizante, ya sea vendiéndolo o con uso propio, al no tener que comprar ese insumo, ya está ahorrando”, finalizó Donate.
Como dato adicional, desde Econer señalan que según la escala del establecimiento, hasta se podría pensar en un siguiente paso, que es la de convertirse en prosumidor del sistema de energía eléctrica, esto es generar más de lo que el campo necesita y subirla a la red. Esto es posible, por ejemplo, para un feedlot con 10 mil cabezas o un tambo de grandes dimensiones.
Por Juan Chiummiento | Agrofy News