Ganadería de precisión: ¿es posible?

Es fundamental que se construya en cada empresa un “proyecto ganadero”, a partir del cual se desarrollen las actividades productivas e inversiones, de acuerdo a objetivos, planificación, manejo, controles y evaluación económica. Por Aníbal Fernández Mayer

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En la mayoría de los sistemas de alta producción agrícola, se ha instalado en los últimos tiempos el concepto de “agricultura de precisión”.
Concepto que implica un estudio pormenorizado de la realidad de los diferentes sectores del campo. Así se busca “actuar en tiempo real” en forma criteriosa y respondiendo técnicamente a situaciones concretas, aplicando los controles necesarios desde el punto de vista productivo y económico-financiero.
Ahora, estos mismos principios y conceptos técnicos se pueden aplicar a lo que se llamaría una “ganadería de precisión”, siempre y cuando se construya en cada empresa un “Proyecto Ganadero”, a partir del cual se desarrollen todas las actividades productivas e inversiones.
Un productor ganadero puede elaborar su propio proyecto, que puede ser muy diferente al del vecino, aunque esté en la misma zona (clima y suelo) y tenga la misma actividad ganadera (cría, engorde o ciclo completo).
Todo proyecto debe sustentarse, además de las características productivas y financieras de cada uno, en la realidad familiar y en el tema sucesorio (herencia) que rodea a ese productor.
El componente “social” es una parte central y explica por qué hay productores ganaderos que, a pesar de su edad, tienen ganas de hacer más cosas y de incorporar tecnologías, como la genética, cuyos resultados se ven después de varios años. En estas empresas ganaderas familiares hay una línea sucesoria definida y con energía para acompañar al proyecto de sus padres; es más, en la mayoría de los casos, los futuros herederos son parte decisiva en la elaboración de este Proyecto.
La clave de una correcta ganadería de precisión es justamente esto, que cada productor tenga su propio proyecto, el cual consta de una serie de
componentes:
1. Objetivos y metas
• Dar previsibilidad a la ganadería de carne.
• Saber qué animales, cuándo y cuántos kilos se van a vender con más de 6 meses de anticipación, ajustado a la realidad financiera, endeudamiento y futuras inversiones de la empresa ganadera.
• Buscar altas ganancias de peso con la mayor carga animal posible, cuidando los costos de producción.
• Vender animales “bien terminados” en el menor tiempo (fluidez en la entrada y salida de animales al sistema productivo y, por ende, mejorar el movimiento financiero –flujo de fondo o caja- a lo largo del año).
• Producir mucha carne con el menor costo posible y sin afectar, significativamente, la velocidad de engorde ni la carga animal.
2. Planificación y manejo
• Planificar los recursos forrajeros, concentrados, ganancias de peso, etc.
• Dividir la Tropa en cabeza, cuerpo y cola (con manejo y alimentación diferencial desde el destete hasta la terminación).
• Planificar las ganancias diarias de peso “estimadas” (para cada categoría y para cada época del año) y cotejar los valores “estimados” con los resultados “reales” que se vayan obteniendo a lo largo del ciclo productivo, ajustando la dieta o carga animal cuando sea necesario.
• Uso de recursos “locales” (subproductos de agroindustria, granos de cereales, etc.).
• Balance de la dieta (energía, proteína, fibra) usando los recursos más económicos.
• Alimentación las 24 horas del día (con alimentos lo más balanceados posible).
• Uso estratégico de concentrados (energéticos-proteicos) y fibra (henos y/o silajes).
3. Controles
• Para evaluar las ganancias de peso es imprescindible disponer de una báscula y realizar pesadas periódicas:
• En engorde pastoril, se aconseja pesar cada 30 a 35 días, y a corral, cada 15 a 20 días, porque los animales permanecen en los corrales mucho menor tiempo.
• En ambos sistemas se deben comparar las ganancias reales con las estimadas (planificación) y hacer los ajustes que sean necesarios en tiempo real cuando las ganancias de peso reales se desvían de las planificadas.
Cuando las ganancias reales son inferiores en más de un 10% a las estimadas, se debe “actuar” inmediatamente. En este caso, habría 2 formas de intervenir en el mismo momento en que se producen los desvíos:
1) Modificando los integrantes de la dieta (por ej. incorporando granos de cereal -energía- o algún concentrado proteico, alterando la oferta del forraje fresco o conservado, etc.).
2) Variando la proporción o cantidad de alguno de ellos.
Si las ganancias reales son superiores a las estimadas, sin haberse modificado la cantidad de ninguno de los alimentos, el resultado económico final será mayor. Esto ocurre porque habrá una mejor conversión de alimentos en carne y ello permitiría anticipar las ventas de animales bien terminados (mayor flujo financiero).
4. Evaluación económica
• Control de ingresos y gastos.
• Estimar el movimiento financiero (flujo de caja), a lo largo del año o ciclo productivo y compararlo con las expectativas y requerimientos de la empresa.
• Elaborar diferentes indicadores productivos y económicos-financieros que serán fundamentales para evaluar los resultados.
• Realizar, cuando sea necesario, algún análisis económico-financiero más preciso.
Además de las pesadas periódicas y el control de los costos e ingresos, es necesario registrar todos los acontecimientos (ejemplo: muertes de animales) que puedan afectar la respuesta productiva y económica. Con toda esta información se podrán elaborar diferentes indicadores productivos y económicos-financieros que serán fundamentales para evaluar los resultados. De la precisión y rapidez con que se hagan estos monitoreos dependerá, en gran parte, el éxito del Proyecto.
Por Aníbal Fernández Mayer
AER Coronel Pringles