La primera semana de octubre dejó señales de un cambio en la dinámica meteorológica, con lluvias significativas en distintos puntos del centro del país y nuevos registros en el noreste argentino. En su habitual columna en CAMPO total radio, el meteorólogo Leonardo De Benedictis destacó la variabilidad de las precipitaciones y señaló que comienza a observarse una mayor frecuencia de eventos, en un contexto de fortalecimiento del fenómeno de El Niño.
“Llegamos al final de la semana con una semana que ha mostrado bastante actividad, mucha variabilidad de condiciones y algunos aspectos relevantes. Por un lado, tenemos que destacar las lluvias”, señaló al comenzar su análisis.
Las precipitaciones se concentraron entre el miércoles y el jueves, primero sobre la zona central del país y luego en el noreste del territorio nacional. En sectores del centro de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe se registraron acumulados muy dispares: mientras algunas localidades recibieron entre 80 y 120 milímetros, otras apenas alcanzaron los 5, 10 o 15 milímetros.
Para De Benedictis, esta marcada diferencia entre regiones no impide reconocer una tendencia importante: la atmósfera comienza a mostrar una dinámica más activa, con eventos de lluvia de mayor magnitud y una participación más significativa de la humedad.
“Todo aquello que veníamos hablando desde hace tiempo, que se hablaba del evento de El Niño, que estaba fortaleciéndose, finalmente está empezando a repercutir sobre la región, generando algunos eventos importantes”, explicó.
Más actividad, pero con lluvias desparejas
El especialista aclaró que el incremento de la actividad meteorológica no implica que las precipitaciones vayan a repetirse con la misma intensidad todas las semanas ni que las lluvias alcancen de manera uniforme a toda la región productiva.
“No quiere decir que a partir de ahora todas las semanas van a ser así. Pero empieza a aumentar un poco la frecuencia en cuanto a los niveles de lluvia y a la participación de la humedad en la zona central del país”, sostuvo.
En el noreste argentino, en cambio, la situación viene mostrando mayor continuidad desde hace varias semanas. De Benedictis mencionó especialmente a Corrientes, Misiones y sectores del este de Paraguay y del sur de Brasil, donde las lluvias comenzaron a adquirir relevancia durante agosto y mantuvieron una actividad importante a lo largo de septiembre.
La continuidad de las precipitaciones en esa región también plantea un escenario que requiere atención desde el punto de vista hidrológico. Según explicó, los excesos de agua en determinados sectores repercuten más allá de las condiciones meteorológicas y pueden trasladarse a las cuencas y los sistemas hídricos.
“Hay que estar bien atentos”, advirtió, al señalar que, aunque el centro-sur bonaerense no es el área más comprometida dentro del panorama de excesos mencionado, también debe seguirse la evolución de las condiciones.
Humedad, nubosidad y pocas lluvias importantes
De cara a los próximos días, el pronóstico presenta un panorama diferente al de los eventos registrados durante la semana. La humedad continuará como uno de los principales factores de la situación meteorológica, con escasas variaciones térmicas y períodos de inestabilidad.
De Benedictis explicó que, pese a los cambios en la dirección del viento —con períodos de circulación del sur, norte y oeste—, no se espera una modificación significativa de la masa de aire. Esto favorecerá la persistencia de condiciones relativamente estables en cuanto a las temperaturas, pero con elevada presencia de humedad.
Las mínimas rondarán los 7 y 8 grados, mientras que las máximas se ubicarán entre los 14 y 15 grados, con pequeñas variaciones a lo largo de la semana.
En ese contexto, el meteorólogo anticipó que la nubosidad y las lloviznas tendrán mayor protagonismo que las precipitaciones abundantes. Se esperan fenómenos débiles y aislados, sin grandes eventos de lluvia para la región durante los próximos días.
De esta manera, octubre comienza a mostrar una atmósfera más activa, con lluvias que pueden resultar significativas en algunos sectores, pero también con fuertes diferencias entre localidades. La evolución de la humedad y la distribución de las precipitaciones serán claves para seguir de cerca el comportamiento del clima sobre las principales zonas productivas del país.

















