La comercialización de soja comienza a estar atravesada por una nueva exigencia vinculada al acceso a los mercados internacionales. En su habitual columna en CAMPO total radio, el analista de mercados Pablo Adreani puso el foco en la plataforma Visec y advirtió que los productores que todavía no estén adheridos podrían enfrentar dificultades para vender su producción a determinados destinos y, eventualmente, recibir un menor precio.
“Lo más importante es que hay todavía 20 millones de toneladas de soja sin vender en manos de productores”, señaló Adreani durante la entrevista.
Según explicó, Visec surgió como una herramienta desarrollada por distintos integrantes de la cadena agroindustrial argentina para responder a las exigencias de la Unión Europea en materia de sustentabilidad, legalidad laboral, protección ambiental y ausencia de deforestación.
La normativa europea establece que la soja, el aceite de soja y sus subproductos que ingresen a ese mercado deben poder demostrar que fueron producidos bajo determinadas condiciones y que no provienen de áreas deforestadas a partir de diciembre de 2020.
Una plataforma que ya está operativa
Adreani aclaró que, aunque la Unión Europea prorrogó la aplicación de estas exigencias hasta enero de 2027, eso no significa que los productores puedan postergar su adhesión.
“Esa prórroga no implica que no esté operativa la plataforma”, remarcó.
En ese sentido, explicó que Visec es un sistema digital y gratuito, que busca reunir la información necesaria para que la producción argentina pueda cumplir con los requerimientos de los mercados compradores.
“El objetivo es que el 100% de los productores estén adheridos, para que Argentina pueda ingresar a Europa con riesgo bajo”, sostuvo.
Para el especialista, la importancia de completar el proceso no se limita al mercado europeo. También mencionó al Reino Unido y otros posibles destinos que podrían adoptar sistemas similares de trazabilidad y sustentabilidad.
El impacto sobre el precio
Uno de los principales puntos de la advertencia de Adreani está relacionado con el efecto comercial que podría tener no estar registrado.
“¿Qué pasa si uno no adhiere a soja a Visec? Primero, esa soja no puede ingresar a Europa”, explicó.
Pero además, planteó una segunda consecuencia: “Ese productor va a tener un descuento por esa soja o no se le va a aplicar una prima”.
En otras palabras, la falta de adhesión podría terminar reflejándose directamente en el valor recibido por el productor al momento de comercializar su mercadería.
“Si ya te dicen que vas a tener un descuento, es como que ya tu precio no va a ser lleno”, graficó Adreani.
Por eso, insistió en que el proceso no debería ser considerado un trámite lejano o exclusivamente vinculado a la próxima campaña, sino una cuestión que ya puede tener consecuencias sobre la soja disponible.
Argentina y la deforestación
Durante la entrevista también surgió la posibilidad de que las exigencias europeas pudieran afectar la superficie sembrada con soja en Argentina, especialmente por el requisito relacionado con la deforestación.
Adreani fue contundente al respecto: “Hace 15 años que la soja en Argentina no aumenta la superficie y se siembra sobre zonas que no han sido deforestadas”.
El analista sostuvo que las imágenes satelitales y la propia información contemplada por Visec permiten demostrar que Argentina no registra, durante ese período, un avance de la frontera agrícola sobre áreas deforestadas para producir soja.
“Estamos hablando de hace 15 años. No estamos hablando de lo que exige Europa, que a partir de 2020 no tiene que haber deforestación”, señaló.
Al comparar la situación con Brasil, Adreani marcó una diferencia. Explicó que el avance agrícola en zonas como Mato Grosso tuvo características diferentes y que habrá que analizar cómo se computan esas superficies bajo las nuevas exigencias europeas.
Una advertencia para la soja que todavía está en los campos
El punto central de la columna, sin embargo, volvió sobre la mercadería que los productores argentinos todavía tienen disponible.
“Esto ya está operativo”, enfatizó Adreani.
Y agregó: “Toda soja que venda el productor en octubre, noviembre, diciembre, por poner una fecha, va a ser pasible de que sea castigada por la Unión Europea y el productor pueda recibir un precio menor”.
Por eso, cerró con una advertencia concreta para quienes aún no completaron la adhesión: “Si no está adherido, tiene que hacerlo en forma urgente, porque, si no, realmente va a correr el riesgo de recibir un menor precio”.
Para Adreani, el desafío no pasa solamente por cumplir con una exigencia de Europa. También está en juego la posibilidad de que la producción argentina mantenga abierto el acceso a mercados cada vez más condicionados por requisitos de trazabilidad, sustentabilidad y origen.


















