Febrero, ¿llegan las lluvias?

El cierre de enero mantiene un escenario de altas temperaturas y fuerte déficit hídrico en gran parte del centro y este del país, justo en una etapa crítica para los cultivos de verano.

Durante la última semana de enero, gran parte del territorio argentino continúa bajo la influencia de temperaturas elevadas y escasas precipitaciones, una combinación que empieza a encender señales de alerta tanto desde el punto de vista climático como productivo.
Según explicó el especialista de Meteored, Leonardo de Benedictis, el patrón atmosférico dominante responde a una configuración de bloqueo, que ha impedido el avance de sistemas frontales hacia el centro y este del país, concentrando las lluvias más relevantes sobre el oeste del territorio.

Calor
El informe pubicado en Agritotal, indica que en materia de temperaturas, el escenario seguirá siendo exigente durante los próximos días, aunque con diferencias regionales.
En el centro y norte de la Patagonia, las máximas se moverán entre 30 °C y 35 °C, mientras que la zona central del país, donde se concentran las principales áreas agrícolas, será una de las más afectadas, con registros previstos de 35 °C a 40 °C, e incluso valores superiores en jornadas puntuales.
El norte argentino presenta el panorama más extremo, con temperaturas que podrían ubicarse entre 38 °C y 42 °C, generando un marcado estrés térmico y poco alivio nocturno.
Desde el punto de vista agropecuario, la combinación de calor persistente y falta de lluvias comienza a reflejarse en el estado de los lotes. Si bien el invierno y la primavera permitieron construir un buen perfil hídrico en los suelos, esas reservas empiezan a agotarse tras varias semanas sin precipitaciones significativas.
La ausencia de lluvias en esta etapa crítica del desarrollo de los cultivos de verano incrementa el riesgo de pérdidas de rendimiento, especialmente en aquellos lotes con menor capacidad de almacenamiento de agua o que atraviesan estadios fenológicos sensibles al estrés hídrico.
Este comportamiento climático se vincula en gran medida al evento La Niña, que suele favorecer lluvias en el oeste del país y condiciones más secas en el centro y el este. En algunas zonas productivas, ya se acumulan alrededor de seis semanas sin lluvias contundentes.

¿Vienen lluvias?
Pese al escenario actual, los pronósticos comienzan a mostrar señales de alivio. De acuerdo con los principales modelos numéricos, en particular el del Centro Europeo, durante los primeros días de febrero podría romperse el bloqueo atmosférico que afecta al litoral y a la provincia de Buenos Aires.
Este cambio permitiría el ingreso de humedad desde el norte y el avance de sistemas frontales, con la aparición de lluvias, chaparrones y tormentas sobre el centro y noreste argentino, mejorando de manera progresiva la distribución de las precipitaciones.
Además, los análisis climáticos indican que La Niña comenzaría a debilitarse durante febrero, dando paso a una fase Neutral. Esta transición favorecería un mayor aporte de humedad hacia el este del país, una de las regiones hoy más comprometidas por la sequía. (NAP)

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