Girasol: gana terreno y apunta a una cosecha récord, pero……

La superficie sembrada creció con fuerza en los últimos tres años y la producción alcanzaría niveles históricos. Retenciones más bajas, un mercado internacional firme y la crisis en el Mar Negro explican el fenómeno, aunque los analistas alertan sobre una posible corrección de precios hacia fin de año. Por Pablo Adreani (*)

La campaña 2025/26 consolida al girasol como uno de los cultivos más dinámicos del agro argentino. Con una superficie que aumentó cerca de 800.000 hectáreas en los últimos tres años y una producción estimada en torno a las seis millones de toneladas, el cultivo podría alcanzar su mayor volumen en dos décadas.
Según el análisis de mercado, el crecimiento del girasol contrasta con la estabilidad de la soja en términos de área sembrada. La explicación, señalan los especialistas, es eminentemente fiscal: mientras el girasol tributa apenas un 4% de derechos de exportación, la soja enfrenta una alícuota del 21,5%. La diferencia, de casi 17 puntos porcentuales, termina incidiendo de manera directa en las decisiones productivas.
El fenómeno no solo se observa en el plano local. En el frente externo, el mercado internacional acompaña con señales firmes. Para esta campaña se proyecta una exportación cercana a las 400.000 toneladas de semilla de girasol, muy por encima de las 150.000 a 160.000 toneladas del ciclo anterior. Se trata de un verdadero cambio de paradigma, impulsado por empresas que encontraron en la exportación de grano una alternativa atractiva, favorecida por el mismo esquema de retenciones que rige para el aceite.
En paralelo, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa alterando el tablero global. Los ataques a infraestructura clave, como puertos y plantas aceiteras, redujeron la confiabilidad del Mar Negro como origen exportador. Ucrania, uno de los principales actores históricos del mercado, perdió parte de sus mejores zonas productivas y enfrenta serias dificultades logísticas. En ese contexto, Argentina emerge como un proveedor confiable y gana participación.
El impacto se refleja en los precios internacionales. El aceite de girasol cotiza actualmente en torno a los US$ 1.600 por tonelada, impulsado por la menor oferta y por una demanda creciente, especialmente desde la India. El país asiático, en medio de cambios en los hábitos de consumo y un mayor poder adquisitivo de su clase media, está reemplazando aceites de menor calidad, como el de palma, por aceite de girasol y de soja.
Hoy, Argentina se posiciona como el tercer exportador mundial de aceite de girasol, con envíos que rondan las 650.000 toneladas anuales, y consolida su presencia en mercados estratégicos.
Sin embargo, el escenario no está exento de riesgos. Las cotizaciones futuras del aceite de girasol en Rotterdam muestran una baja hacia las posiciones de octubre y diciembre, que se ubican cerca de los US$ 1.300 por tonelada. De confirmarse esta tendencia, la caída de unos US$ 300 podría trasladarse al mercado interno y presionar a la baja los precios del girasol en grano hacia el segundo semestre del año.
Actualmente, los valores en el mercado doméstico se mueven entre US$ 340 y US$ 350 por tonelada, según zona y cercanía a plantas aceiteras, muy por encima de los niveles de un mes atrás. La recomendación de los analistas es clara: aprovechar el contexto favorable, pero sin perder de vista que el mercado es dinámico y que una corrección de precios podría aparecer más adelante.
El girasol atraviesa una fiesta de precios firmes, pero hay que evitar confiarse. Anticiparse y seguir de cerca la evolución del mercado internacional será clave para tomar decisiones comerciales acertadas.
(*) Pablo Adreani, especial para CAMPO total

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