Por un mejor clima, crecen las perspectivas para 2024

Con las lluvias de las últimas semanas, crece el optimismo en el sector. Se estima que la producción de soja crecerá cerca de 140% frente a la campaña previa y la de maíz, 62%. Aportarían, a los valores actuales, unos u$s13.500 millones más en divisas que la campaña previa.

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Luego de tres años de sequía, el clima jugará a favor de la economía argentina en 2024. De hecho, luego de las lluvias de las últimas semanas, crece el optimismo de cara a la cosecha gruesa y las estimaciones de producción del agro. Un sector que será clave el año próximo para amortiguar la caída de la actividad económica y generar divisas.
De hecho, se estima que la cosecha de soja rebotará un 140% interanual, mientras que el maíz trepará un 60%. De esta manera, la mejora de la producción del agro tendrá una incidencia positiva sobre el PBI de 2024 de alrededor de 2,8 p.p., estimó la consultora Ecolatina.
Por caso, la entidad aseguró que el impacto del clima “fue devastador”: “Se perdió el 60% de la cosecha nacional de soja y el 36% de la de maíz debido a una sequía que se extendió hasta casi finales de octubre. La situación era alarmante, y los productores enfrentaban pérdidas económicas significativas”.
“Sin embargo, el panorama hoy es diferente. Noviembre de 2023 ha sido testigo de una serie de frentes de tormentas que han sucedido en la región pampeana, lo que ha llevado a una recuperación hídrica notable. Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, estas lluvias han ‘cambiado la cara productiva’ del país”, destacó.
Y subrayó que actualmente las condiciones de los suelos mejoraron “significativamente”, permitiendo a los productores “albergar una nueva esperanza”. Así, destacó la BCR, “se proyecta una producción de 50 millones de toneladas en soja y 56 millones de toneladas en maíz, y el optimismo está creciendo en el sector”. “Esto marca un giro desde el año anterior, cuando el agro argentino luchaba por sobrevivir en medio de la sequía”, resaltó el informe.
Aunque, aclaran, “el panorama no está exento de desafíos”. El informe también destaca la incertidumbre que rodea al fenómeno climático del Niño. “A pesar de que se esperaba inicialmente que fuera un Niño moderado, las condiciones climáticas han demostrado ser extremadamente variables. Ahora se estima que existe una probabilidad superior al 55% de que persista al menos un Niño fuerte durante el trimestre enero/marzo de 2024, y no se descarta la posibilidad de un Niño muy fuerte”, resaltó el estudio y advirtió que un Niño más fuerte, también puede tener un impacto significativo en la producción agrícola.

Rebote del agro: impacto en la economía
Desde la consultora Ecolatina le pusieron números concretos a la recuperación estimada del sector agrícola: “Tras caer cerca del 35% en 2023 -con una sequía que generó efectos más severos sobre el sector que la de 2009-, se recompondrá en 2024: estimamos que la cosecha de los tres principales cultivos (trigo, maíz, soja) se recuperaría entre 75-80% en la campaña 2023/24, con la soja (+140% i.a.) liderando el rebote, seguida por el maíz (+60% i.a.) y el trigo (+20% i.a.). Así, estimamos que la mejora en la producción tendría una incidencia positiva sobre el PBI de 2024 de alrededor de 2,8 p.p.”.
En tanto, desde la firma destacaron que “la cosecha valorizada rondaría los u$s13.500 M extra respecto a la campaña previa a los precios actuales” y resaltaron a su vez que “se recuperará una fuente de ingresos fiscales clave, con un aporte en Derechos de Exportación rondando nuevamente los 2% del PBI”. Finalmente, detalló que “mejorarán las condiciones de cosecha de los alimentos frescos y, por ende, su disponibilidad en el mercado, restando presión a una inflación que irremediablemente se acelerará”.
De la mano de una mayor producción, la suba del dólar oficial y una consecuente menor brecha cambiaria también ayudará a una mayor liquidación de divisas para el próximo año. Al respecto, desde Ecolatina analizaron: “En términos de volúmenes, la recuperación de la cosecha jugará a favor, en conjunto a un ordenamiento del frente cambiario que conduciría a una menor brecha, una mejora del tipo de cambio real y menores restricciones. Esto traerá como resultado un desempeño positivo de las ventas externas durante 2024”. Ambito


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