Cebada cervecera: Claves para un producto de calidad

La calidad es clave en cebadas cerveceras con destino a maltería. Manejo agronómico de siembra a cosecha, información y mucho conocimiento son algunas de las bases para asegurarla

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El manejo agronómico es clave para maximizar el rendimiento y la calidad en cebada cervecera con destino a maltería. “La cebada con destino cervecero requiere de un manejo minucioso durante todo el ciclo para ir construyendo y consolidando el rendimiento, poniendo especial énfasis a la cosecha, donde los ajustes correctos determinan la obtención de una materia prima de calidad”, afirma Juan Ignacio Larrosa, productor referente de la Regional Aapresid de Mar del Plata.
El primer punto clave para asegurar el logro del cultivo es la calidad de la semilla. “Comprar la semilla en empresas semilleras nos garantiza el origen, la pureza varietal, el poder germinativo y el tratamiento homogéneo en curasemillas”, advierte. Por otro lado, conviene elegir variedades de caña más fuerte o porte más erecto es fundamental para evitar problemas de caídas y pérdidas en la cosecha.
La fecha de siembra óptima recomendada para la zona es entre el 10 y 20 de junio. “Lo que buscamos con esta fecha de siembra es ubicar el período crítico a mediados de octubre o principio de noviembre; y la cosecha en la segunda quincena de diciembre”, explica.
Otro elemento crucial en este cultivo es el manejo nutricional para alcanzar altos rendimientos y un óptimo porcentaje de proteína en el grano. Teniendo en cuenta el destino final de este cereal, la calidad es muy importante y se va construyendo a lo largo de todo el ciclo, donde la nutrición es clave. Generalmente se realiza una fertilización a la siembra y otra en macollaje. En caso de corregir deficiencias puede haber otra fertilización en encañazón.
Ya con el cultivo en encañazón el monitoreo es crucial para poder identificar a tiempo la presencia de plagas y enfermedades.
Lo que resta del ciclo será decisivo para seguir construyendo rendimiento y fundamentalmente calidad de grano, apuntando a niveles de proteína que estén dentro de los parámetros aceptados por las malterías.
Finalmente llega el momento decisivo: la cosecha. Juan Ignacio, con gran experiencia en este cereal, recomienda especialmente no llegar a este momento con cultivos muy frondosos, ingresar con cosechadoras equipadas con rotores que minimicen los daños, cosechar con 12% de humedad, y tener preparada previamente la logística y comercialización de la materia prima.

El valor de la información
El productor habló de la importancia de contar con una abundante información sobre el cultivo, el manejo de nutrientes, plagas y enfermedades, perspectivas climáticas, etc. y apalancarse en especialistas de cada tema. “Toda esta información es el combo que permite entender la película completa y no ser generalistas.
En cuanto a las herramientas digitales, contó que en la empresa tratan de utilizarlas en la medida en que hagan un aporte real y vehiculizan decisiones de manejo. “El recorrido dirigido tiene una utilidad extraordinaria, en poco tiempo, podemos monitorear muchos lotes y recabar información que proporciona una visión general de la situación. Los mapas de rendimiento son super útiles, pero si no se usan para hacer ambientación nos quedamos a mitad de camino. Actualmente no estamos preparados estructuralmente para las herramientas digitales, todavía falta desarrollo”, reveló. No obstante, reconoció que estas tecnologías contribuyen a promover prácticas de manejo más específicas y responsables.
Por otro lado, el productor destaca el valor de la información y la comunicación que ofrecen por ejemplo los espacios de intercambio con técnicos y productores. “En el manejo de un cultivo tenemos que apoyarnos en expertos e interrelacionarnos para que sea mucho más sencillo y lograr mejores resultados. Hoy el sector es muy competitivo. La red de conocimientos es su gran masa muscular”.


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