Ovinos: Cuando la unión hace la fuerza

Un grupo de productores de la región se unió para llegar con la carne ovina a la mesa de los argentinos. El objetivo es levantar un frigorífico. “La idea no es solo comer el cordero a la cruz para una fiesta", cuenta uno de los integrantes.

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Un argentino consume aproximadamente 118 kilogramos de carne al año, liderado por la vacuna con 53 kg, aviar con 49 kg y porcina con 15 kg. De carne ovina se consume solo 1 kg, lo cuál demuestra que esta última aun tiene mucho por crecer. A modo de ejemplo, en Australia consumen 10,6 kg. de carne ovina y en Uruguay, 3 kg.
Los Mayines, un grupo formado por una gran diversidad de productores cree que es posible agregar valor a la producción ovina, diversificar el consumo de carnes en Argentina y atender dos tipos de mercado. Por eso, comenzaron a transitar un camino -lento, pero seguro- que los lleve a comercializar un producto que busca ganar un lugar en la dieta diaria de los argentinos.
Hace un tiempo, Gustavo Almassio, ingeniero agrónomo y productor agropecuario se sumó a Los Mayines: un grupo de pequeños productores de Cambio Rural Ovino, coordinado por un veterinario. “Con parte de los integrantes (12) del Grupo, armamos una Sociedad Anónima para comprar un terreno en el Parque Industrial de San Cayetano, sur de la provincia de Buenos Aires. Luego, poder adquirir contenedores para levantar un frigorífico, uno para despostes y envasado al vacío, y otro para guardar los refrigerados”.
El segundo propósito consiste en hacer el desposte en San Cayetano; después vender la carne, y como objetivo máximo trozarla. “Son etapas sucesivas”, contó y agregó: “Durante este año es factible que podamos tener las cosas armadas, y después hay que completar las habilitaciones”.
Según comentó, se puede lograr la habilitación municipal y provincial, pero la más complicado es la de Tránsito Federal que permitiría llegar a CABA. En diálogo con Agrofy News resaltó que en San Telmo se encuentra El Baqueano, un restaurante que se especializa en carnes autóctonas y alternativas, cuyo dueño es de San Cayetano. “Ojalá algún día podamos llegar con la carne de Los Mayines a El Baqueano, y para que eso ocurra tenemos que tener la habilitación para transito federal”, deseó en voz alta.
Cuello de botella en la comercialización
“La idea no es solo comer el cordero a la cruz para una fiesta, sino tratar de tener un animal más pesado para trozar”, así lo expresó Almassio. En este sentido, cabe resaltar que hace aproximadamente un año, en el marco de la Ley Ovina, se creó el programa o mejor dicho marca “Cordero Argentino”, y uno de sus objetivos es que los consumidores tengan un acercamiento más directo con este tipo de producto.
Para el ingeniero y productor, “la carne ovina tiene todo para crecer. Hace falta articular la oferta y demanda”.
Uno de los temas en este camino de agregar valor y vender es tener constancia en el tiempo. Al respecto, ejemplificó: “Si alguien va a comprar paleta trozada a la carnicería, lo importante es que lo encuentre en la semana y que no sea coyuntural o estacional”.
En segundo lugar, ser interdisciplinario para aprovechar el negocio. En este sentido, reconoció: “Los productores podemos conocer tranqueras para adentro, pero tiene que haber gente capacitada que entienda de agronegocios, administración, y cobranza. Los productores no estamos preparados para eso, esa es la etapa que va a venir cuando tengamos armado todo esto”.
Para el ingeniero que hace 10 años tenía ovejas, y hace 3 se dedica a la producción ovina, hay dos tipos de mercado: “El mercado masivo, entrar por precio, por corte, para que alguien que vaya a la carnicería de la ciudad pueda probar, y conocer”. Por otro lado: “El mercado cinco estrellas con productos premium en determinadas zonas”.Natural y con arraigo
La carne ovina tiene mucho para hacer. Hay un potencial enorme y sobre todo, cuando hay cada vez más personas interesadas en consumir un producto “natural”. “La mayor parte de la ganadería ovina es pastoril, y además, genera arraigo territorial porque se requiere gente para llevar adelante la actividad. Con nuestra marca queremos empezar a contar esa historia”, apuntó Almassio.
En la zona de San Cayetano, la raza carnicera por excelencia es Texel. Según señaló en diálogo con Agrofy News: “De tranqueras para adentro, es importante la prolificidad de la raza y cuanto se puede obtener por hectárea desde el punto de vista de la comercialización”.
En este sentido, destacó: “Lo bueno es haberse juntado porque uno solo no tiene el volumen adecuado para hacer un negocio, y el objetivo de esto, no solo es la producción sino tratar de comprar los corderos que hay en la zona y hacer nuestro propio sistema de tipificación porque tenemos que mantener la calidad”. (Agrofy)


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