Junio pasado por agua en la Chacra de Barrow

La Chacra de Barrow recibió en el sexto mes del año la suma de 153 mm que lo convirtieron al junio más lluvioso de los últimos 96 años

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El miércoles 17 y el jueves 18 de junio dejaron su marca en el calendario hídrico de la Chacra de Barrow. Entre los dos días sumaron 135 milímetros y empujaron a que 2020 tenga el sexto mes de año más llovedor de historia en la Experimental con 153 milímetros, tomando como referencia los datos que allí se recogen desde 1924.
El registro anterior más alto de un mes de junio lo entregó 2017 con 79 milímetros. Al repasar lo ocurrido desde 2000 en adelante se entiende que lo sucedido en materia de precipitaciones este año fue totalmente anormal.
Desde 1924 en la Chacra de Barrow el promedio de lluvias de junio es 43 milímetros, es decir cayeron 110 más que la media. Pero también contrasta notoriamente con lo ocurrido en 2007, cuando llovió apenas 2 milímetros, o 2013, que registró 3 milímetros. Se cansan de repetirlo los meteorólogos, la variabilidad es una característica del clima, de modo que no puede tomarse como un suceso extraordinario sino como parte de las “reglas de juego”.
Además, esa mencionada variabilidad no sólo se da en cuanto al volumen sino que también ocurre en cuanto a la localización de las precipitaciones. Eso explica que, si bien junio fue un mes llovedor en toda la región, en muchas zonas los registros rondaron la media y no tuvieron un exceso de agua.Naufragando
Las precipitaciones de junio generaron, y aún lo siguen haciendo, una serie de dificultades operativas y logísticas en la Chacra. “El agua complicó bastante los trabajos, sobre todo trajo problemas para terminar de levantar los ensayos de gruesa, más que nada el maíz. Es habitual que el maíz tardío o de segunda se atrase, pero al agua caída hay que sumarle que hasta hace unos días no había sido un año helador, y siempre las primeras heladas con importante para terminar de secar el cultivo”, explica el ingeniero Cristian Appella, jefe del grupo de manejo de la experimental.
“Entonces, los maíces no terminaba de secarse y además les cayeron 150 milímetros, y todavía no tenemos piso para entrar a cosechar”, agrega.
La afectación del exceso de humedad también alcanza a los cultivos de fina. “Hay muchos ensayos que se hacen en convencional, entonces hay que mover el suelo, y hoy eso es imposible. Y en las parcelas que se pudo entrar, tampoco se puede sembrar. No sólo nos pasa en trigo y cebada, esto también va a retrasar las tareas en colza, por ejemplo”, indica el ingeniero.
Y aclara que, si bien las precipitaciones de mediados de junio fueron determinantes, “ya veníamos con humedad excesiva como para poder hacer labores, con el agregado que no se oreaba el suelo porque helaba y no había viento”.
En el corto plazo no parece que el clima vaya a dar un respiro. “Los pronósticos indican que va a seguir complicado, con lluvias y lloviznas cada dos o tres días”, lamenta Appella.
Los registros
A fines de junio el registro acumulado de lluvia en la Chacra era de 520 milímetros, teniendo en cuenta que la media anual de la experimental desde 1924 hasta 2019 es de 750 milímetros, es de esperarse que esa cifra se supere porque los pronósticos extendidos que la segunda parte del año tendrá un régimen normal o un poco inferior a lo habitual.
Como referencia se puede tomar lo ocurrido en 2017, cuando junio tuvo un registro de 79 milímetros (el máximo hasta 2020) y la lluvia anual terminó acumulando 854 milímetros.
En tanto, en 2014, año recordado por las inundaciones registradas en buena parte de la región, en la Chacra en junio cayeron 77 milímetros y el registro anual fue de 1269 milímetros, 519 milímetros por arriba de la media de la experimental.
En aquella oportunidad, el otoño, el invierno y la primavera fueron muy llovedoras, algo atípico. (LVP)


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