Carnes: perspectivas para el día después

Mientras se estima una fuerte caída de la economía mundial pospandemia, el analista Víctor Tonelli explica porqué el producto bovino tiene excelentes oportunidades de la mano del enorme faltante de carne de cerdo previsto para los próximos cinco años. Qué cambios se esperan en el mercado una vez mitigado el riesgo del coronavirus.

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El Lic. en Ciencias Agrarias Víctor Tonelli difundió un pronóstico para la carne vacuna, basándose en la evolución de los mercados en los últimos 10 a 20 años y en la irrupción de la peste porcina africana a fines de 2018 -que ya sacó del mercado 20 millones de toneladas de carne de cerdo- y sigue impactando en la industria a nivel global. El objetivo de este análisis es dilucidar qué se puede esperar cuando se haya mitigado la pandemia del coronavirus.
El escenario“El comercio global de carne vacuna se duplicó en los últimos 20 años, algo que nunca había ocurrido. Esto tiene que ver con la explosión de la demanda de Asia, en particular de China”, dijo el especialista, justificando porqué para analizar qué sucederá una vez que el Covid-19 esté bajo control, habrá que mirar cómo evolucionan las importaciones del rubro de ese país.En cuanto a los precios, más allá de lo sucedido en tiempos recientes -a raíz de la caída causada por la crisis del mercado chino- en los últimos diez años, el valor de la carne vacuna más que se duplicó, según datos de FAO.
“Nos encontramos en un negocio en el que la demanda supera la capacidad de oferta de los países exportadores. No sólo se incrementó fuertemente esa demanda, sino que lo hizo a precios crecientes. Es una foto que a muchos commodities le gustaría poder mostrar en los tiempos que corren”, planteó, aludiendo a la caída que se registra en otros productos agropecuarios.
¿Consumo de carnes en China? “Uno cree que los chinos no comen este tipo de alimentos, pero la ingesta de proteínas animales promedia los 105 kg/hab/año, si se miran los patrones anteriores a la peste porcina africana”, propuso.“Es cierto que del consumo total el 40% es pescado, pero entre las ‘carnes habituales’ para nosotros se contabilizan 60 kilos, aunque la mayoría es de cerdo”, indicó Tonelli, reiterando que de ahí la importancia de lo que ocurrió con la peste africana que afectó el enorme stock porcino de China, que alcanzaba al 50% del total mundial.
“Fue una bomba en el plato. Los chinos son 1.400 millones de personas que consumen 54 millones de toneladas de carne de cerdo por año. Para tener una idea de la dimensión de esta cifra, los argentinos, que nos jactamos de ser carnívoros, comemos 115 kg/hab/año (de ese conjunto de carnes) y sumamos apenas 4 millones de toneladas”, comparó.
La Peste 2020
La peste porcina africana sigue generando nuevos focos semana tras semana. En el mapa se detallan en rosado los detectados hasta principios de abril y en rojo los de las últimas dos o tres semanas del mes, en distintos países del Sudeste Asiático, que representan el 60% de la producción mundial: China (el centro Oeste no es zona agropecuaria), Camboya, Filipinas, Corea del Norte, Vietnam, Laos e Indonesia, entre otros.“Sólo a China en este 2020 le van a faltar entre 22 y 25 millones de toneladas de carne de cerdo, que representan el 40-45% de lo que consumen”, destacó Tonelli. Para el especialista, “esto es clave para comprender porqué una vez resuelto el problema de coronavirus, en el que el gigante asíatico está bastante adelantado, el faltante será de tal magnitud que aún sumando la oferta de los exportadores de todas las especies -cerdos, aves, ovinos y vacunos- no se llegaría a compensar el déficit total”.
Los abastecedores de China
La importación de carne vacuna de China comenzó en 2011, básicamente desde Australia y luego se fue agregando Uruguay y Nueva Zelanda. “Pero hasta 2014 en que empezaron a jugar la Argentina y Brasil compraba sólo 300 mil ton”, advirtió Tonelli, señalando que este canal comercial ha sido tan disruptivo que en apenas cinco años pasó de niveles insignificantes al 25% del mercado mundial. “Estamos hablando de que compran 1,6 millones de ton peso producto, que es la carne que se consume, aunque si lo expresamos en toneladas equivalente res con hueso, como se hace en la Argentina, estarían arriba de 2,5 millones”, aclaró.Ahora bien, mirando el volumen importado de carne vacuna, mes a mes, desde 2014 la tendencia ha sido creciente. “Lo más llamativo es que en marzo ingresó el mayor volumen de la historia”, detalló, refiriéndose al pico registrado tras las medidas tomadas por el gobierno chino para paliar la burbuja de precios del producto, seguida por la crisis del coronavirus.
“Si bien este pico pudo haberse registrado por mercadería atascada en puertos vecinos, en enero y febrero, también muestra que la logística y distribución en China empezó a funcionar a pleno, uno de los grandes temores que teníamos desde los países exportadores”, resaltó, aludiendo al escenario que comienza a visualizarse de aquí en más. “Es una gran noticia. China está de nuevo en carrera y con capacidad de mover enormes volúmenes de carne”, enfatizó.
Qué pasó en la Argentina
El gráfico a continuación muestra cómo evolucionó la producción de carne argentina en los últimos 10 años, mes por mes, y su destino: en verde el consumo y en rojo la exportación.
“La producción de carne aumentó el 10%, no es poca cosa: 1% anual. El consumo total se mantuvo, aunque bajó un poco por habitante, y la exportación creció 170%”, sostuvo, detallando que a su entender las mayores ventas externas estimularon el avance de la producción, demostrando que “la ganadería es un sector dinámico, con enorme potencial y si se lo acompaña tiene mucho para dar a la sociedad”. Y agregó: “pese a todo lo ocurrido en el mundo, en el primer trimestre de 2020 siguió creciendo, llevamos un aumento del 3%, y las exportaciones un 15%, comparadas con igual período del año anterior “.
Tonelli considera que un aspecto a destacar de los tiempos de cuarentena es que los ganaderos y la industria frigorífica argentina están trabajando muy bien para prevenir el ingreso del Covid-19 sobre todo en las plantas. “Desde la mesa de las carnes hemos visto los protocolos que han hecho junto a los gobiernos provinciales para cuidar a la gente y la verdad es que en esto podemos estar tranquilos. Incluso, si aparece un caso positivo ya está estipulado en detalle cómo proceder. La coordinación, que tanto nos ha costado como sector, hoy muestra resultados”, afirmó.
La ganadería pospandemia
El coronavirus impactó en tal magnitud en la economía mundial que se estima que el PBI caerá un 5 a 6% y esto afectará al consumo durante un buen tiempo.
“Sin embargo, seguirá faltando el 60% de la producción mundial de carne de cerdo. Los pronósticos más optimistas prevén que recién se empezará a recuperar hacia 2025. O sea que tenemos por delante varios años de un déficit brutal que representa una enorme oportunidad para la carne vacuna”, pronosticó.
¿Nuevas tendencias? “El delivery, que está creciendo como una solución a la pandemia, se irá consolidando como canal de distribución minorista. Esto permitirá hacer un seguimiento más preciso del consumidor, con lo cual ganará importancia el área de marketing y comunicación en las industrias cárnicas”, aseveró.
Un cambio trascendente serán los mayores requisitos en materia de seguridad alimentaria. “Luego de la aparición de la vaca loca, en 1995, cuando se encontró el agente causante y la solución, hubo un cambio drástico en el comercio mundial: surgió la trazabilidad, que hasta el momento no existía”, recordó. A partir de ahí se fueron desarrollado los sistemas de rastreo del campo al mercado y los países importadores los fueron exigiendo como condición sine qua non para sus compras.
“Les cuento esta anécdota porque lo que yo imagino en el escenario poscoronavirus es que habrá cambios de similar trascendencia. En este caso, estarán relacionados con la inocuidad y la bioseguridad, sobre todo en los sistemas intensivos”, adelantó. También, continuó, “habrá mayor presión ambientalista y de responsabilidad social, que hasta se podrá transformar en costos arancelarios para mercaderías que no cumplan con las pautas o cuotas para carnes sustentables, por ejemplo, sin desmontes, sin uso excesivo de antibióticos, entre otros”, alertó.
Para Tonelli, un aspecto que el sector deberá seguir de cerca es el acuerdo comercial entre EE.UU. y China, que ya incorporó reducciones arancelarias para el ingreso de carne de cerdo a partir de enero próximo y luego avanzará con la carne vacuna. “Hay que tener en cuenta que EE.UU. es el primer productor mundial de carne vacuna, por lo tanto, es clave trabajar junto al Gobierno en tratados bilaterales y multilaterales para ganar competitividad. Si hay algo en que la Argentina se durmió, salvo en el acuerdo Mercosur-Unión Europea, es en negociaciones que nos permitan ingresar con menores costos a los mercados más importantes”, finalizó.
Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne


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