La experiencia de Benito Juárez vuelve a demostrar que el trabajo conjunto entre productores, entidades agropecuarias y el Estado puede transformar una necesidad concreta en una solución para toda la comunidad rural. Después de años de trabajo sobre los caminos, el distrito avanza ahora con Tranqueras Conectadas, una iniciativa que busca identificar los accesos a los establecimientos rurales para facilitar su localización y mejorar la respuesta ante distintas situaciones de emergencia.
El proyecto surgió a partir de un relevamiento impulsado desde la Comisión Vial, en el ámbito de la Mesa Vial del distrito, donde la Asociación de Productores participa activamente. Allí se identificaron alrededor de 2.600 tranqueras que necesitaban una referencia precisa para evitar dificultades al momento de llegar a un campo.
«Veíamos que había mucho problema cuando había un incendio, cuando tenía que ir una ambulancia o cuando tenía que ir un camión al campo», explicó Pablo Goñi, integrante de la Asociación de Productores de Benito Juárez, en diálogo con CAMPO total radio.
La dificultad era concreta: establecimientos con nombres similares, indicaciones imprecisas y vehículos que terminaban llegando a lugares equivocados. Una situación que puede generar demoras en una emergencia y complicar tanto las tareas productivas como la prestación de servicios en el ámbito rural.
Frente a ese escenario, se avanzó en la geolocalización de cada tranquera mediante coordenadas GPS, de manera que cada acceso cuente con una identificación precisa que permita llegar al lugar correcto.
«Se logró hacer el punto GPS de cada tranquera, identificado para que sirva para todo: desde una persona que tiene que mandar una ambulancia, los bomberos o cualquier persona que esté trabajando y necesite un punto para poder identificar esa tranquera y llegar sin perderse», detalló Goñi.
La etapa final de un proyecto colectivo
El programa ya transita una instancia decisiva. De acuerdo con Goñi, el relevamiento contempla unas 2.600 tranqueras y alrededor del 60% ya cuenta con las chapas identificatorias colocadas.
La Asociación de Productores colabora con la Comisión Vial y el jefe vial en la entrega de las identificaciones, con el objetivo de completar la instalación en el corto plazo.
El avance representa la continuidad de una iniciativa que comenzó a gestarse hace aproximadamente cuatro años y que, según destacó el dirigente, ya despertó el interés de otros municipios que trabajan en proyectos similares.
«Algo muy importante que salió de Juárez hace cuatro años. Hoy ya otros municipios están trabajando en eso o lo están haciendo también», señaló. Al mismo tiempo llegaban mensajes de Las Flores y de Rauch confirmado lo exitoso del programa en esos distritos.
La experiencia de Benito Juárez se suma así a otras iniciativas que buscan mejorar la identificación de los establecimientos rurales y facilitar el acceso a los servicios de emergencia. La posibilidad de contar con referencias geográficas precisas cobra especial relevancia en zonas extensas, donde una indicación verbal puede resultar insuficiente para encontrar rápidamente un establecimiento.
Un modelo de gestión que se sostiene en el tiempo
Detrás de Tranqueras Conectadas hay una forma de trabajo que Benito Juárez viene desarrollando desde hace más de dos décadas en materia de caminos rurales. La articulación entre el municipio, los productores y las entidades agropecuarias constituye uno de los pilares de ese esquema.
Para Goñi, la continuidad institucional y el compromiso de los distintos sectores son determinantes para alcanzar resultados.
«El trabajo público y privado, cuando hay política de Estado, esté el intendente que esté, las cosas se hacen», afirmó.
El dirigente remarcó que la participación de los productores no se limita al pago de la tasa vial. También existe un compromiso directo con las tareas, desde la donación de tosca hasta el acompañamiento de las distintas acciones que se llevan adelante para mantener la infraestructura rural.
Ese involucramiento se refleja, según explicó, en la evolución de la cobrabilidad de la tasa vial: mientras que en otro momento la recaudación era inferior al 50%, actualmente se ubica cerca del 100%, de acuerdo con su estimación.
«El productor paga su tasa con gusto, porque hay resultados y está a la vista que Juárez lo nombran en todo. Hoy, que hay tanto problema con los caminos, es nombrado como un ejemplo», sostuvo.
Goñi también destacó el funcionamiento cotidiano de la Comisión Vial, cuyos representantes se reúnen todos los martes a las 8 de la mañana para analizar las necesidades y novedades del sector. En ese ámbito participan productores, transportistas y representantes vinculados con la gestión de los caminos.
La respuesta ante los problemas y el compromiso del equipo de trabajo son, para el dirigente, factores que explican los resultados alcanzados.
«Hay un pozo, se manda una foto y la solución está prácticamente inmediata. Se trabaja muy bien», describió.
La importancia de trabajar juntos
La experiencia de Benito Juárez deja una conclusión que trasciende el mantenimiento de los caminos o la identificación de las tranqueras. La participación de los productores, el compromiso de las instituciones y la continuidad de las políticas de trabajo aparecen como elementos centrales para resolver problemas concretos del ámbito rural.
Con Tranqueras Conectadas, ese modelo suma una herramienta tecnológica orientada a mejorar la seguridad y facilitar la llegada a cada establecimiento. El objetivo es que una ambulancia, un autobomba o cualquier vehículo que necesite ingresar a un campo pueda encontrar el acceso correcto sin perder tiempo.
Mientras avanza la colocación de las identificaciones, Benito Juárez busca completar una iniciativa que nació de una necesidad compartida y que hoy se proyecta como una experiencia de referencia para otros distritos.
Porque, como demuestra el trabajo sostenido sobre los caminos rurales, cuando hay organización, compromiso y resultados, la participación deja de ser una declaración de buenas intenciones y se convierte en una herramienta concreta para mejorar la vida y el trabajo en el campo.


















