Después de una exitosa vuelta al campo el año pasado y de un convocante día de campo, Cabaña La Torcacita, de Piray Miní, se prepara para una nueva edición de su remate anual. La venta se realizará mañana en las instalaciones de la cabaña, con la hacienda encerrada en los corrales pero comodamente sentados en una carpa ambientada, con la comercialización de la firma Colombo y Magliano, y con una oferta que mantiene prácticamente el volumen de las últimas ediciones.
“Estamos en las gateras, ultimando detalles. El tiempo pinta bueno para mañana, así que esperamos tener buenos vientos y tratamos de poner bien las velas”, señaló Joaquín Riecke en diálogo hace momentos con CAMPO total radio.
La previa de la subasta ya comenzó con las preofertas, que cerrarán esta noche. Para Riecke, la herramienta continúa siendo un termómetro válido para medir el interés de los compradores.
“Hubo buena convocatoria. Es una herramienta que todavía tiene validez y sirve para conocer el pulso del remate, el interés de la gente en nuestro trabajo, en la hacienda, en los toros que va a necesitar o en los vientres que va a necesitar”, explicó.
Un momento para invertir en genética
En un escenario marcado por la fuerte salida de vientres de los últimos años, Riecke consideró que el actual contexto de la ganadería argentina genera una oportunidad para recomponer los rodeos y apostar nuevamente por la genética.
“Creo que la ganadería es un gigante que se está despertando en la Argentina. Se alinearon los planetas y eso es bueno porque da confianza”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la inversión en genética tiene un impacto que trasciende al productor: “El que invierte en genética lo recupera; la amortización de un toro son cuatro años, si lo cuidás, y esa genética derrama en más kilos, en mejor hacienda y en todo lo que está alrededor”.
Y fue más allá: “No es lo mismo faenar novillos de 400 o 450 kilos que faenar novillos de 550. Son 100 kilos más, y eso derrama riqueza en nuestro país”.
Una oferta consolidada
La Torcacita volverá a poner a disposición una importante batería de genética Angus. La oferta estará compuesta por 100 toros Angus PC, colorados y negros; 14 toros pedigree de distintas sangres, también colorados y negros; unas 160 vaquillonas PC, con diferentes fechas de parición, y 13 vaquillonas pedigree Angus. “La oferta sigue siendo básicamente la misma”, explicó Riecke.
A las alternativas tradicionales de financiación se suma este año una nueva posibilidad. Para los machos habrá 90 días libres o cinco cuotas, mientras que para las hembras se ofrecerán 60 días libres o tres cuotas, con 5% de descuento por pago contado para los machos y 3% para las hembras.
Además, la cabaña incorporará una herramienta adicional: 90 días más con una pequeña tasa de interés o la posibilidad de pagar con kilos de carne, llevando el vencimiento hacia febrero-marzo.
“Son dos herramientas fenomenales como para incorporar genética”, destacó el titular de La Torcacita.
El cierre, con tradición familiar
Como ya ocurrió en la edición anterior, la jornada tendrá también un componente especial. La hacienda estará encerrada y disponible para ser revisada, con toda la información correspondiente, mientras que al cierre de la venta aparecerán dos invitados muy particulares.
Por un lado, se rematarán algunos toros Simmental, parte de la historia y del “corazoncito” de la cabaña, vinculados a la época del suegro de Riecke y a la familia de Ingrid.
Y también habrá un caballo Criollo castrado, manso de andar y especialmente seleccionado para chicos y para trabajar, una pieza que la propia familia utiliza habitualmente.
“Nos cuesta desprenderlo porque lo usamos nosotros también. Ojalá que derrame alegría el que lo compre”, contó Riecke.
El año pasado, otro Criollo había sido una de las grandes atracciones de la jornada. Esta vez, todo indica que la historia volverá a repetirse.
Con genética, financiación, tradición y una propuesta que busca mantener el vínculo directo con los productores, La Torcacita vuelve a abrir las tranqueras para una nueva jornada de negocios, con la expectativa puesta en que el renovado impulso de la ganadería también se refleje en la pista.


















