El pasado 13 de marzo el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) comunicó la desregulación de vacunación contra la fiebre aftosa.
A raíz de esto, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) emitió un documento con el título: “la fiebre aftosa no se desregula: se previene”, mostrando su descontento ante la Resolución Senasa 201/2026.
La dirigencia rechazó fuertemente la decisión del Gobierno por varios aspectos. Principalmente porque no hubo criterio alguno para cambiar abruptamente la manera de vacunación.
“No existe ningún tipo de justificación técnica que lo avale, de manera absolutamente inconsulta, sin evidencias económicas que lo respalden y en forma absolutamente inoportuna, se pretende modificar mediante un acto administrativo la estructura central de la campaña de vacunación”, remarca el documento.
“Hoy la fiebre aftosa es considerada una enfermedad exótica en la Argentina, dado que la mayor parte de nuestro territorio es reconocido como libre con vacunación y existen zonas específicas libres sin vacunación”, comentan en el artículo, y describen que, a nivel mundial, el actual sistema sanitario es reconocido por su gran efectividad.
En alusión a esto, resaltaron que, en el caso que sistema sanitario fuera cuestionado, las negociaciones podrían ser elevadas a niveles internacionales. «En caso de que el estatus sanitario argentino sea cuestionado, el país podrá solicitar el respaldo de la OMSA en instancias internacionales de negociación”.
Por otro lado hacen referencia a que este modelo de vacunación ya se intentó en el pasado y fracasó. “Se afirma con énfasis que el sistema propuesto será revolucionario. Sin embargo, lo cierto es que el modelo que se intenta implementar ya fracasó en el pasado. Fue precisamente ese fracaso el que llevó a la creación del sistema actual basado en fundaciones y entes sanitarios, que ha permitido cumplir los objetivos del programa de vacunación de manera ordenada, auditable y sostenible”.
Resaltan que la medida evitó la discusión técnica con Conalfa y Coprosas, los espacios previstos por la normativa para debatir este tipo de decisiones. “Si bien el Senasa es la autoridad encargada de dictar las resoluciones ejecutivas vinculadas a la vacunación antiaftosa, la misma normativa establece la participación de la Conalfa y la delegación en las Coprosas para la ejecución de las actividades dentro de cada jurisdicción, una comunicación que nunca existió”.
No solamente fueron palabras, Carbap presentó argumentos para detener esta nueva reglamentación.
“Según los registros productivos, el 17 % de los establecimientos posee menos de 20 bovinos y el 34 % entre 20 y 100, lo que significa que más de la mitad de los productores tiene rodeos pequeños, generalmente dispersos y con mayores costos operativos para su atención”. A partir de esto el artículo genera una pregunta a responder por el Gobierno, ¿quién garantizará que estos productores efectivamente vacunen sus rodeos?.
Que cambia la Resolución Senasa 201/2026
La resolución publicada establece que, desde el primero de enero de 2027, los productores ganaderos registrados en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) podrán contratar directamente a veterinarios privados, acreditados por el Senasa, para realizar la vacunación de sus rodeos contra la fiebre aftosa y la brucelosis bovina de manera particular.
El productor que decida contratar al veterinario privado deberá informar al menos 30 días antes del inicio de la primera campaña anual de vacunación. En caso de que no haya sido notificado al ente regulador, el servicio continuará siendo brindado por el complejo sanitario correspondiente a la jurisdicción.
Según el Gobierno esta medida permitirá simplificar el proceso administrativo. “El objetivo es ampliar la libertad de acción de los administrados en la elección de los actores intervinientes y generar mecanismos más ágiles para la organización de las campañas sanitarias”, cierra el comunicado.
























