Santa Paula le porfió al clima

En sus instalaciones cercanas a Villa Iris, la familia Garciarena concretó su 19º remate anual.

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El comentario general no sale de otro carril que no fuera la falta absoluta de lluvias, en una zona sufrida, que de secas tiene una cuantas. Sin embargo, muchos productores se acercaron a este tradicional remate y llegaron hasta Villa Iris aprovechando la calidad genética y los plazos que ofrecía la familia Garciarena.
Con Roberto Gabbarini al martillo, los toros de pedigree se defendieron, por estado, calidad y una genética reconocida, sacando uno tras uno las ofertas realizadas. A la hora de los controlados, fue trabajoso pero el muy buen estado de preparación, permitió que el mercado se estableciera con los valores que se marcó como piso, y hacia allí fluctuaron las ofertas.
Al momento de los Pampas, siempre la cabaña muestra sus años criando una raza que muchos siguen buscando por estos pagos y no fue la excepción, con varias manos diferentes a las vistas en los negros. La hembra tanto en pedigree como en controladas y generales, fueron saliendo e inclusive con obligación de varios lotes, pero hay que tomarse un segundo para resaltar lo visto y lo ocurrido con las Hereford: “vacones” más que vaquillonas, fueron las que pasaron por pista, dándose la mayor puja de la tarde en un lote que voló alto y que varios estaban dispuestos a llevarse.
Un remate más para una cabaña que siempre da pelea, a pesar de la seca y con herramientas que siempre terminan dando resultado: la genética, como el mayor refugio para las crisis.
Trabajaron en el martillo Roberto Gabarini y Luciano Carrafrancq para la firma Ganadera Salliquelo SA y con un plazo de 8 cuotas mensuales.
Estos fueron los valores obtenidos:Gentileza: Carlos Bodanza