El Niño: claves para entender cómo funciona el fenómeno

Tras la llegada del fenómeno, tratamos de entenderlo y que consecuencias traerá.

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Hace años que tanto El Niño como La Niña suelen condicionar las expectativas de quienes producen bajo sistemas de secano. Suelen asociarse con lluvias abundantes, sequías, inundaciones y demás eventos.
Durante los últimos meses se vino hablando de supuestas condiciones, alertas, y suposiciones. El prestigioso meteorólogo José Luis Aiello comenta en diálogo con Agrofy News que :“El Niño, con intensidad baja se instaló hace 4 meses, y en el último paso a ser moderado”. Esta afirmación va de la mano de un informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica – NOAA por sus siglas en inglés- que confirma que las “condiciones débiles de El Niño están presentes y se espera que continúen durante la primavera 2019 del Hemisferio Norte (~55% de probabilidad)”.El mismo informe propone: “Debido a la fortaleza débil que se pronostica, impactos generalizados o significativos no son anticipados. Sin embargo, los impactos que usualmente se asocian con El Niño pueden ocurrir en algunos lugares durante los próximos meses”.
Aiello lo trae a nuestras pampas y asegura que El Niño seguirá generando ingreso de humedad desde Brasil durante el resto de la actual campaña: “Esto podrá dar lugar a efectos convectivos con lluvias”. Además, agrega “Las lluvias serán normales pero con episodios muy intensos y las temperaturas por encima de las normales”.
El Niño en los cultivos de Invierno
Con la campaña gruesa en curso y buenas expectativas, muchos ya comienzan a preguntarse por las condiciones de lluvias y humedad para el invierno. Según Aiello, “el trigo y cultivos de invierno, debido a que probablemente la humedad edáfica será muy adecuada, tendrán un buen arranque. Más allá de julio hay que ver cómo se presenta la dinámica atmosférica”.
Esto tiene una fuerte relación con las napas de la región central. Es por esto que el meteorólogo lanza que “están en general a niveles más próximos a la superficie terrestre, y esto es favorable para los cultivos de invierno”. En cuanto a las heladas, Aiello afirma que habrá que preocuparse: “Si, por la inestabilidad atmosférica que pude generar episodios cortos muy fríos”.
Hace unos días, otro meteorólogo, Leandro De Benedictis comentó en exclusiva a Agrofy News: “Los suelos pueden retener la humedad de enero, excesiva y muy excesiva. Eso ha permitido que durante febrero, donde se han cortado las lluvias, la humedad quede presente en el suelo. Con esa perspectiva, se espera que se reactive a mediados del otoño y en invierno, hace que la recarga de perfiles sea importante para los cultivos de fina. Distinto va a ser para los sectores que no tuvieron las lluvias de enero. Ahí habrá que pensar en algo más tardío cuando la situación de humedad comience a ser favorable”.
El Servicio Meteorológico Nacional resumen los datos más importantes para entender el fenómeno:
En condiciones normales, en el Océano Pacífico -esa enorme pileta de agua que en el ecuador ocupa unos 19 mil kilómetros de costa a costa- el agua más caliente alcanza los 28 grados y se encuentra del lado oeste, es decir en las costas sudestes de Asia y norte de Australia. Esta porción cálida del océano es conocida como “pileta de agua caliente del Pacífico Oeste”.
Semejante cantidad de agua caliente funciona como una hornalla que libera energía a la atmósfera en forma de calor. Este calor favorece la convección, por lo que, en condiciones normales, esta zona se caracteriza por ascenso del aire, baja presión, formación de nubes y precipitaciones. Hacia la costa de Sudamérica (Pacífico Este), en condiciones normales, el aire desciende, inhibiendo la formación de nubosidad. Como vemos en la figura, la circulación del viento ocurre en sentido horario, y se la conoce como Celda de Walker.Sin embargo, algunos años el calentamiento del agua se produce sobre la zona central y este del Pacífico y alcanza la costa de Perú. Es decir que se expande y se desplaza. Cuando este calentamiento anómalo iguala o supera los 0,5 grados centígrados durante cinco meses consecutivos o más, se considera oficialmente que estamos en presencia de un fenómeno de El Niño.En la porción occidental (Australia) se ven favorecidos los vientos del oeste y este, combinado con que los alisios (vientos del este) ya no tienen la fuerza necesaria como para seguir avanzando, hace que la convección se vea favorecida en el Pacífico Central.
El nombre “El Niño” se refiere a lo que ocurre en el agua. El nombre completo del fenómeno es El Niño Oscilación del Sur, o ENSO, por sus siglas en inglés. Esas dos últimas letras –S y O- remiten a lo que pasa ya no en el agua, sino en la atmósfera. Vale decir, la “Oscilación del Sur” se refiere a los cambios de presión que se dan entre las porciones oeste y este de la cuenca. O sea que ENSO se refiere a la manera en que interactúan el océano y la atmósfera.
Cuando hay un Niño, la diferencia de temperatura del agua entre la porción oeste (Australia) y este (América) del Pacífico disminuye, y hasta en algunos casos se invierte. Esto genera que también varíen las presiones y que por lo tanto, los vientos del este que generalmente prevalecen sobre el Pacífico, se debiliten.
En las latitudes medias del hemisferio sur continuamente se desarrollan ciclones y anticiclones que se desplazan de oeste a este, incidiendo en las condiciones de temperatura y lluvias. El Niño altera la trayectoria de estos sistemas meteorológicos. Para entenderlo mejor, podemos imaginar que ellos están embebidos en un río que fluye de oeste a este (los famosos vientos del oeste). Pero El Niño favorece que en el ecuador se libere gran cantidad de energía a la atmósfera, lo que altera la presión fuera de esa zona, y ésto a su vez modifica las trayectorias de los ciclones y anticiclones. Uno de los resultados de estas condiciones es una mayor frecuencia de eventos de lluvia en algunas regiones de Argentina. (Agrofy Agency)