
(AZUL) Era difícil pedirle algo más al día. La primavera se instaló de lleno en las instalaciones de la Sociedad Rural y acompañó una jornada que reunió a casi 300 personas para la cuarta edición del remate de La Amistad.
Para Nicolás Scuri y Leandro Lhomy, la convocatoria fue una de las grandes noticias de la jornada. La otra estuvo en los corrales, donde la cabaña volvió a poner en escena su particular Angus nativo o escocés, una genética que fue construyendo su propio espacio entre los productores y que, con apenas cuatro remates realizados, muestra un crecimiento sostenido.
Hubo más hacienda que en años anteriores, clientes que volvieron a decir presente y nuevos compradores que se sumaron a la propuesta. También se notó una evolución en la presentación de los animales y, sobre todo, en el interés que despertó una genética que ya tiene sus propios seguidores.
Después del almuerzo al aire libre, acompañado por música en vivo y algunos sorteos, llegó el momento de la venta de los toros donde la firma volvió a alternar el martillo entre Alfonso, Jorge y Ramiro.
La oferta incluyó animales de pedigree y puros por cruza, pero la demanda volvió a marcar una característica de este mercado: más allá de los papeles, los compradores buscaron funcionalidad, datos y animales que les gustaran. Y esa combinación terminó definiendo las pujas.
La sorpresa llegó en el primer corral. Allí apareció el primer colorado producido por la cabaña, un hijo de Scotch por Tehuelche, de 22 meses, que rápidamente se convirtió en el máximo valor de la jornada: $26 millones.
Después, el mercado se mostró selectivo, pero sostenido. Las primeras elecciones entre los toros aptos para vaquillonas de 15 meses concentraron buena parte de la atención y las manos se fueron alternando entre los compradores presentes, los teléfonos y las distintas modalidades de participación.
Hasta que apareció el lote 230, hijo de Haymount C552, que alcanzó los $20 millones.
La cuarta edición también incorporó una novedad esperada por varios clientes: la venta de hembras de pedigree. Paridas y preñadas encontraron rápidamente destino y dejaron paso a las futuras madres, en una subasta donde el interés se mantuvo firme.
Las compras “a corral” volvieron a mostrar que los compradores llegaban con el objetivo definido. Cada uno parecía tener su elegido y, cuando aparecía, comenzaban las pujas. Después llegaron las Vacas de Primavera, que fueron cambiando de manos con rapidez, hasta desembocar en las Vacas de Otoño que completaron la jornada.
Todo vendido. Y con la satisfacción de la familia de La Amistad y de la consignataria.
El cuarto remate ya es historia. Pero mientras todavía quedaban compradores y amigos compartiendo la jornada, Scuri y Lhomy ya empezaban a pensar en el quinto.
Porque detrás de cada toro, de cada vaca y de cada número hay también una historia. La de dos amigos que decidieron apostar por una idea, dos familias que acompañaron desde el comienzo y un proyecto que, con trabajo, inversión, pasión y sencillez, fue dejando de ser una ilusión para convertirse en una realidad.
Y quizás ahí esté el verdadero resultado de esta cuarta edición: no solamente por promedios ni en la cantidad de animales vendidos, sino en comprobar que aquello que Nico y Lean alguna vez imaginaron hoy ya tiene nombre propio y un camino por delante.
Los negocios:
Organizador: La Amistad
Invitados: –
Consignataria: Monasterio Tattersall
Remate: Fisico y Streaming
Plataforma/Lugar: S.R. Azul y por Clic Rural
Martillo: Alfonso Monasterio – Jorge Rodríguez – Rodrigo Mattioli
Animales: 396
Plazo: Vientres 60 dias – Toros 90 dias
Fuente: Hinding / Mandagaran
Informe: Hinding / Bicondoa


















