Para 2027, el maíz se perfila con mejores precios que la soja

La menor producción proyectada en Estados Unidos impulsó al cereal en Chicago. Mientras tanto, para la nueva cosecha de soja, en cambio, los valores futuros todavía muestran margen para una baja. Por Pablo Adreani

Después de la reducción de 17 millones de toneladas en la producción de maíz de Estados Unidos estimada durante la recorrida de la consultora ProFarmer Crop Tour por los principales estados productores del cereal, hace un par de semanas, el mercado de Chicago alcanzó nuevos máximos. La posición diciembre cotizaba el 1° de septiembre a U$S 215 por tonelada, el precio más alto de todo el año calendario.
En los primeros 10 días de septiembre, el precio del maíz perdió U$S 5 por tonelada, hasta ubicarse en U$S 210, nivel en el que se estabilizó. Mientras tanto, el maíz estadounidense cotizaba a U$S 252 por tonelada FOB Golfo, contra un maíz FOB Upriver en el rango de U$S 230 a U$S 238 y un maíz FOB de los puertos de Santos y Paranaguá, en Brasil, entre U$S 210 y U$S 220.
La cosecha del maíz safrinha en los estados del Centro-Oeste brasileño —Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Goiás— finalizó en agosto. Esta región produce el 70% de todo el maíz safrinha y el 56% del total del cereal que produce Brasil.
En estos momentos, el maíz de los puertos brasileños es el más competitivo en comparación con los precios FOB del Golfo y Upriver. Cotiza con un descuento de a U$S 28 por tonelada respecto del maíz estadounidense, mientras que el cereal argentino tiene un descuento de a U$S 15.
Esto ocurre porque actualmente los exportadores argentinos cuentan con suficiente volumen de compras de maíz para abastecer sin dificultades la demanda externa. En Brasil, en cambio, los exportadores deben competir con la demanda interna del cereal para la producción de etanol y con la de los productores porcinos y avícolas.
“El maíz argentino es actualmente muy competitivo en precio y volumen”, declaró Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, la cámara de la industria aceitera y exportadores de cereales.
En los últimos meses, agregó, hubo reuniones con compradores de varios países del norte de África que buscan estrechar sus lazos comerciales con los exportadores argentinos.
En el caso de Brasil, como indicamos en nuestra columna de la semana pasada, la gran cantidad de empresas que producen etanol a partir de maíz limita la capacidad de los exportadores brasileños para incrementar sus ventas externas. Esto reduce la competencia para los exportadores argentinos.

La soja, con otra dinámica
Al analizar el mercado de la soja, Chicago alcanzó el máximo de contrato para todo el año comercial. La posición noviembre cotizaba a U$S 488 por tonelada.
El mercado acumuló una suba de U$S 59 por tonelada desde el 11 de agosto, cuando la soja cotizaba a U$S 429. Sin embargo, esta suba de Chicago no se traslada al mercado argentino, ya que para comparar los distintos orígenes deben tomarse los precios FOB de los principales países exportadores de poroto de soja.
En este sentido, el FOB Golfo de la soja estadounidense cotiza en el orden de los U$S 530 por tonelada, el mismo precio que registra el FOB de los puertos de Paranaguá y Santos, en Brasil.
Argentina, en cambio, cotiza en un escalón más bajo, a U$S 515 por tonelada. Con un mercado FOB Upriver de entre U$S 510 y U$S 513 por tonelada, el FAS teórico —precio que pueden pagar los exportadores— se ubica entre U$S 375 y U$S 378.
El mercado de soja en A3 cotiza entre a U$S370 y a U$S 377 por tonelada, lo que arroja márgenes positivos. De esta manera, los precios del mercado de futuros están en línea con los valores que pueden pagar los exportadores, siempre en el caso de la cosecha vieja de soja o disponible.
La situación cambia cuando se analiza la nueva cosecha, correspondiente a mayo de 2027. Para ese momento, el FOB cae a U$S 386 por tonelada y el FAS teórico resultante se ubica en U$S 370.
El mercado de futuros A3 para mayo de 2027, en cambio, cotiza a US$ 360 por tonelada. Esto arrojaría un margen positivo de U$S 10 por tonelada, una situación que podría sostener los precios futuros y evitar una potencial corriente bajista.
Así, mientras el maíz llega a la nueva campaña con una mayor competitividad frente a sus principales competidores y con un escenario internacional que le ofrece respaldo, la soja enfrenta una dinámica diferente.
Para 2027, la relación de precios entre ambos cultivos comienza a ser un factor que los productores deberán tener en cuenta al momento de definir la estrategia comercial de la próxima campaña. Agrovoz

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