El Mercado y sus reacciones

El mercado atraviesa una semana de consolidación luego de las bajas recientes y comienza a desacoplarse de la volatilidad energética. Para Dante Romano, la atención vuelve a centrarse en el clima en Estados Unidos, el avance de las cosechas y las perspectivas productivas globales.

Después de varias jornadas marcadas por la incertidumbre internacional, el mercado de granos logra estabilizarse y muestra señales de independencia respecto de las fuertes oscilaciones registradas en el petróleo por el conflicto en Medio Oriente. Si bien los precios quedaron en un escalón inferior al de semanas anteriores, la soja evidenció una recuperación y algunos valores comienzan a resultar atractivos para los productores.
“El mercado ya quitó prácticamente toda la prima asociada al conflicto geopolítico y ahora vuelve a concentrarse en los fundamentos agrícolas, especialmente en el clima y la oferta disponible”, sostiene Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En Estados Unidos, las lluvias finalmente llegaron a las principales zonas productivas y los pronósticos indican continuidad, reduciendo el riesgo climático que había sostenido parte de los precios. Al mismo tiempo, el último informe del USDA no introdujo cambios significativos para la soja estadounidense, aunque sí reflejó un incremento de las existencias mundiales de maíz por una mayor producción proyectada en Brasil.
Sin embargo, Romano advierte que “Brasil sigue mostrando un consumo interno muy dinámico, por lo que una cosecha más grande no necesariamente se traduce en un aumento equivalente de las exportaciones”.
En el mercado local, las lluvias demoraron las tareas de campo. La siembra de trigo continúa avanzando, aunque a menor ritmo, mientras que la cosecha de maíz tardío registra importantes retrasos debido al exceso de humedad y a nuevos eventos de precipitaciones previstos para los próximos días.
En soja, la cosecha argentina alcanza el 95,2% del área, prácticamente finalizada. Además, durante la última semana se comercializó cerca de 1 millón de toneladas con precio fijado, mostrando que la caída reciente de las cotizaciones no frenó las ventas. “Los valores actuales siguen siendo interesantes frente a las expectativas que existían al momento de la siembra y las posiciones nuevas, en torno a los USD 330 por tonelada, lucen atractivas”, explica Romano.
En maíz, el panorama es diferente. El USDA elevó las existencias globales hasta 281,2 millones de toneladas, mientras que los fondos especulativos profundizaron sus ventas y en apenas dos semanas liquidaron cerca de 24 millones de toneladas en posiciones. Aun así, el especialista considera que el movimiento podría haber sido excesivo. “Todavía queda por delante todo el mercado climático del hemisferio norte y cualquier cambio en las condiciones puede modificar rápidamente las expectativas”, afirma.
En Argentina, la cosecha de maíz avanza sobre el 43,6% del área, con un progreso semanal inferior a cuatro puntos debido a las lluvias. A pesar de ello, los puertos mantienen programadas cargas cercanas a 1,9 millones de toneladas, situación que podría sostener cierta necesidad de compra por parte de la exportación.
Respecto del trigo, el USDA volvió a recortar la producción estadounidense, que sería la más baja desde 1957, aunque las mejores perspectivas en Europa y la región del Mar Negro compensan parcialmente ese ajuste y elevan levemente las existencias globales. En Argentina, por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario incrementó su estimación de producción hasta 20 millones de toneladas, favorecida por la baja en los costos de los fertilizantes, especialmente de la urea, cuyo precio cayó desde valores cercanos a USD 1.000 hasta un rango de USD 620-630 por tonelada.
Para Romano, “los precios del trigo devolvieron gran parte de la mejora observada en mayo y, aunque lucen bajos, la reducción en el costo de los fertilizantes mejora la ecuación económica; aun así, para cerrar negocios cerca de los USD 210 por tonelada resulta razonable esperar”.
En paralelo, la llegada oficial del fenómeno El Niño configura un nuevo escenario climático global. Si bien podría beneficiar a la zona núcleo y al sudeste argentino, existen preocupaciones por posibles déficits hídricos en Australia, el centro y norte de Brasil y parte de Asia, regiones que serán determinantes para la evolución de la oferta mundial de granos durante los próximos meses.

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