¿Que nos depara el clima en los próximos meses?

El licenciado Leonardo De Benedictis, hoy en CAMPO total analizó el clima el futuro inmediato y a largo plazo. Distribución hídrica, riesgo de heladas tempranas y todo lo que necesite saber en esta nota.

En el pasaje del Verano al Otoño se observan cambios relevantes en la circulación atmosférica que cada año imponen desafíos distintos a la producción agropecuaria. El Lic. Leonardo De Benedictis, ofreció hoy en CAMPO total radio -como cada viernes- una lectura técnica de estos cambios. Aunque febrero marcó un quiebre respecto al período seco que se vivió desde fines de diciembre, la recuperación hídrica es heterogénea y las expectativas de lluvia a corto plazo son poco alentadoras para amplias zonas del sur y sudeste bonaerense en lo inmediato. Un análisis pornenorizado de lo que se viene.

Cambio de patrón y distribución espacial de la lluvia
De Benedictis identifica un cambio de patrón climático a partir de la segunda quincena de febrero: “empezó la lluvia en grandes sectores de Argentina —zonas que no habían tenido absolutamente nada desde fines de diciembre hasta principios de febrero— prácticamente fueron cuarenta y cinco, cincuenta días sin agua, y eso cambió sustancialmente a partir de febrero”. Sin embargo, destaca que el regreso de la precipitación no traduce una mejora homogénea. “Hay zonas que han quedado afuera”, explica, y cita ejemplos concretos: desde Azul y Tandil hacia el este, muchas áreas permanecen al margen de los eventos más intensos.
Esta distribución desigual es clave desde la mirada técnica porque altera la disponibilidad de humedad útil para cultivos establecidos y para recarga de perfiles y napas. En los sectores más beneficiados —norte de Buenos Aires, Córdoba, San Luis, La Pampa— la circulación favorece el desarrollo de lluvias y tormentas, mientras que conforme se avanza hacia la provincia de Buenos Aires las células precipitantes tienden a atenuarse o disiparse. “Por ejemplo, el domingo se espera un pulso importante en zonas de San Luis, el oeste de Córdoba y La Pampa, que puede dejar acumulados significativos; pero cuando nos acercamos a la provincia de Buenos Aires esos eventos se van apagando”, detalló De Benedictis en la charla con Damián Hinding.

Escalas temporales y eventos erráticos
El especialista subrayó la naturaleza errática y puntual de los eventos que llegan a la provincia de Buenos Aires. “Esos eventos son totalmente erráticos, puntuales y aislados que terminan sin generar una mejora sustancial de la región”, dijo. Desde una perspectiva operacional, esto obliga a los productores y técnicos a no confiar únicamente en pronósticos de lluvias Eespartillar registraron 189 mm en lo que va del año, mientras en Tandil la suma apenas alcanza 57 mm. “En tres meses de diferencia es muy grande”, afirmó pese a no ser una distancia cercana.

Pronóstico inmediato y riesgo para el sur bonaerense
Para los días y la semana entrante, las perspectivas no son positivas para el sur de la provincia de Buenos Aires. De Benedictis advirtió que “durante estos próximos días no vamos a tener nada; la semana que viene sigue siendo esquiva la lluvia para la parte sur de Buenos Aires”. Solo el sudoeste podría recibir algún evento aislado. Esa persistencia de ausencia de precipitación agrava el panorama para los cultivos ya implantados, donde “para muchos ya es una situación en la cual es irreversible las pérdidas, porque ya es muy tarde”.
La importancia de este diagnóstico técnico radica en la ventana operacional que todavía existe para la planificación de la siguiente campaña: “siempre viene bien pensar a futuro, pensando en que se viene una nueva campaña y que tenemos que juntar un poco de agua”, comentó De Benedictis. Pero la realidad es que, para parcela ya sembrada, la falta prolongada de agua puede haber provocado daño irreversible a la estructura y rendimiento de cultivos estivales.

Condiciones ENSO y estado neutral: significado técnico
Un punto central en la explicación de De Benedictis es la transición desde un escenario asociado a La Niña hacia condiciones neutrales en la atmosférica. “El tema de La Niña ya queda en el recuerdo… ahora ya estamos bajo una condición neutral”, afirmó. Desde la perspectiva técnica, esto no implica automáticamente condiciones ‘normales’; más bien, describe una menor influencia moduladora de la variabilidad tropical en la circulación subtropical y extratropical.
El efecto práctico es que la neutralidad suele permitir una mayor libertad para que la dinámica atmosférica genere patrones más cercanos al promedio, especialmente en distribución espacial de lluvias. “Que ahora durante el período del otoño se empiece a acomodar un poco ese patrón en particular” es una señal positiva para la regularización de eventos, aunque De Benedictis adviertió que la neutralidad también puede coexistir con eventos erráticos y no garantiza precipitaciones uniformes.

Temperaturas, transición otoñal y probabilidades de heladas
Además del eje pluviométrico, la evolución térmica resulta clave para los manejos de fin de campaña y la planificación de siembras de invierno. De Benedictis señaló por la Red Rural de Radios que se está transitando un pico mínimo de temperatura en marzo, y que en los próximos días se espera un incremento térmico progresivo hacia valores más moderados, asociados a una transición hacia condiciones “otoñales” sin picos térmicos extremos como los vividos en enero o febrero.
No obstante, la atención técnica se centra en la posibilidad de los primeros pulsos de aire frío que puedan generar heladas agronómicas. “Para la zona sur de la provincia de Buenos Aires… antes de terminar el mes de marzo probablemente ya tenga algún pulso, no exageradamente frío, pero que ya pueda empezar a generar algún evento disperso”, apuntó De Benedictis. Describió que estas heladas iniciales como de baja intensidad (temperaturas en torno a 3–4 °C en superficie con escarcha en bajos) y más frecuentes en abril.
Técnicamente, el impacto de estas heladas depende de varios factores: estado hídrico del suelo, fenología de los cultivos, y humedad relativa en el momento del evento. Cuando los suelos y plantas están húmedos, la transmisión del frío suele ser amortiguada, reduciendo los daños. En contraste, un escenario seco, como el que registra el sudeste y sur bonaerense, puede incrementar la vulnerabilidad y magnificar los efectos negativos de heladas cortas, aunque no muy intensas.

Perspectivas para el mediano y largo plazo
Mirando hacia el otoño y el invierno, la condición neutral del ENSO ofrece una ventana para que la distribución de lluvias tienda a normalizarse, aunque la afirmación viene con reservas: neutral no es sinónimo de normalidad. De Benedictis en la parte final de la nota hoy en CAMPO total consideró que durante el otoño el patrón podría acomodarse y que la segunda quincena de marzo y las semanas siguientes serán claves para definir si el déficit estival logra una recuperación parcial o si persiste la heterogeneidad.
En cuanto a temperaturas, los eventos de frío más contundentes tenderán a consolidarse en abril, aunque la primera oleada de heladas sería corta y localizada. Esto plantea un escenario de transición en el que los extremos térmicos muy marcados parecen menos probables, pero donde la sequía y la heterogeneidad espacial seguirán siendo el factor diferencial.

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