Maíz: el mensaje de la exportación, en víspera de la cosecha

A diferencia de lo que ocurre con otros granos y subproductos, en el cereal el volumen de compras supera largamente a las declaraciones de ventas realizadas al exterior. Por Pablo Adreani

Una manera de evaluar el futuro ingreso de divisas es analizar el volumen de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE), de granos y subproductos agrícolas. El trigo, el aceite y las harinas de girasol, además de todos los productos del complejo sojero (grano, aceite y harina), son los que mayor volumen de DJVE han declarado.
En el caso del trigo, las declaraciones llegan a 11 millones de toneladas, mientras que las compras de los exportadores totalizan 13,7 millones de toneladas, de las cuales 10,1 millones han sido compradas a precio y 1,2 millones ya se han fijado.
El total de compras más fijaciones llega a 11,3 millones de toneladas, cubriendo todos los compromisos de venta por 11 millones de toneladas.
Si asumimos un saldo exportable de trigo de 18 millones de toneladas, la exportación ya ha vendido el 61% del saldo exportable y el cupo ya ha sido cubierto en su totalidad por las compras.
Esto significa que mientras los exportadores no se decidan a declarar nuevas ventas de trigo, el mercado podría mantenerse sostenido.
Sin embargo, el mercado de futuros A3 nos muestra una tendencia alcista en las posiciones futuras, con la posición marzo cotizando a U$S 185, al igual que el disponible; mayo subiendo a U$S 190 y julio a U$S 202 la tonelada.
El mercado ya está dando el mensaje: el trigo en las posiciones futuras largas tendrá un precio mucho mayor que el cereal disponible.
En el caso del aceite de girasol hay declaradas 314 mil toneladas, y en el caso de la harina un total de 376 mil toneladas respectivamente.
Entre las compras disponibles y las fijaciones, la industria aceitera tiene 1,2 millones de toneladas de girasol ya “priceadas”, cubriendo sus ventas declaradas.
Un tema de gran importancia en esta cosecha han sido las ventas declaradas de girasol grano por un total de 580 mil toneladas, siendo este uno de los principales factores junto con la firmeza en el precio del aceite, que influyeron en la fortaleza del girasol disponible desde el mismo comienzo de la cosecha.
En el caso de la soja, los exportadores tienen declaradas 1,965 millones de toneladas, mientras que las compras llegan a un total de 950 mil toneladas.
En este caso es una posición lógica, pues el gran volumen de oferta de soja disponible se produce cuando comienza la cosecha, a partir de marzo-abril cuando comienza a entrar la soja temprana.
La industria aceitera, por su parte, tiene declaradas 340 mil toneladas de aceite y 2,34 millones de toneladas de harina, con un volumen total comprado de 2 millones de toneladas entre compras “forward” con entrega futura y las fijaciones.
Podemos decir que las ventas de aceite ya están cubiertas y, en el caso de la harina, podrán cubrir las ventas con compras forward de aquí hasta la cosecha.
Cuando analizamos el mercado, vemos que la soja disponible (el grano de la vieja cosecha) cotiza en el mercado A3 a U$S 335, la posición marzo a U$S 326. En abril, el valor baja a U$S 325 y a partir de mayo se ubica en U$S 328 lo que prevé una nueva tendencia alcista hasta llegar a la posición noviembre cotizando a U$S 350 dólares.
En el maíz, por su parte, se da la mayor diferencia existente entre el volumen de compras y las DJVE.
A la fecha la exportación tiene declaradas compras por 16,5 millones de toneladas, de las cuales 9,5 millones de toneladas son a precio y 500 mil toneladas ya fijadas, en total, 10 millones de toneladas ya “priceadas”. En cambio, las declaraciones de ventas llegan a un millón de toneladas.
Es probable que los exportadores estén previendo una caída en los precios del maíz FOB puertos argentinos, como lo indican las cotizaciones futuras de este mercado a partir de abril en adelante, cuando se generaliza la cosecha.
Temas que se deben seguir semana a semana para poder estimar la tendencia futura del mercado. (Agrovoz)

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