El análisis de suelo, es una práctica súper importante dentro de lo que es nuestro planteo agronómico. Los análisis de suelo tienen una larga historia. Se remontan hacia mediados del siglo XIX, cuando se desarrollaron los primeros métodos para analizar los nutrientes del suelo. Estamos hablando de métodos de laboratorio.
Antiguamente a la agricultura, desde que el mundo es mundo, ¿qué se hace? Pero bueno, se va sofisticando y complejizando cada vez más con el avance de la historia. A principios del siglo XX, los científicos agrícolas desarrollaron el concepto de análisis de fertilidad de suelo para determinar la fertilidad y recomendar las dosis de aplicación de fertilizante, siempre apuntando a mayor rinde y más sanidad.
Se comenzó midiendo los niveles de macronutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, que se ajustaban en consecuencia de las recomendaciones de los fertilizantes. Con el tiempo, los métodos de análisis de suelo se han vuelto más sofisticados y con la incorporación de pruebas de micronutrientes y pH del suelo se ha ido complejizando cada vez más.
Ya en la década de 1970, los análisis de suelo también empezaron a incorporar mediciones del contenido de materia orgánica del suelo, que es súper importante para comprender todo lo que es el manejo y la salud del suelo.
Hoy en día, los análisis del suelo siguen evolucionando con la aparición de nuevas tecnologías que permiten una comprensión más completa de la biología del suelo. Y esta información puede utilizarse para desarrollar estrategias de manejo específicas que tengan en cuenta las complejas relaciones entre las plantas, los microbios y los nutrientes del suelo.
El análisis del suelo en la práctica consiste en recoger muestras del suelo de distintas partes de una explotación agrícola que luego se envían a un laboratorio habilitado para su análisis. El laboratorio analiza las muestras para determinar parámetros claves de actividad microbiana, riesgo de enfermedades, pH, niveles de nutrientes, contenido de materia orgánica, etcétera. Hay muchas determinaciones que se pueden hacer.
Los análisis del suelo pueden proporcionar a los productores y asesores información sobre las características únicas del suelo, lo que permite tomar decisiones basadas en prácticas de manejo que en última instancia lo que apuntan es a mejorar el rendimiento de los cultivos y la salud general del suelo.
¿Por qué es importante un análisis del suelo?
El análisis es importante en la agricultura para determinar los niveles de nutrientes, lo que es fundamental para un crecimiento sano de las plantas y un alto rendimiento de los cultivos. Los resultados pueden revelar deficiencias o exceso de nutrientes en el suelo, lo que permite tomar decisiones sobre la aplicación de fertilizantes y otras prácticas de manejo.
¿Cuáles son las ventajas del análisis del suelo?
Mejora el rendimiento de los cultivos porque el análisis permite identificar deficiencias o desequilibrios de nutrientes que pueden estar limitando el crecimiento y el rendimiento de las plantas, lo que permite ajustar las prácticas de fertilización y optimizar el rendimiento de los cultivos.
Otra ventaja es que mejora el estado general del suelo porque los análisis nos pueden proporcionar información valiosa como contenido de materia orgánica, pH y textura. Gestionando todos estos parámetros se puede mejorar la estructura, el ciclo de los nutrientes y la retención de agua.
También tiene una ventaja importante en lo que es agricultura de precisión porque los análisis de suelo pueden ayudar a los productores y asesores a identificar las zonas con diferentes características y necesidades de nutrientes, lo que permite una fertilización específica y otras prácticas de gestión agrícola que apuntan a optimizar el uso de los recursos. Y también algo muy importante es la protección del medioambiente porque al evitar la excesiva aplicación de fertilizantes y otras enmiendas del suelo, reducirse el riesgo de escorrentía de nutrientes y problemas medioambientales asociados.
En conclusión, el análisis del suelo es una herramienta rentable que puede ayudar a tomar decisiones sobre las prácticas de manejo del suelo apuntando siempre a la mejora del rendimiento, la protección del ambiente y la sostenibilidad a largo plazo.
Hay diferentes tipos de análisis, puede ser un análisis físico que lo que evalúa es la estructura del suelo, la característica, la textura perdón, y otras características físicas como la densidad aparente, permeabilidad, porosidad, temperatura, estabilidad de los agregados, entre otros. El análisis químico donde se analiza la distinta cantidad de nutrientes, cada nutriente tiene su método de identificación, fósforo, potasio, magnesio, calcio, nitrógeno, tanto de macronutrientes como de micronutrientes, por ejemplo calcio, magnesio, zinc, azufre. También lo que se hace es un análisis de pH, de análisis de materia orgánica, análisis de conductividad eléctrica, de capacidad de intercambio cationico, hay muchos parámetros que se pueden determinar en una muestra del suelo.
Las pruebas de pH son muy importantes, los valores pueden oscilar entre 0 y 14 y el análisis de la acidez del suelo proporciona recomendaciones sobre la aplicación de cal para elevar el pH cuando es necesario, pero es para lotes muy puntuales. También se pueden hacer pruebas de salinidad midiendo conductividad eléctrica, los niveles excesivos de sales pueden inhibir la absorción de nutrientes por las plantas y el crecimiento de los cultivos, pero acá ya estamos hilando un poco más fino, lo que nosotros puntualmente analizamos en el suelo es lo que es nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio los más importantes y zinc y azufre.
¿Cuándo y con qué frecuencia debo recoger muestras del suelo?
La frecuencia de las muestras depende de varios factores como el tipo de suelo, el tipo de cultivo y las prácticas culturales como antecesor, historia del lote y demás. Se recomienda tomar muestras al menos una vez al año o dos veces según la zona o la práctica agrícola que se está haciendo.
Es muy importante tomar muestras antes de establecer un nuevo cultivo o después de un cambio significativo en la práctica, por ejemplo al pasar de un suelo descansado que tuvo una pastura varios años y romper a agricultura, es muy importante saber qué es lo que estamos teniendo en el suelo. Y en última instancia, la frecuencia del muestreo del suelo se basa en las necesidades específicas del cultivo y los objetivos que tenemos en nuestro manejo.
Hay laboratorios habilitados en toda la provincia donde se pueden llevar las muestras y ahí nos darán los parámetros adecuados y el manejo que se recomienda según los resultados de la muestra. Bueno, yendo un poquito al cultivo, focalizándonos en un trigo pero también se puede extrapolar a la cebada por ejemplo, los cultivos de invierno, dentro de los cultivos de invierno el trigo es uno de los más preponderantes en los sistemas productivos de nuestro país y el manejo inadecuado de la nutrición del cultivo de trigo constituye uno de los principales factores que limitan la producción del mismo en varias regiones trigueras argentinas.
El nitrógeno, el fósforo, son los nutrientes que con mayor frecuencia limitan el rendimiento del trigo. Sin embargo, en las últimas décadas la intensificación de la agricultura sumado a la falta de reposición de azufre vía fertilización ha generado una disminución en la disponibilidad de azufre en los suelos y por lo tanto es cada vez más frecuente determinar una respuesta en rendimiento frente al agregado de dicho nutriente.
Es muy importante evaluar la disponibilidad de azufre en nuestros suelos porque aporta muchísimo a lo que es el rendimiento. Yendo un poquito al manejo de fósforo, para evaluar la disponibilidad de fósforo se recomienda el muestreo de suelo en superficie de 0 a 20 centímetros al momento de la siembra, siendo importante tomar un número elevado de submuestras, 20 a 30, particularmente en planteos bajo siembra directa. El contenido de fósforo disponible junto con el rendimiento objetivo del cultivo son utilizados para realizar la recomendación de la fertilización fosfatada del cultivo.
No obstante, otras características del sitio deben ser consideradas para mejorar la precisión de la recomendación, como son el contenido de materia orgánica, la presencia de capas compactadas, la textura, la historia de la fertilización con fósforo, etc.
Al suelo
Respecto a la forma de aplicación, bueno, existen varios trabajos que han demostrado que para suelos con baja disponibilidad de fósforo, o para dosis bajas de fósforo, hay una mayor eficiencia en la aplicación en la niña respecto a lo que es aplicación al voleo. Pero otros autores determinan que para maíz y soja bajo siembra directa, las aplicaciones de fósforo al voleo en forma anticipada podrían ser una estrategia alternativa, con similares respuestas a la aplicación en línea a la siembra. Sin embargo, es necesario realizar una mayor investigación para evaluar la eficiencia de dicha forma de fertilización fosfatada en el cultivo de trigo.
Es válido mencionar que debido a la alta residualidad de este nutriente en los suelos de nuestra región pampeana, en muchos sistemas de producción se planifica la aplicación de fósforo dentro de la rotación, teniendo en cuenta no sólo la respuesta a los requerimientos del cultivo que se fertiliza, sino también del que le sigue en la rotación. Tal es el caso de la secuencia trigo-soja de segunda.
Hablando un poquito de nitrógeno, para evaluar la disponibilidad del mismo, se recomienda muestreo de suelo a la siembra del cultivo en los estratos superficiales de 0,20 y los subsuperficiales de 20,40 o 40,60. En años o regiones con exceso hídrico durante la presiembra del cultivo y o con antecesores que dan lugar a un corto periodo de barbecho, es conveniente realizar un segundo control de nitrógeno al macollaje, que no es habitual que se haga.
El momento de la aplicación también depende de la dosis de nitrógeno a aplicar, puesto que si las dosis son relativamente elevadas, apuntando a un rendimiento objetivo alto, es conveniente realizar aplicaciones divididas con el objetivo de reducir la probabilidad de pérdidas de nitrógeno y de esta forma mejorar la eficiencia de uso del fertilizante. Además, las aplicaciones tempranas de nitrógeno, desde la siembra hasta macollaje, producen un mayor efecto sobre el rendimiento que sobre el contenido de proteína en grano.
De manera contraria, las aplicaciones más tardías de nitrógeno, producen mayor influencia sobre el contenido de proteína que en rendimiento. Por lo tanto, cuando se pretende incrementar los parámetros relacionados con la calidad comercial y panadera del trigo, es conveniente recurrir a aplicaciones foliares de nitrógeno en estadios más adelantados, cercanos a antes y floración. El azufre que venimos hablando, también se recomienda un muestreo de suelo en los estratos superficiales y subsuperficiales antes de la siembra de cultivo, o sea 0,20 y 20,40. Hay una amplia gama de fertilizantes azufrados sólidos y líquidos en el mercado que pueden ir acompañados con otros nutrientes o no.
En general, estamos utilizando mezclas. Bueno, algo muy importante para determinar deficiencia de nitrógeno, lo que vemos en las plantas son clorosis en las hojas inferiores y reducción del crecimiento, reducción de la expansión foliar y muerte de macollos. Esos síntomas claros de deficiencia de nitrógeno. En cambio, en deficiencia de fósforo vemos una reducción del crecimiento inicial.
El fósforo es un arrancador por excelencia. Entonces, cuando falta fósforo, vemos una reducción del crecimiento inicial, reducción en el número de macollos y menor resistencia a heladas. Y en lo que hace a la deficiencia de azufre, vemos clorosis en hojas jóvenes, menor expansión foliar, una reducción también en el número de macollos. Bueno, entonces, resumiendo la importancia de un análisis del suelo, nos sirve para identificar problemas clave, para elegir prácticas agrícolas adecuadas, para llevar un control de nuestra explotación, para hacer el margen bruto más rentable y apuntando siempre a una mejora continua.
En resúmen
Recordemos que el manejo y gestión de la salud del suelo, salud suena como una palabra medio extraña, pero estamos hablando de lo que es manejo, de tener un suelo sano, de tener un suelo estable. Todo eso es un proceso continuo y que siempre lo podemos mejorar. Y todo esto lo vamos experimentando con nuevas prácticas de gestión, con nuevas prácticas de manejo, conociendo las últimas tendencias y con un buen asesoramiento de lo que es fuentes de distintos nutrientes y estar al tanto de todo lo nuevo que va saliendo para poder implementarlo en nuestra explotación, siempre apuntando a una sostenibilidad y apuntando al máximo rendimiento que podemos obtener de nuestros cultivos.
Ing. Agron. Verónica Tumini – Mat. CIAFBA 740 – Especial para CAMPO total























