Entre la crisis mundial y la sequía local

El aumento de la inflación de Estados Unidos a Europa, impacta de manera global. En Argentina, las elevadas temperaturas han consumido toda la lluvia caída en las últimas semanas. Por Pablo Adreani

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El mundo vive uno de los peores momentos desde la crisis del 2008, cuando estalló la burbuja de Lehman Brothers.
En estos momentos se agudiza la crisis económica y financiera global, el encarecimiento de la energía, consecuencia directa del conflicto del Mar Negro, al igual que la caída en la oferta de trigo, maíz y aceite de girasol de dicha región.
El aumento de la inflación en Estados Unidos, los países europeos, China, Rusia, India, Japón y Brasil, indujo a los bancos centrales de los principales países del mundo a un aumento de la tasa de interés.
Por consiguiente, hay un encarecimiento del crédito internacional.
Muchos fondos han salido de sus inversiones en la Bolsa y aumentaron su posición comprando bonos T10 del Tesoro de los Estados Unidos.
La crisis del Mar Negro tuvo impacto también en la caída de la oferta de energía, principalmente de las exportaciones de gas y petróleo, donde Rusia es uno de los principales exportadores del mundo.

Bajas generalizadas
En el rubro de las commodities agrícolas, esta semana el mercado se tomó un respiro provocando bajas generalizadas, tras la decisión tomada por Naciones Unidas, Turquía, Rusia y Ucrania, de volver a confirmar el acuerdo sobre la apertura del corredor alimentario del Mar Negro que se extenderá desde este 19 de noviembre y por 120 días.
El precio del barril de petróleo, en la Opep, está cotizando en noviembre a U$S 94,28 por barril, frente a los U$S 93,57 por barril del mes de octubre, supone una suba del 0,76%.
En los últimos doce meses el precio del barril aumentó un 17,35%.
Si revisamos las variaciones históricas, la cotización del crudo de la Opep desde el 2003, alcanzó su precio máximo de U$S 140,73 por barril en julio del 2008 y su precio mínimo, U$S 12,22 por barril de mediados de abril del 2020, a poco de desatada la crisis de la pandemia.
Nuevos rebrotes de virus de Covid en China amenazan con provocar una potencial caída en la demanda de alimentos, pudiendo impactar en la caída de las importaciones de soja por parte del gigante asiático.

China, el estallido de la burbuja inmobiliaria
Hace poco más de un año, un promotor inmobiliario chino, poco conocido en el mundo exterior, dijo que su flujo de caja estaba sometido a una “enorme presión” y que podría no ser capaz de pagar parte de su asombrosa deuda de 300.000 millones de dólares.
Hoy, esa empresa, el Grupo Evergrande de China, es demasiado conocida como el ejemplo de los problemas económicos del país. Los precios de los inmuebles en China se han desplomado en cada uno de los 12 meses transcurridos desde la ahora profética advertencia de Evergrande (en septiembre de 2021, la compañía reconoció su crisis de deuda, mientras las protestas de los inquilinos-compradores aumentaban ante su sede de Shenzen).
El gobierno de Xi Jinping se dispone a inyectar miles de millones de dólares en un mercado inmobiliario que, según los expertos, se parece cada vez más a un gigantesco esquema Ponzi.
En otros momentos, la combinación de alta inflación, suba de tasas, aumento en el precio del barril de petróleo, con el consecuente efecto en el mayor costo de los fletes marítimos, hubiera tenido un efecto inmediato bajista para el precio de los commodities agrícolas.
En los últimos meses, la baja ocurrida en los precios de soja y de maíz en el mercado de Chicago se presumía que fue como consecuencia de la salida de la posición comprada de los fondos.
Ahora nos queda la duda si la baja de los precios no tuvo también la influencia de la crisis económica y financiera mundial.
Se agrega como factor de impacto bajista en el mercado la solución y regreso del corredor alimentario entre Rusia y Ucrania, para poder exportar un mayor volumen de materias primas agrícolas desde el Mar Negro al resto del mundo, principalmente de Ucrania.

La sequía en la Argentina
Un comentario final sobre la sequía que están sufriendo amplias zonas del país: las elevadas temperaturas de esta última semana han consumido toda la lluvia caída el pasado 26 de octubre, en aquellas zonas donde cayeron de 20 a 30 milímetros.
En zonas donde las lluvias fueron mucho más grandes, de 70 a 100 milímetros, podemos decir que tienen de una semana a diez días más de vida en la humedad de agua útil en el perfil.
Como los pronósticos para lo que resta de noviembre no incluyen lluvias, podemos anticipar que la situación será cada vez más grave, al no poder continuar con las siembras de soja y de maíz, los principales cultivos de verano.Especial para CAMPO total y Agrovoz


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