Trigo: el salto exportador aún puede ser mayor

Especialistas analizaron en Córdoba los desafíos que tiene el cereal para consolidarse en el mercado internacional.

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Como si fueran las lluvias que otorgan buenos augurios para la siembra, el arranque del Congreso Internacional de Trigo (Trigar) contó con un diluvio de datos que dan cuenta del giro exponencial que viene experimentando el cereal en el país.
En el panel “La oferta comercial del trigo argentino: producción, calidad y saldo exportable”, el economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Agustín Tejeda, lo resumió de manera sencilla: “Desde 2000 hasta 2013, el trigo perdió hectáreas a una tasa del 3,7 por ciento anual y caímos a volúmenes similares a los de la década de 1980. En cambio, desde 2015 el área aumentó a un promedio de 10,9 por ciento. En cuatro años recuperamos la superficie perdida en 15”.
El cuadro que exhibió Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario, fue igual de elocuente: en las campañas 2012/13 y 2013/14, la producción triguera nacional llegó a ubicarse por debajo de 10 millones de toneladas y las exportaciones apenas alcanzaron un piso de entre 1,5 y tres millones de toneladas.
En la última temporada, la cosecha rondó los 19 millones de toneladas, con 12 millones que se enviarán al exterior.
Para la que está comenzado, la entidad rosarina proyecta un nuevo récord: 21,2 millones de toneladas de producción y 13,7 millones de exportaciones.
Desafíos
“El trigo argentino volvió al mundo de una manera impresionante”, remarcó en este contexto el coordinador de Trigar, Leandro Pierbattisti. Pero advirtió: “Este mundo es otro, con nuevos originadores y requerimientos de los compradores internacionales cada vez más fuertes”.
En un sentido similar se pronunció el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras. “Pasamos de mirar cuánto trigo necesitábamos para el mercado interno, a cuánto requiere el mundo. Y la agenda internacional es distinta a la local, con muchos desafíos sobre los que no necesariamente estamos preparados”, admitió Idígoras. Por ejemplo, remarcó: “No podemos ser líderes mundiales si no damos garantías de inocuidad”.
Sobre el riesgo de tener un volumen de producción que eventualmente no se puedan colocar en el mercado mundial, Idígoras afirmó que Argentina, aun alcanzando un saldo exportable de 20 millones de toneladas, tendrá clientes interesados en el cereal.
“El país todavía está recobrando la participación en el mercado que perdió en los años anteriores. Pese a todo, sigue siendo reconocido como un origen triguero. Y tiene ventajas comparativas en materia logística, por ejemplo, para desplazar a Australia como proveedor del norte de África”, evaluó.
Un factor clave, en este contexto, es la recuperación y apertura de mercados. En 2013, Brasil representaba 97 por ciento de las exportaciones y sólo tres por ciento iba a África. El año pasado, Brasil significó 62 por ciento; África, 25 por ciento; y Asia, 13 por ciento.
Engordar la proteína
Según la jefa del Departamento de Información Agroeconómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba, Silvina Fiante, mejorar la calidad podría ser otro aporte en este camino de expansión.
Afirmó que tanto los niveles de proteína como de gluten húmedo y de peso hectolítrico registrados en los últimos 20 años están por encima de los estándares mundiales, pero que hay margen para subirlos aún más.
“Esto nos permitiría acceder a mercados más exigentes como Sudán, Sudáfrica, Kenia, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y otras naciones de la zona del Golfo Pérsico”, enumeró Fiant.
Pero, para lograrlo, la cadena triguera debería avanzar en un tema que lleva años discutiéndose sin hallar una solución: la segregación, como puente para establecer un régimen comercial que realmente premie a los productores que logren una calidad superior.
Para Idígoras, segregar sólo será posible en un marco de reglas claras de largo plazo. “El camino a fomentar es el de la previsibilidad. Necesitamos 10 años de políticas favorables y de un esquema tributario que no castigue a las exportaciones”, manifestó. (Agrovoz)