San José celebra su Cincuentenario

La Barraca de la familia Aued en Indio Rico llegó a sus 50 años de actividad comercial ininterrumpida. Una familia, tres generaciones y la perseverancia en una actividad que conoce de buenas y malas

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DE NUESTRA EDICIÓN IMPRESA – Una historia ligada a la barraca. La familia Aued festeja el Cincuentenario de su comercio destinado a la comercialización de frutos del país.
“Yo arranqué trabajando a los 18 años en lo de Primitivo Alonso. Yo clasificaba lana, con Primitivo éramos como de la familia. Trabajé hasta ir al servicio militar que lo hice en Comodoro Rivadavia” decía “Pepe” Aued (foto izquierda) comentando sus inicios en la actividad en la que comenzó su vida laboral que hasta hoy ocupa parte de sus días.
“Cuando terminé `la colimba´ me vine a Indio Rico y me ven los Laffitte para comprar lana y estuve tres años con ellos. Allá por en el año 69 empecé por cuenta mía” comenta orgulloso ante la mirada de su hijo Mariano hoy a cargo de la empresa familiar- y de su nieto Amín con quien comparte algunas horas del día fuera del estudio.
Comentó que al fallecer Primitivo Alonso le venden la barraca. Casi como algo utópico en una Argentina tan lejana como inexplicable por éstos tiempos de turbulencia económica afirmó Pepe que “me la vendieron en 5000 pesos y pagaba 100 pesos por mes”. Y eso no fue todo. Después vienen los Lemme y me dicen que tenía que comprarles la esquina dónde hoy se ubica parte de la empresa-. Pagaba 60 pesos por mes que era lo que yo podía, y me la dieron a tres años” destaca con una memoria intacta y detalla además: “En tres años también me compré una camioneta cero kilómetro” recuerda.
Aued comenta algunas anécdotas. “Salía al campo y compraba cueros de corderito, ibas por ejemplo a lo de Anselmo Diez que tenía muchísimos, todos preparados. Los primeros corderos los compraba con cuero y todo. Tenía ya en esos años 3 o 4 personas trabajando en la barraca”.
Allí alguien `del palo´ da datos concretos sobre el ovino en Coronel Pringles. “Hasta los años setenta fue una zona bien ovejera, muy buena lana y cueros. En el 72´y 73´se mataba el cordero recién nacido porque valía mucho el cuero y no se le daba importancia a la carne ovina, valía mas el cuero que la carne, en esta zona era toda oveja Lincoln. Había tres categorías en los cueros de oveja primera, segunda y tercera” destaca Pepe. “Todo eso se exportaba. Venían los exportadores directamente a buscarlos. Todo valía. El cuero de avestruz, la cascara de peludo, la grasa, en un momento se compraban los cueros de gato. Desde Buenos Aires venían a comprarte los cueros de Nutrias” comenta mientras aclara que en su camioneta juntaba triperos y los llevada el mismo Buenos Aires. “Llevaba cinco tambores llenos en cada uno llevaba mas de 1000 triperos, fue allá por el año 75, 76” comenta.
Pepe transitó prácticamente toda su actividad comercial junto a su esposa Irma López. José -Odontólogo- y Mariano sus hijos les dieron tres nietos y eso sin dudas lo mantiene permanentemente activo. Hace un tiempo -como muestra la imágen derecha de hace unos 10 años- comenzó a darle el manejo de la empresa a Mariano pero siempre sigue ligado.
En un momento de la charla tira un dato bárbaro. “Yo he llegado a acopiar mas de 200.000 kilos de lana, pero era otra época, había mucha oveja alrededor. En Indio Rico en esos años había cinco barracas, es decir, que se acopiaban aproximadamente 3.000.000 de kilos de lana al año” recuerda el mayor de los Aued.
“Cuando comencé con Primitivo Alonso acopiaba un millón y medio de kilos de lana al año. Hoy esa cantidad lo acopia un exportador” afirma marcando una tremenda diferencia a lo largo de los años.
Y como si fuera poco, dió un dato inalcanzable para éstos años.
La Barraca hoy
Aued afirma que “hoy la comercialización del cuero vacuno directamente no existe, no se compra. Hoy vale entre 10 y 12 centavos de dólar pero el cuero de frigorífico”.
Su hijo Mariano por otro lado confirma que hoy lana ha cambiado la forma de trabajo. “Tenes lanas que pueden valer 70 centavos de dólar hasta 10 dolares. Antes no existía eso, a cambiado la mentalidad del trabajo, tanto de la gente como del productor y el poco barraquero que queda tiene que cambiarla. Trabajar de otra manera. Nosotros estamos prensando para posteriormente analizar. Lo mismo que hacen en Pro lana pero con esquila convencional por eso vendemos una lana analizada” comentó Mariano. “Nuestro fuerte hoy es comercializar de Ovinos, principalmente corderos pero también hacemos el resto de las categorías” dijo.
Si tomamos en cuenta aquel lejano furor del Ovino que le otorgó a Coronel Pringles el título de Capital de los Lanares y su posterior decadencia allá por 1980 hay un dato esperanzador. “En la clientela que tenemos y en lo que he recorrido, en los últimos cuatro años ya está aumentando el stock, yo creo que un 20 % tiene que haber aumentado” analiza Mariano. “Pese a que todo cambió vamos a seguir con la empresa, y quizás algún día Amín mi hijo lo continúe ya que hoy me da una mano grande” dijo.
Hoy y ayer la realidad es distinta. A pesar de los cambios la familia Aued tiene una historia de 50 años de trabajo y perseverancia, contando de las buenas y de las otras. Pero claro, siempre tirando para adelante y pensando en el futuro. Felicidades!!!!