¿Cómo se venderá en un año de elecciones?

El ritmo de venta por parte de los productores es un factor que vuelve a estar presente. Lo analizamos junto a especialistas del sector.

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En una economìa necesitada de dólares el comportamiento de los productores a la hora de desprenderse de la mercadería vuelve a ser un tema de conversación.
Lo cierto es que se habla mucho sobre el tema pero muchas veces no se tienen en cuenta determinadas precisiones que resulta importante tener en cuenta.
David Miazzo, economista de la Fundación Agropecuaria para le Desarrollo de Argentina (FADA) comparó la situación con la de un ahorrista de la economia cotidiana: “Es una práctica habitual en la clase media urbana el ahorro en dólares. En el sector agrícola el ahorro se hace en granos, hasta pagar los costos”. Es decir, se vende a medida que se va necesitando.
“Este año en la primera etapa de la cosecha vamos a tener una venta ràpida por el capital dañado que dejó la sequía y las tasas altas que hay en la economía. Después vamos a ver una venta más normal en el resto del año”, explicó Miazzo. Cabe señalar que de las exportaciones de Argentina 6 de cada 10 dólares provienen del campo.
Dante Romano, analista de mercados de fyo y profesor de la Universidad Austral señaló: “Entre abril y julio se producen los vencimientos de créditos comerciales, bancarios, tarjetas agropecuarias y entran en fecha de cobro los cheques de pago diferido que el sector suele usar. Entonces llega la gran pregunta: que vender primero, ¿algún remanente de trigo, el maíz o la soja?”.
Romano explicó que una de las particularidades de la producción de granos, es que los ingresos se concentran en un solo momento del año: la cosecha. “Por eso el sector es muy demandante de financiamiento, el cual a su vez es programado todos los años para coincidir con el ingreso de la mercadería”.
Los precios vienen bajando fuertemente desde que se tomaron las decisiones de siembra, por lo que seguramente hubiera sido preferible vender por anticipado: “Si ese no fue el caso, no tiene sentido seguir mirando el mercado por el espejo retrovisor, es necesario ahora tomar una decisión”.
El especialista destacó que esta situación de precios en baja dejó en claro que lo razonable es, al momento de tomar los créditos, justo cuando se está decidiendo que sembrar y analizando costos, también planificar como atender los mismos. En este sentido, “el criterio para definir que vender primero tiene dos aristas: elegir el producto que mejor precio tenga en el presente, o bien elegir el producto que tenga perspectivas de mantenerse o bajar, reteniendo lo más que se pueda aquellos que tienen una mejor perspectiva”.
“Respondiendo entonces la pregunta sobre como financiar los vencimientos, a la luz de estos factores primero habría que liquidar cualquier remanente de trigo viejo, luego el maíz, especialmente el de julio, y finalmente la soja”, fue la conclusión de Romano.
La decisión de los productores hasta el momento muestra que sumando las ventas de trigo y maíz, las ventas se ubican por encima del año anterior. De la mercadería 2018/19 los productores se desprendieron de 12,5 millones de toneladas contra una cosecha de 19 millones de toneladas.
En tanto, para el maíz las ventas suman 10,7 millones de toneladas de una producción estimada hasta el momento en 45 millones.
Las ventas de soja muestran un volumen rezagado contra años anteriores. En total, productores vendieron 8,6 millones de toneladas, lo que representa apenas un 13% de la cosecha proyectada en este ciclo contra un 32% a la misma altura del año anterior.
Federico Bert, líder de Investigación y Desarrollo de CREA expresó en base a una encuesta que realizan entre sus asociados: “Con un 41% de los costos de implantación financiados, saldos de alquileres a pagar y tasas de interés de superiores al 50% el productor no tiene muchas chances con su cosecha”. Lo probable es que para julio se venderá el 68% de la soja y para noviembre el 86%
Cabe señalar que en el ciclo anterior los productores se vieron en la necesidad de financiar un 38% de los costos de implantación.
“En el ciclo productivo se termina liquidando la cosecha. Es decir, tarde o temprano esos dólares ingresan. Es más una preocupación de la coyuntura en un contexto de necesidad de dólares”, aclaró Miazzo.
Costos dolarizados
Desde FADA estiman que un 60% de los costos de implantación de soja están dolarizados, mientras que en maíz este porcentaje crece a un 62%: “Es cierto que la devaluación mejora la competitividad del sector agrícola, pero solamente en un 1/3 de su estructura de costos”, destacó Miazzo.
En tanto, cabe señalar también que los costos pesificados también tienen relación con el dólar: “Las labores en pesos también estan relacionadas al dólar por el combustible. (Agrofy)