Trigo: en la encrucijada de vender o retener

La perla de la semana es vender trigo, aunque no haya obligación, y comprar dólares que están en la banda más baja. Por Pablo Adreani

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Los mercados en general, incluyendo los tres principales granos –trigo, soja y maíz–, están comenzando a mostrar algunos síntomas de fatiga a la suba. Pero tampoco una firme tendencia a la baja; tal vez pueda interpretarse como una corrección bajista a partir de los distintos factores que están impactando en cada uno de ellos.
En el caso del trigo, los exportadores ya declararon un volumen de compras acumulado de casi 10 millones de toneladas, mientras que los molinos ya adquirieron un total de 1,6 millones. Las compras semanales de trigo por parte de la exportación, que equivale a las ventas de los productores, se han ubicado en un promedio de 230 mil toneladas en enero.
Se observa un patrón de comercialización del productor muy homogéneo y parejo, lo que induce a pensar en una dosificación de las ventas en función de compromisos asumidos, y no en una oferta masiva por temor a que baje el mercado.
En términos globales, el productor ya vendió el 50 por ciento de la producción total de trigo, estimada en 20 millones de toneladas. Quedan todavía 10 meses hasta el ingreso del cereal de la próxima campaña 2019/20 y la pregunta del millón es: ¿subirá el trigo en el segundo semestre o sentirá el efecto de la recomposición de existencias y exportaciones de los principales proveedores mundiales, como Rusia, Estados Unidos, Canadá, Australia y la Unión Europea?
Debe recordarse que el comportamiento del mercado en esta cosecha fue totalmente opuesto al desempeño que tuvo durante las últimas tres campañas, con fuertes bajas en el precio en el inicio de la cosecha y recuperación en los mismos durante el segundo trimestre.
Entonces, sin el mismo patrón, es muy difícil predecir la tendencia del mercado. Aunque sí puede asumirse que habrá una mayor producción global de trigo, y que dicho aumento tendrá lugar en los principales países productores.
Además, otro factor de potencial baja para el trigo argentino es el pedido de Donald Trump a Jair Bolsonaro para que permita el ingreso de trigo estadounidense a Brasil, sin pagar el 10 por ciento de Arancel Externo Común.
El tema está todavía en carpeta y forma parte de una negociación mucho más amplia y estratégica entre las dos principales potencias de América. Está visto que, en el comercio global, el ítem de commodities agrícolas es el más susceptible a sufrir cambios en la relación entre los países. Como ejemplo está lo sucedido en el mercado de la soja a partir del conflicto Estados Unidos – China.
Más rentable
A partir del análisis de la realidad productiva, económica y financiera local, es bueno destacar que el margen bruto de trigo en esta cosecha 2018/19 es el más alto de los últimos 15 años. La combinación de rindes de trigo de 6.000 kilos por hectárea, con un piso de 200 dólares por tonelada, da un margen bruto de 1.200 dólares la tonelada. En muchos casos, una cifra que supera el margen bruto de maíz, teniendo en cuenta distintos niveles de rindes y distancia al puerto.
Entonces, el productor se pregunta: ¿Vendo trigo o lo retengo a la espera de mejores precios a futuro?. No hay dudas que la gran mayoría de los productores piensa que el precio del trigo va a subir; de ahí, los 10 millones de toneladas en su poder que no va a vender en el corto plazo. Además la cultura del productor indica que vende cuando necesita dinero, cuestión que muchas veces no coincide con la evolución del precio o del dólar. Soy de la idea de que hay que vender cuando es negocio, y más cuando se trata de un muy buen negocio, como es el trigo este año.
Este es un momento para analizar también otras variables; por ejemplo, el dólar. La perla de la semana es vender trigo aunque el productor no necesite venderlo, y comprar dólares que hoy están en el rango más bajo de la banda establecida por el Banco Central
En el Rofex, el dólar futuro a diciembre cotiza a 50,58 pesos; es decir, un pase del 32 por ciento de aquí a fines del 2019. Si compra dólares, el productor se asegura que todo aumento en la divisa le va a beneficiar. Si vende el trigo disponible a 210 dólares se asegura un precio que no sabe si lo tendrá en julio. Como dice un proverbio israelí, “nadie se fundió por ganar poco”. (Agrovoz)