Teoría de los precios: es genuino el aumento que se avecina?

En su habitual columna de cada lunes en CAMPO total radio (se emite de lunes a viernes en dúplex por FM 105 y FM Ciudad Pringles) el Med. Vet. Carlos Bodanza -conductor del programa Mañanas de Campor por La Brújula 24 y repetidoras en toda la región- analiza en Mercado de Ganados y Carnes para la semana de negocios. Aquí los detalles de la emisión de ayer

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Hace apenas una semana hablábamos que en los corrales se percibia un cambio de aire, los precios no lo reflejaban, pero la sensación estaba. Durante la semana que terminó, lo visto en el mercado de Liniers, reafirma lo dicho, si bien no hubo una oferta extraordinaria y muchos aducen este faltante a la hora de los precios, la cuestión sin lugar a dudas pasa por otro lado.
Me ayudan a pensar y tirar ideas? Arranquemos: si hubiera un faltante importante como muchos marcan, este debería comenzar por un consumo firme que traccione lo suficiente para que rápidamente los mostradores se vacíen. Primer teoría revocada, es cierto que hay consumo, pero pensar que en pleno Enero el consumo empuja, estaríamos frente a un cambio de hábito poco usual, menos aún, con la economía en estado comatoso. Claro, el récord visto en las exportaciones (creció un 77% en 2018) podría ser parte de estos números, pero sin embargo, el consumero no busca ni cortes de exportación y mucho menos, hacienda de exportación, el que está moviendo los precios, es el frigorífico de consumo, el de gordo, el de todos los días.
También es cierto que está costando encontrar gordo bien terminado, ha habido episodios climáticos que frenaron los envíos pero principalmente el ritmo de engorde, con logística, con granos caros, con los feed lot sin la bicicleta, con los productores haciendo caja de donde venga y con todo el ruido de la vaca dando vueltas.
Y los precios por qué mueven? Bueno, seguimos, atraso en el precio de la hacienda en pie, atraso en el precio de los mostradores, atraso en la economía de los ganaderos, atrasos. Volvemos a Liniers y los novillos llegaron a 64$, los novillitos a 65,80, las vaquillonas a 61,4$, los terneros a 65$ y la vaca, claro si la miramos en comparación, floja con un máximo de 50$ y un promedio de 40$. Fue un chascarrillo, habrá estado sin aumentos, pero pedirle más es un abuso.
De ahí nos pasamos a la invernada, terneros que llegaron a los 60$ en la referencia del ternero de 200 kg, con promedios que anduvieron en 54$-55$, la hembra más animada y el negocio, el negocio no cierra por ningún lado. Ojo, alguno dirá que si son los nuevos precios, la cosa cambia, pero la verdad que un negocio enrarecido, sin certeza de valores, sin crédito y sin brújula sobre todas las cosas, difícilmente sea posible hacer un análisis de si existe o no una rentabilidad, más aún, porque si el gordo está en 60$ y el ternero, también lo está, las cuentas son claritas.
Qué más queda? Bueno, esperar que la suba –sobre todo la del Mercado Central- sea genuina, que no sea algunas de las tantas maniobras que se han hecho históricamente, y que tras llegar a los 65-70$ se suban los precios al mostrador, se retiren y al diablo con el negocio. Cómo? Nada, un pensamiento en voz alta y como dice Larralde, “que la pise al que le toca”.
Cuidado con la situación económica de los frigoríficos consumeros, ya hay varios cheques rechazados, mucho ruido por la falta de precios en los recuperos y si bien lo mejor está por venir y no me caben dudas de que se viene un gran cambio, lo deseable es llegar a verlo y no quedar en el camino. (Infosudoeste y Mañanas de Campo)