El maíz sale al mercado, la soja espera su momento

El productor está considerando al cereal como el aportante de liquidez de pesos para el corto plazo. La oleaginosa será resguardo de valor. Por Pablo Adreani

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El mercado de la soja se está comportando con cierto divorcio sobre lo que ocurre en Chicago. Desde el 1° de marzo al 10 de abril, el precio de la oleaginosa en la plaza estadounidense acumuló una suba de U$S 7 la tonelada, pasando de U$S 419 a U$S 426.
En el mismo período, en el Matba-Rofex también acumuló una suba de U$S 11,5: pasó de U$S 280 a U$S 292,5. Sucede que en nuestro país la oferta de soja disponible se concentra en su mayor parte en la modalidad de precio por fijar, también conocido como negocios PAF, mientras que la oferta de soja disponible conocida como mercado spot es mucho menor.
Para darnos una idea de cuál es la estrategia de venta de los productores, hemos analizado la composición de sus ventas hasta la fecha, diferenciando las ventas spot de las ventas PAF.
El total de soja vendida por los productores asciende a 11,63 millones de toneladas, de las cuales 9,524 millones, el 82%, ha sido vendida a fijar. Mientras que las ventas a precio, spot, fueron por un total de 2,1 millones de toneladas, el 18%.
Esta estrategia de venta sin fijar precio nos está diciendo que al productor no le gusta el precio actual de la soja y especula a una potencial suba en el precio en un futuro.
Por el lado de la industria aceitera, la mejora en el precio de la soja disponible alcanza a U$S 11,5, mientras que en el mismo período (principio de marzo) en Chicago subía U$S 7.

¿Qué pasa con el maíz?
Desde el 1° de marzo, el comportamiento del precio en Chicago acumulo una suba de U$S 3, pasando de U$S 167 a U$S 170.
En el mismo período, en el Matba-Rofex, la cotización del cereal subió U$S 6: de U$S 172 a U$S 176.
Aquí hay que destacar que nuestro maíz está cotizando a una prima de U$S 6 con respecto al maíz estadounidense. Y este es un indicador de firme demanda para el grano en el corto y mediano plazo.
En el caso del maíz, las ventas totales de productores llegaron a 14,46 millones de toneladas, de las cuales 8,46 millones o el 59% son ventas a fijar precio y 6 millones de toneladas, el 41% son ventas a precio hecho.
Si analizamos la composición de la estrategia de venta de los dos granos vemos que el productor está considerando al maíz como el aportante de liquidez de pesos para el corto plazo. En este sentido no está viendo el precio como factor de decisión, sino la oportunidad de poder sacar la cosecha directa del campo al puerto.
Siguiendo con este razonamiento, el productor no vende maíz ni vende dólares: está comprando pesos que es muy distinto. En términos de tranquera, el productor hace caja hoy con el cereal y deja la soja para vender o fijar más adelante, porque piensa que a futuro el precio de la oleaginosa va a subir.
Por la falta de pesos que hay en el mercado, el productor toma la misma estrategia del ciudadano de a pie: vende sus dólares para poder pagar sus compromisos, servicios, impuestos, en pesos. Es porque no tiene la alternativa de conseguir los pesos en el circuito bancario y financiero.
Un dato a tener en cuenta es que el productor vendió el equivalente a 200 mil toneladas diarias de maíz en las últimas dos semanas de marzo.
A partir de la primera semana de abril, la oferta del cereal se redujo a 100 mil toneladas diarias. Mientras que la oferta de soja comenzó a aumentar llegando a 120 mil toneladas diarias, ante el avance de la cosecha de los lotes tempranos.
Con el dato relevante, el productor vende el maíz a precio y entrega la soja con valor por fijar. (Agrovoz)


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