Sequía, pero de divisas durante el verano

Entre enero y abril, el ingreso de dólares será 28% menor en relación a 2022, el último año considerado “normal” en materia climática. El mercado local se mueve al ritmo de las indefiniciones por las retenciones. Por Pablo Adreani

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El ingreso de divisas proyectado para el periodo entre enero y abril 2024 podría llegar a los U$S 8.000 millones, 28% menos que en 2022, el año anterior a la sequía, cuando ingresaron U$S 11.100 millones.
La proyección en el ingreso de divisas durante este periodo toma en cuenta los últimos y recientes anuncios del Gobierno nacional en materia económica, cambiaria y derechos de exportación, estos últimos todavía sin definición y a la espera del tratamiento en la Cámara de Diputados.
A partir del ciclo biológico de los cultivos de verano, el maíz comienza la cosecha entre marzo y abril y la soja, entre abril y mayo. Ahí comienza a definirse el futuro ingreso de divisas de la nueva campaña 2023/2024.
Hay que destacar el hecho de que la cosecha nacional de soja se fue adelantando en estos últimos años, llegando a trillarse el 50% durante abril, mientras que la cosecha de maíz llegaba al 25%.
Al ciclo biológico se debe agregar el ciclo político-económico que está paralizando las ventas forward, por la falta de definiciones sobre como quedarían las retenciones en cada uno de los productos.

El ritmo doméstico de comercialización
Las ventas por parte de los productores de maíz y trigo mantienen un volumen de oferta diaria razonable, aun a sabiendas de la voluntad del Gobierno de aumentar las retenciones de ambos productos del 12% al 15%.
Podemos asumir que tanto el trigo como el maíz que se oferta diariamente en el mercado están bajo la condición de “disponible contra entrega”, y se trata de mercadería de la cosecha anterior, principalmente en el caso del maíz, ya que el trigo es mercadería que se está cosechando o se terminó de cosechar en esta misma semana.
También hay que considerar que por el momento rige el tipo de cambio especial para los exportadores de granos, 80 % al dólar oficial y 20% al CCL (contado con liquidación), hoy equivalente a $ 843, contra $ 650 que cotizaba previo al resultado de las elecciones presidenciales del pasado 10 de diciembre.
En el análisis de la coyuntura en la primera semana de enero, el trigo sufrió bajas del 3% equivalente a U$S 3 por tonelada, cotizando la posición disponible a U$S 224 la tonelada.
En el Matba-Rofex, las posiciones marzo están cotizando a U$S 222, mientras que julio lo hace a U$S 224 la tonelada.
En el caso del maíz, el mercado disponible se mantiene sostenido en U$S 191 la tonelada y es hoy la principal oferta de los productores en el mercado y el mayor interés por parte de los exportadores.
En cambio, las cotizaciones del maíz nueva cosecha muestran para abril U$S 181 la tonelada y julio a U$S 172, con bajas de U$S 2 y U$S 3 por tonelada, ajustando los precios al hipotético nivel del 15% en las retenciones.
La soja está sufriendo el fantasma del aumento de las retenciones del 31% al 33%, tanto para el aceite de soja como para la harina de soja.
Como anunciamos en notas anteriores, la desaparición del diferencial arancelario, esto es la unificación de las retenciones al grano, el aceite y la harina al 33%, generan para la industria aceitera un sobre costo de producción de U$S 10 por tonelada.
Mientras tanto, la soja nueva cosecha acusó bajas de U$S 7 por tonelada en la primera semana de enero, volviendo a tocar el mínimo de U$S 300 por tonelada para posición abril.
Tenemos que recordar que, en estos momentos, todavía no están definidas cuáles serán las retenciones de cada uno de los productos de exportación.
Por consiguiente, los precios que estamos viendo en el mercado hoy parten de una presunción que las retenciones serán las que presentaron funcionarios del Gobierno, durante la conferencia de prensa que brindó el ministro de Economía, Luis Caputo.
Sin embargo, los cambios sugeridos por el Gobierno deben ser tratados todavía en el Congreso de la Nación, comenzando por su tratamiento en Diputados.
Por este motivo, los productores de soja se resisten a vender contratos futuros bajo la modalidad de forward, pues no se tiene certeza de como quedaran las retenciones a todo el complejo agroindustrial.
Por lo pronto, el precio de la soja ya perdió más de U$S 10 dólares, descuento que equivale al mayor costo de producción resultante de la unificación de las retenciones al grano de soja, el aceite y la harina. (Agrovoz)


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