Las tres amenazas que sobrevuelan al mercado ganadero

La devaluación mejoró el tipo de cambio, pero el valor en dólares del novillo argentino está entre 10% a 20% más caro que en Brasil, Uruguay o Australia. Por Ignacio Iriarte

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Aún después de la caída de los últimos días, los precios reales de la hacienda siguen en niveles muy altos. Tanto el valor del novillo como del ternero de invernada alcanzan hoy –en términos reales– los valores logrados a mediados del año pasado, que fueron los más altos desde 1959.
La semana pasada, con la asunción del nuevo presidente, se repite un episodio de mercado ya vivido con las Paso, las elecciones generales y el balotaje.
Se trata de una combinación de incertidumbre, devaluación inminente y restricción de la oferta ganadera, determinando subas explosivas de los precios del ganado, subas a las cuales luego el consumo interno le pone un límite. Una sucesión de eventos extraordinarios.
La devaluación ha mejorado la competitividad de la exportación, pero los precios del novillo en gancho en dólares –computando el 15% de retención– ubican a la hacienda en la Argentina todavía entre un 10% y un 20% por encima de los precios en Brasil, Uruguay o Australia.
Ha subido mucho el dólar, pero más ha subido la hacienda. El saldo es desconcertante.
Acerca del mercado ganadero, aparecen ahora tres amenazas: la primera, que el tipo de cambio actual, unos $ 830 por dólar, con el mínimo ajuste previsto, la segunda, quede de vuelta atrasado en los próximos meses; que el fuerte aumento del dólar haga subir los precios de los insumos ganaderos bien por arriba de la inflación; por último, que la recesión derivada del sinceramiento económico (dólar, tarifas, energía, transporte, servicios públicos y privados, entre otras) termine afectando fuertemente a los salarios y el poder de compra de los consumidores argentinos, cuya demanda representa el 65% de la demanda total por carne vacuna.

La Cría, la clara ganadora
Mientras tanto, se observa una fuerte recuperación de la rentabilidad de la cría. Según el “Boletín de Resultados Económicos Ganaderos”, que desde 2012 edita en forma trimestral la Secretaría de Agricultura, el “Modelo de Cría Mejorado de la Cuenca del Salado” presentó en noviembre pasado un resultado neto productivo de $ 107.334 por hectárea. A moneda constante, ese resultado es 72% más alto que en noviembre del 2022 –momento de depresión de los precios– y un 46% más alto que el promedio para el mes de noviembre del período 2012-2022.
El resultado económico obtenido en noviembre es el más alto para ese mes de los últimos 12 años. La rentabilidad que registra el modelo en noviembre (450 hectáreas, 410 vacas, 80% de destete) es consecuencia de ingresos por venta de hacienda que se ubican un 26% por encima del promedio histórico 2012-2022, y de gastos totales que se ubican al mismo nivel –siempre a moneda constante– que el promedio de dicho período.
El gasto en personal, resulta a noviembre pasado un 8% inferior al del periodo 2012-2022, mientras que el gasto en sanidad es un 2,6% superior al promedio de ese lapso, siempre a moneda constante y para el mes de noviembre.
La rentabilidad mínima de la serie se dio en noviembre de 2019, con $ 39.000 por hectárea, y el máximo en noviembre del 2023, con $ 107.000 por hectárea, siempre en moneda de noviembre último.
Hace un año y según este modelo, la rentabilidad sobre el capital invertido era del 4,15%, mientras que durante el mes pasado fue del 7,8%.
Entre los ingresos, la venta de terneros era en noviembre un 21% más alta que el promedio histórico, mientras que el ingreso por venta de vacas era 24% superior al obtenido para el mes de noviembre en los años 2012-2022. (Agrovoz)


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