La preñez, un indicador reproductivo que condicionará a la producción 2024

En campos donde los servicios se hicieron entre octubre y enero, la caída en la preñez es de 10 a 12 puntos porcentuales. Por Ignacio Iriarte

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Se van conociendo los primeros resultados de los tactos, con resultados muy disímiles.
En el caso de zonas que zafaron de la seca, o que los vientres recibieron servicio en buen estado corporal, las caídas en los porcentajes de preñez son mínimas.
Esta condición se observa especialmente en los campos “organizados”, con servicio estacionado y con un plan sanitario riguroso.
Dentro de estos casos de caída nula o mínima de la preñez, están aquellos -cada vez más frecuentes- en los que la vaca es suplementada o incluso alimentada antes o durante el servicio.
Pero en la mayoría de los casos que conocemos, y que corresponden a servicios entre octubre y diciembre, o incluso extendidos a enero, la caída en la preñez se ubica en los 10-12 puntos porcentuales.
Hay casos extremos -campos “problema”- donde la preñez no habría superado el 50%.
Donde no hubo seca, y hubo un buen nivel tecnológico, los índices fueron normales o apenas por debajo de lo normal (90-92%), pero en una muestra más amplia la caída de la preñez que estamos detectando en todo el país es muy significativa.
Los tactos están atrasados porque en muchos casos se alargó el servicio, y porque el calor extremo desaconseja hacer trabajos de manga y movimientos de hacienda, teniendo en cuenta además el precario estado corporal de las vacas.
Un experimentado veterinario, que administra campos en el norte del país, nos dice que este año en los campos donde no se hizo nada –por ejemplo destete precoz– la caída de la preñez será muy fuerte.
“En muchas zonas del Norte, este es el cuarto año consecutivo de seca; en los servicios tempranos, con la vaca todavía en buen estado corporal, la preñez cayo entre 4% y el 6%, pero en los campos con servicio continuo o con servicio entre noviembre y enero, la caída superaría los 10-15 puntos. Enero fue un desastre”, reconoció.
Otro factor que puede afectar la parición del segundo semestre del 2023 es el creciente número de vacas que se están enviando ahora a faena, con o sin tacto previo.
De acá a mediados de año, llueva o no, se espera una oferta muy elevada de vacas de refugo.
La mayoría de los criadores se dejó estar, esperando las lluvias, y hoy necesita imperiosamente aliviar la carga, de cara a un invierno que lo encontrará con la receptividad del campo un 30- 40% por debajo de un año normal.
Además, se teme una mortandad de vacas muy superior a la habitual para el próximo invierno, habida cuenta del estado actual de los vientres, el estado de los campos y la falta y el costo de las reservas forrajeras.
Seguimos pensando, pese a que todavía falta mucha información de tactos que recién comenzaron, que la parición 2023 podría ser de siete puntos porcentuales inferior a la anterior (2022).
Esa parición, de acuerdo a los resultados de la segunda campaña de vacunación contra la aftosa de la primavera pasada, habría sido de 600 mil crías mayor a la de 2021. (Agrovoz)


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