El que siembra primero cosecha mejor

Así surge del análisis de campaña 2017/18 realizado por las regionales de AAPRESID del sudeste bonaerense, en el que se indica que se observaron mermas en el rendimiento conforme se retrasó la fecha de implantación. El aumento del uso de fungicidas fue otra de las características

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“Entender lo que pasó para planificar lo que viene”, se denomina el completo análisis de la campaña de fina 2017/18 en el sudeste bonaerense realizado por los ingenieros Guillermo Divito y Agustín Torres, de la Regional Necochea de AAPRESID; Germán Berg, de la Regional Juan Manuel Fangio; Luciano Piloni, de la Regional Tres Arroyos; y Dionisio Martínez de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Lo mejor es empezar por las conclusiones finales para tener un panorama completo de los resultados y luego sí, pasar al análisis particular de las distintas situaciones.
Así, del estudio de la información surgida en la campaña pasada y su comparación con la 2016/17 surge que: en cebada se obtuvieron mayores rendimientos que en trigo. En la mayoría de los lotes de cebada se lograron concentraciones de proteína dentro de los valores establecidos en la Norma para cebada cervecera, mientras que en trigo estos valores se ubicaron en el rango de descuentos por calidad. En trigo se observaron mermas en el rendimiento conforme se retrasó la fecha de siembra. Para cebada, se observó una estrecha asociación entre la concentración de proteína en grano y la oferta de nitrógeno por tonelada de rendimiento. Y se evidenció un aumento en el uso de fungicidas en ambos cultivos respecto a campañas anteriores.
Hay que destacar que se trata de un importante muestreo, ya que se recopilaron y analizaron datos de 64 lotes de cebada (21 de Necochea, 32 de J.M. Fangio y 11 de Tres Arroyos), 197 lotes de trigo (26 de Necochea, 144 de J.M. Fangio y 24 de Tres Arroyos), 8 lotes de avena (Tres Arroyos) y 6 de colza (J.M. Fangio). Los mismos provienen de zonas representativas de las tres Regionales, desde General Madariaga (al este) hasta Balcarce (al oeste) y hasta Tres Arroyos (hacia el sur).
El clima
En primer lugar, el trabajo hace referencia al comportamiento que tuvo el clima durante la campaña 2017/18. En este sentido, en primer término los técnicos abordaron la disponibilidad de agua que tuvieron los cultivos. Y explican que como condición general de toda la región, “durante el periodo mayo-septiembre se registraron lluvias con elevada frecuencia y, en algunos casos, de gran magnitud. Esto condicionó la fecha y calidad de implantación de los cultivos de invierno”.
Y agregan: “Posteriormente, la disponibilidad de agua fue adecuada para el cultivo en suelos profundos desde Necochea hacia el norte, mientras que en Tres Arroyos se registraron condiciones de buena disponibilidad alrededor de floración, aunque deficiencias durante el llenado de los granos, principalmente en el cultivo de trigo”.
En lo referente a las temperaturas, el trabajo menciona que “la media fue mayor al promedio histórico en toda la región durante el período julio-octubre (+1,4°C para Balcarce), lo que ocasionó una mayor velocidad en el desarrollo de los cultivos respecto a lo habitual”.
Esta condición provocó “el acortamiento de las etapas generó que los cultivos lleguen a espigazón con baja acumulación de biomasa aérea y pocos macollos, en relación a lo normal para la región”.
En tanto, durante noviembre y la primera quincena de diciembre las temperaturas medias fueron bajas (-0,8°C respecto al histórico en Balcarce), “lo que resultó favorable para la fijación y llenado de granos”.
A diferencia de la campaña anterior, no se registraron muchos días con temperaturas máximas elevadas durante el llenado de granos que pudiesen haber ocasionado perjuicios por “golpe de calor”. “De este modo, las condiciones durante el llenado de granos fueron favorables para la obtención de granos de calidad”, indican los técnicos.
Rendimiento
Los rendimientos de trigo presentaron una tendencia similar, aunque en promedio fueron 356 kilos por hectárea más bajos que los de cebada (-526, -270 y -597 para Necochea, J.M. Fangio y Tres Arroyos, respectivamente).
En tanto, para cebada, el rendimiento promedio de las Regionales fue cercano a 5.500 kilos por hectárea, siendo éste similar entre las regionales Necochea y J.M. Fangio. En Tres Arroyos, el rendimiento fue 17,5% menor. “Dichas tendencias coinciden con las observadas la campaña anterior, donde el rendimiento promedio de cebada fue cercano a 5.500 kilos por hectárea, mientras que el de trigo fue 4.450 kilos por hectárea”, explicaron.
“En campos de la Regional J.M. Fangio, en la zona cercana a Napaleofú, se sembró trigo candeal con rendimientos medios de 4.450 kilos por hectárea, con máximos de 5.450 y mínimos de 3.030.
Fecha de siembra
En trigo, hubo una marcada relación entre rendimiento y fecha de siembra. Dicha asociación fue significativa para cada Regional, “siendo la disminución promedio de 223 kilos por hectárea por cada 10 días de retraso en la fecha de implantación”, indicaron.
“Se destaca que estos resultados se encuentran en línea con lo observado en Necochea en la campaña 2015/16 y en Tres Arroyos en las últimas cuatro campañas, donde se evidenció una disminución en el rendimiento del cultivo de trigo al retrasar la siembra”, agregaron.
En este sentido, los asesores de las Regionales aclaran que “en general, esta tendencia de reducciones en el rendimiento ante fechas de siembra no se observa de modo tan marcado en los ensayos de red de evaluación de cultivares (RET INASE). Esto se debe a que, en dichos ensayos, los cultivares se siembran en las fechas según su ciclo, a fin de ubicar el período crítico para la definición del rendimiento en condiciones favorables. Así, resulta evidente que una gran parte de las pérdidas de rendimiento observadas a campo se debe a que, conforme se retrasa la fecha de siembra, no se reemplazan las variedades por otras de ciclo más corto”.
En lo que tiene que ver con la cebada, en cambio, no existió relación entre rendimiento y fecha de siembra para los lotes de las Regionales Necochea y J.M. Fangio, aunque si en Tres Arroyos. “En este caso, se determinaron pérdidas de rendimiento de 537 kilos por hectárea por cada diez días de atraso desde mediados de junio hasta principios de agosto, aunque esta tendencia debe tomarse con precaución debido a la poca cantidad de datos que la sustentan”, explicaron.
Grupos de calidad
Por otra parte, se observó una marcada diferencia entre Regionales con respecto a la elección de los grupos de calidad de trigo. “Esto obedece principalmente a la proximidad a la industria molinera o a puerto y al rendimiento potencial de cada ambiente. Así, en zonas más productivas se opta principalmente por grupos de calidad 2 y 3, de mayor rendimiento, y en ambientes con menor potencial se buscan materiales de grupo de calidad 1 donde se puede obtener bonificaciones en el precio”.
En Tres Arroyos, con mayor cercanía a la molinería, los trigos de grupo de calidad 1 (trigos correctores) representaron el 84% de los lotes, mientras que en Necochea y J.M. Fangio este tipo de cultivares ocuparon solo el 8% y 6%, respectivamente. En tanto, en los ambientes sin limitaciones y con mayor potencial de rendimiento, los grupos de calidad 2 y 3 representan el 94% (J.M. Fangio) y 92% (Necochea). En la zona de Tres Arroyos estos materiales solamente fueron sembrados en el 7% de los lotes.
Fungicidas
La campaña 2017/18 estuvo marcada por el alto uso de fungicidas. “Para el cultivo de trigo, las aplicaciones aumentaron en la última campaña debido, principalmente, a la aparición en estadios tempranos de ‘roya amarilla’. Para esta enfermedad, se destaca que durante el año pasado se registró la mayor epidemia de los últimos tiempos en Argentina”, indicaron.
“Por esta causa, las aplicaciones de fungicida aumentaron con respecto a la campaña anterior, pasando de 0,8 aplicaciones a 1,4, en promedio para el cultivo”, agregaron.
En el caso particular de cada zona, las aplicaciones de fungicida fueron de 0,8 para Tres Arroyos; 1,6 para J.M. Fangio y 1,7 aplicaciones de fungicida en el ciclo del cultivo para Necochea. “En muchos casos, la menor cantidad de aplicaciones coinciden con el uso de variedades de trigo de mayor calidad panadera, que son conocidas por su mejor comportamiento frente a algunas de dichas enfermedades”.
En el cultivo de cebada el uso obedeció a infestaciones desde estadios tempranos del cultivo con manchas foliares, principalmente “mancha en red” y “escaldadura”. En estadios avanzados se observaron infestaciones de “salpicado necrótico” (Ramularia collo-cygni). “Por esta razón, el número de aplicaciones aumentó con respecto a años anteriores desde 1,3 a 2. En particular para cada Regional, fueron necesarias 1 aplicación en Tres Arroyos, 1,7 aplicaciones en Necochea y 2 aplicaciones, en promedio, para J.M. Fangio”.
Proteína en grano
Por último, en lo que respecta a los valores de proteína, “en trigo fueron 0,63 puntos porcentuales menores a los de cebada, en promedio para Necochea y J.M. Fangio. En Tres Arroyos, se determinó un contenido mayor en trigo que en cebada, aunque esta última comparación debe tomarse con precaución debido a los pocos datos recopilados para trigo”.
La concentración de proteína en trigo de los lotes de las Regionales J.M. Fangio y Necochea fue, en casi la totalidad de los casos, menor a 11%, límite inferior que marca la Norma de Comercialización para la aplicación de descuentos. Mientras que la proteína en grano de cebada se ubicó dentro de los límites establecidos en la Norma de Calidad para la Comercialización de Cebada Cervecera en casi la totalidad de los lotes.
Caracterización de los ambientes analizados
Las Regionales Juan Manuel Fangio, Necochea y Tres Arroyos se ubican en el sudeste bonaerense, zona de alto potencial productivo para los cereales de invierno.
En general, allí existe baja probabilidad de ocurrencia de déficit hídrico previo al período crítico para la definición del rendimiento de dichos cultivos, que se ubica entre mediados de octubre y mediados de noviembre. No obstante, este riesgo aumenta desde el noreste hacia el sudoeste debido principalmente a reducciones en la profundidad efectiva y a un incremento en la frecuencia de texturas gruesas de los suelo. Aunque también es remarcable que de este a oeste tienden a reducirse a las precipitaciones anuales promedio. Las temperaturas medias mensuales varían entre 12 y 15°C durante octubre, 16 y 18°C en noviembre y entre 19 y 21°C en diciembre. En todos los casos disminuyen de noroeste a sudeste, aunque en esta última región la influencia de la costa atenúa los riesgos de fenómenos como heladas tardías. Estos registros moderados contribuyen a que el cociente fototermal (relación entre la radiación solar y la temperatura media) sean muy favorables para el logro de altos rendimientos.
Por otra parte, la profundidad del suelo, determinada por la ubicación de mantos de tosca o piedra, condiciona marcadamente el rendimiento de los cultivos de la zona. Aunque con excepciones debidas al relieve, los suelos de mayor profundidad se encuentran en lugares cercanos a la costa y en la transecta entre el partido de General Pueyrredón y Tandil. Los de menor profundidad se disponen hacia el interior del continente, sobre la transecta Tandil-Tres Arroyos.
Por otra parte, en la zona de influencia de las regionales analizadas también se encuentran lotes con suelos profundos que poseen baja aptitud agrícola debido a que son susceptibles al anegamiento. En los cultivos de invierno, el anegamiento provoca importantes mermas en la producción (especialmente en el cultivo de cebada) y produce dificultades operativas en la realización de la siembra ya sea por postergar la misma o por disminuir la calidad de la cama de siembra.


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