La ganadería argentina es sustentable, tiene el sello

Con respaldo de científicos del CONICET, el IPCVA publicó un trabajo con pruebas de que la ganadería del país es bajo en emisiones de carbano peo que además logró reducirlas en 16%. Propuestas para seguir mejorando

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El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina publicó un estudio único e inédito en la historia de nuestro país, en el que 45 científicos argentinos, coordinados por la Red de Seguridad Alimentaria del Conicet, han relevado el nivel de sustentabilidad actual de la ganadería argentina”.
El IPCVA publicó el informe en el contexto de la reunión COP26 del G20 en Glasgow, en el cual Argentina se adhirió al compromiso de 105 países para reducir un 30% sus emisiones de metano (CH4) con objetivo a 2030.
El Instituto resaltó que “las emisiones GEI están compuestas por diversas fuentes y han mostrado una tendencia negativa desde 1990, explicada parcialmente por reducción de cabezas, aunque también por mejoras sustanciales de eficiencia del ciclo productivo”
De aquí que se aseguró que las emisiones por cabeza se han reducido de 1.620 kilos de eqCO2 (carbono equivalente)a en 1999 a los 1.350 kilos de eqCO2 en 2016. Esto es casi un 16%”.
El IPCVA atemperó que “esta evolución positiva no exime al sector de mayores esfuerzos para controlar y reducir las fuentes de emisión principales, en especial la fermentación entérica y evitar pérdidas de CO2 por deforestación, pérdidas de pastizales y pasturas perennes”.
Tambièn se resalta que la Argentina tiene la chance de “capturar” o “actuar como sumidero” de carbono, lo que permitiría corregir los balances actuales y tener una base de partida diferente como para encarar esa pretendida reducción adicional del 30% para 2030.
En este sentido, se explica que “a nivel internacional existe discrepancia respecto de la métrica a utilizar para contabilizar los GEI distintos al CO2, con particular énfasis en revisar el impacto real del CH4”. Los dos argumentos que se blanden para minimizar el impacto del metano emitido por los bovinos son que tiene “menor vida media en la atmósfera” respecto del carbono y que se trata de un profeso natural, diferente de la emisión “producto de la combustión del carbono acumulado en fuentes fósiles”.
“En los agroecosistemas el CH4 se genera en procesos biogénicos vinculados intrínsecamente a procesos circulares, en tanto que lo que se emite eventualmente es reincorporado en la fotosíntesis, por lo tanto, si la cantidad total de metano no cambia año a año, no resulta en una acumulación de GEI”, es el argumento del IPCVA, que agrupa tanto a productores como frigoríficos de la Argentina.
En el mismo sentido, el Instituto remarcó que “pocas veces se dice que alrededor del 90% del CH4 emitido es inactivado en la estratósfera por un radical libre que se encuentra en la naturaleza llamado Hidroxil (OH), que actúa como una especie de ‘detergente atmosférico’ que rompe la molécula de metano y la convierte en vapor de agua y en un alquil inocuo”.
“Esto cambia la perspectiva del problema, ya que su gravedad se ve considerablemente atenuada por la propia naturaleza que toma a su cargo el problema de “limpiar” la atmósfera de este gas contaminante”, dice el informe tomando por ciertas y válidas las teorías del científico argentino Ernesto Viglizzo.
Por otro lado, en defensa de la ganadería, el Ipcva hace referencia al tipo de producción que se realiza en la Argentina. “Las emisiones de nuestro país son de por si bajas, debido a que se trata de una ganadería de carácter extensivo, con la mayoría de los sistemas de producción sobre sistemas pastoriles”, define, precisando que esta característica existe en el 95% del área ganadera bovina del país, unos 60 millones de hectáreas.
Propuestas
El IPCVA propone por un lado tomar “acciones inductivas para modificar rutinas de operaciones hacia rutinas de producción -primarias e industriales- que mitiguen los efectos ambientales”. Serían las siguientes:
-Reforzar el desarrollo de modelo de estimación de captura de carbono que incluya distintos sumideros;
-Impulsar masivamente el uso de buenas prácticas ganaderas;
-Establecer un programa de mejora continua de gestión ambiental en frigoríficos;
-Contar con certificaciones ambientales sustentadas en conocimiento científico generado en nuestro país;
-Proseguir con la reducción de la deforestación de acuerdo a la legislación vigente;
-Movilizar estrategias provinciales para el ajuste de la zonificación y la mejora de la aplicación de la ley de manejo de bosques y arbustales.
-Desarrollar propuestas de adecuación de sistemas a modelos C neutro, internacionalmente válidas y auditables.
-Estimular la producción de animales de alto peso a faena y el aumento del peso mínimo de faena (escala progresiva).
-Estimular integraciones de la ganadería a sistemas de producción de bioenergías y uso ganadero de subproductos.
-Estimular la integración de la ganadería en rotación y el desarrollo de sistemas silvopastoriles.
-Promover la incorporación de diseños para la inclusión de corredores de biodiversidad en el ordenamiento territorial de las provincias
-Promover el uso de sensores remotos, sistemas de información geográfica y modelos de simulación para la evaluación de los recursos forrajeros y los factores que dificultan el uso eficiente de los mismos.
-Mejorar la genética animal e incorporar el progreso genético como instrumento para aumentar la base hereditaria de la eficiencia productiva. Un animal con una genética más eficiente y mayor eficiencia de conversión del alimento en carne emite menos CH4 por kg de carne producida. La genética es una buena herramienta para mejorar la eficiencia de producción en forma masiva.
-Modular la fermentación ruminal, como el uso de ionóforos, receptores de electrones, bio-hidrogenación ruminal, inhibidores de la producción de CH4. Si bien algunos inhibidores muestran potencial para reducir emisiones de CH4 entérico, algunas tecnologías se encuentran en etapas incipientes de desarrollo con escasos ejemplos de productos que puedan ser utilizados en el corto o mediano plazo.
-Utilizar energías renovables (solar, eólica, biológica). Ello posibilitaría sustituir los combustibles fósiles y puede constituir una alternativa tecnológica viable en todos los eslabones de la cadena de la carne que imponen un consumo de energía.
-Mejorar la eficiencia en la utilización de pasturas, acortar el período ocioso de los vientres, aumentar el porcentaje de destete, recriar a buen ritmo y mejorar la eficiencia de conversión en los sistemas de engorde a corral.
Un segundo eje de trabajo propuesto por el IPCVA se pensó un función de lograr el Fortalecimiento de los Sistemas de Medición y Evaluación de impactos ambientales. Para ello se sugiere:
-Profundizar la caracterización de la sustentabilidad de la ganadería en función de los ecosistemas/ambientes sobre los que se despliega. El peso relativo de los componentes estructurales, sus amenazas y oportunidades cambia con las regiones.
-Dar seguimiento a las pautas de diseño de los indicadores sugeridos por algunos organismos supranacionales (por ejemplo, FAO) y su revisión en
función de las realidades productivas locales;
-Coordinar y centralizar los diversos trabajos analíticos en curso en las diversas instituciones locales de CyT y otros ámbitos de generación de conocimientos; compatibilizar resultados y futuras acciones con mayor coordinación;
-Contribuir a la identificación de las áreas de vacancia en el tema analizado y cobertura a través de programas públicos / privados;
-Dinamizar una red de evaluación de la dinámica del carbono en distintos sistemas ganaderos, con el fin de conocer el balance de C y los puntos críticos de mejora.
-Estudiar estrategias productivas a escala de paisaje (land sparing – land sharing) que permitan disminuir el compromiso entre la producción y los costos ambientales. (NAP)


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