Se terminó la cuarentena para Prolana

Después de un parate de más de un año por la pandemia, se está realizando en Patagones un curso de esquila y acondicionamiento de lana a cargo de técnicos provinciales.

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Tras un año y medio sin capacitaciones por la pandemia, esta semana se volvieron a poner en marcha los cursos de esquila y de acondicionamiento de lana a cargo de los instructores provinciales de Prolana. La capacitación, que comenzó el lunes y se extenderá hasta el sábado, se está realizando en Carmen de Patagones, en las instalaciones de la Chacra Experimental, bajo estrictos protocolos sanitarios y con un reducido número de participantes.
“Era necesario volver a llevar a cabo este tipo de encuentros porque había una gran necesidad por parte de las empresas de formar más esquiladores y más acondicionadores. La intención es poder seguir con el curso en el norte de la provincia”, explicó en CAMPO total radio el coordinador provincial Prolana, el ingeniero Jorge Pennini quien es acompañado en la capacitación por los instructores Maximiliano Carabajal (esquila) y Oscar Bello (acondicionamiento).
Estos cursos, forman parte de la promoción de la producción lanar que se viene llevando a cabo en la provincia y en el territorio nacional a partir de la sanción de ley ovina en abril de 2001. Además de las capacitaciones, el punto fuerte que tiene dicha normativa es el otorgamiento de créditos blandos para los productores que quieren iniciarse, agrandarse o agregarle valor a sus majadas.
“Se trata de créditos para la compra de ovejas, de carneros, de genética, de herramientas, de corrales o de lo que necesite el productor para mejorar o agrandarse. Y tiene características que lo hacen único dentro de la actividad agropecuaria: cuenta con dos años de gracias y un plazo de cinco años para pagar sin intereses; y además se va abonando a valor producto”, detalló Pennini.
La semana pasada el Ministerio de Desarrollo Agrario anunció la aprobación de 24 proyectos por un monto total de financiación de 27 millones de pesos por parte de la Unidad Ejecutora Provincial de Buenos Aires de la Ley Ovina. “La presentación de los proyectos venció en marzo y se presentaron más de 120. Luego de realizar un análisis y establecer la viabilidad de cada uno, se decidió aprobar 24”, comentó Pennini. A cargo de la decisión del otorgamiento hay un comisión conformada por representes de instituciones relacionadas con el sector como el INTA, el SENASA, la FAA, CRA, SRA, entre otras.
“Esto ha tenido continuidad en el tiempo porque los que evalúan y aprueban o no los proyectos es gente que representa a los productores, de modo que hace que todo sea muy transparente”, indicó el ingeniero.
Los proyectos tienen que ser a siete años, las presentaciones se realizan en marzo y para la confección el interesado debe ponerse en contacto con uno de los formuladores habilitados según de qué zona sea. En el caso de ser aprobado, luego se le hace un seguimiento.
Si bien queda claro que es una herramienta muy valiosa y que está impulsando de a poco pero de manera sostenida el regreso de los ovinos a los campos, en el cierre de la charla Pennini comentó que se hizo una propuesta similar para fomentar la producción bovina pero no contó con el apoyo político necesario para implementarlo.


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