Rústicos lanzó su año con un gran baño de realidad

El Día de Campo en la Estancia Malele en la Bahía de Samborombón fue un éxito en convocatoria, pero más aún por lo que generó en los criadores, cabañeros y productores que dijeron presente. “Vimos que en un campo con muchas limitaciones se pueden lograr resultados importantes con trabajo, manejo y genética”, resumió Alfredo Gusmán, presidente de la Asociación Argentina de Angus.

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En el lanzamiento de su año, Rústicos mostró un gran ejemplo del potencial de la ganadería cuando hay trabajo, esfuerzo, inversión e incorporación de genética. Ese fue el mensaje que dejó el Día de Campo realizado en la Estancia Malele, en la Bahía de Samborombón, donde Arandú S.A. desafía todas las limitantes que ofrece un suelo difícil para hacer realidad un proyecto ganadero de punta.
Fueron alrededor de 150 personas, entre cabañeros, criadores y productores que aceptaron la invitación de Rústicos y de la firma Alfredo S. Mondino para poner en marcha este 2021, y se acercaron a la estancia de la familia Vizzolini, en el final de la Cuenca del Salado. De tan simple, la propuesta era innovadora. “Queremos mostrar la cocina de un campo que expresa a la perfección el concepto de lo que es Rústicos”, definió Sergio Amuchategui. Es decir, no se pretendía dar cátedra ni talleres técnicos, se buscaba mostrar a Malele en un día como cualquier otro, su realidad, y que cada uno sacara sus conclusiones.
Poco más de 12.000 hectáreas, un rodeo de alrededor de 4.000 vacas y 200 toros y 45 kilómetros de caños enterrados para poder abastecer de agua a los animales componen la estancia. Buena parte de eso fue exhibido con las explicaciones casi personalizadas de Federico Vizzolini, dueño del campo; Juan García, director técnico; y Ariel D’Angelo, encargado del establecimiento.
“Vimos que en un campo con muchas limitaciones se pueden lograr resultados importantes con trabajo, manejo y genética”, resumió Alfredo Gusmán, presidente de la Asociación Argentina de Angus, dándole voz al pensar del resto de los visitantes.
“Si esto hubiera sido un remate, tendría que agradecer por el auspicio. Pero esta vez me toca dar un agradecimiento mayor por haber podido participar de esta recorrida por un campo muy demostrativo de cómo se debe trabajar”, agregó Alfredo al finalizar la recorrida que se extendió por casi tres horas e incluyó siete estaciones en la que se observaron los distintos rodeos que conviven en la Estancia.
“Hace más de 15 años que venimos invirtiendo en genética, pero hace unos seis me encontré con Juan García, que me presentó un proyecto que me interesó y arrancamos. Así fue que empezamos a probar toros puros de pedigree y el planteo realmente empezó a funcionar”, explicó Federico, a modo de apretada síntesis, lo que sería apenas la punta del iceberg de su planteo productivo.
“Una de las patas fundamentales de esta empresa es la gente, el equipo de trabajo que nos acompaña”, completó mientras esperaban para felicitarlo productores llegados de Mendoza, San Luis, La Pampa, Córdoba y distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, todos ellos ya clientes de Arandú de la mano del equipo de Mondino.
“Esto es muy importante para los que ya compraron esta genética, poder ver de dónde sale la hacienda, lo difícil que es el campo y cómo se trabaja. Y además poder charlar mano a mano con Federico”, destacó Francisco Garín, Gerente de Haciendas de Mondino.
Una vez finalizada la recorrida llegó el turno del almuerzo en el coqueto y gran parque ubicado en el ingreso de la Estancia, para luego pasar a la carpa a escuchar de boca de los protagonistas algunos detalles de lo visto por la mañana. Siempre con el mismo espíritu de mostrar la realidad, nada de relato.
Porque justamente fue la realidad la que motivó a Sergio Amuchategui proponerle a Federico realizar el Día de Campo. “Cuando vine a filmar los terneros a mediados de febrero me di cuenta que esto había que mostrarlo. Uno viene seguido a Malele y ya le parece normal lo que ve, pero sin dudas de que es algo digno de ver. El objetivo era mostrarles en un campo con sus limitantes que invertir en genética y hacer un buen trabajo y un buen manejo sirve y tiene sus resultados”, indicó.
“Pudimos ver algo genuino, quedó claro que acá no se puede esconder ni dibujar nada. Lo que se vio es lo que hay”, agregó.
Roberto Mondino fue otro de los que quiso dar testimonio y agradecer que la familia Vizzolini haya abierto las tranqueras de Malele. “Acá hay un sello distinto, acá se hace genética. Para nosotros, los que estamos en la comercialización, es muy fácil rematar hoy cuando entra un lote de Arandú. Y creo que eso es lo que nos tiene que impulsar a todos los que estamos en ganadería”, aseguró el consignatario cordobés.
“Nos encanta venir a un campo como este, y ver cómo se hace una vaca, y observar cómo poniendo un toro bueno sacamos un ternero bueno. Está buenísimo ver lo que hace Arandú, y queda demostrado que se puede producir muy bien en plena cuenca del Salado, ya en el límite con el mar. Es la demostración que se puede hacer en cualquier lugar del país”, completó.
Seguramente el mayor elogio que les quedó a Federico Vizzolini y al equipo de Rústicos fue el comentario que hizo uno de los tantos presentes antes de que se apagara el micrófono en la carpa. “Lo que más me ha gustado de la recorrida es que lo que se ha planteado como un desafío técnico y empresario, cuando fuimos al campo lo vimos reflejado. Acá no hay relato, lo dicho está en el campo. No vimos comederos, ni porta rollos, no muchas reservas forrajeras. Sabemos los problemas que tiene esta zona con la calidad del agua, y tantos desafíos que se presenta en un campo como este. Y demuestra que a partir del buen manejo y de la incorporación de la genética se va transformando año tras año en un proyecto que tiene logros”.
Un muy buen cierre para el primer Día de Campo de Rústicos. Un baño de realidad.


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