Recomendaciones para aliviar el estrés por calor en la hacienda

El médico veterinario Joaquín Armendano se refirió a las cuestiones básicas a tener en cuenta ante condiciones severas de estrés por una seguidilla de jornadas de altas temperaturas como las que estamos atravesando

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Desde el lunes una amplia región viene soportando días de alto estrés térmico para la hacienda, y los pronósticos indican que esas condiciones se mantendrán por lo menos hasta el domingo. Surge entonces la pregunta: ¿Cómo cuidar los animales de este escenario tan adverso? El médico veterinario Joaquín Armendano habló con CAMPO total radio, y en una muy interesante nota, entre otros aspectos, dejó una serie de recomendaciones.
“En esta etapa del año debemos asumir un comportamiento más proactivo y tratar de prevenir cualquier episodio grave con nuestros animales. Hay algunos puntos críticos que deberíamos considerar ante condiciones severas de estrés”, indicó en el inicio. Para luego sí, recomendar:
– “En primer lugar, hay que utilizar los pronósticos para planificar cualquier actividad con la hacienda y monitorear durante el día cómo van cambiando las condiciones ambientales”.
– “En segundo término, asegurar la provisión de agua, que todos los molinos anden bien, que todos los bebederos estén limpios y tengan agua, que el agua esté limpia; y si es posible asegurar que los animales tengan acceso a sombra”.
– “El tercer ítem es realizar el seguimiento de los animales, valorar cómo es la carga de calor que tienen -cómo se vienen recuperando o acumulando calor los días anteriores-, y en base a eso ir tomando decisiones. Sea tanto evitar movimientos, o implementar alguna otra medida específica para aliviarlos y evitar algún problema más severo”.
– “En cuarto lugar, tratar de establecer grupos de prioridad según los animales de mayor riesgo. En los corrales serían aquellos animales ya en terminación, o los que están recién ingresados”.
En este sentido, si bien Armendano aclaró que existen diferencias entre un sistema intensivo de engorde a corral, respecto de uno pastoril, destacó que los tres primeros puntos mencionados aplican a ambos sistemas.
En cuanto al engorde a corral, el médico veterinario manifestó que “tiene particularidades microclimáticas que lo hacen un poco más complejo” (por ejemplo, la temperatura del suelo puede llegar a valores superiores a los 45-50 °C). Además, explicó: “Los animales en terminación, con mayor grado de cobertura grasa, y hacienda de pelaje oscuro, son los que van a ser mucho más sensibles al calor y en casos extremos van a ser los más afectados”.
Por otro lado, comentó que también tiene injerencia la alimentación. Entonces, mencionó que de cara a estos eventos más extremos pueden planificarse ciertas modificaciones en la alimentación para “diluir un poco la energía que uno aporta en la dieta y de esa manera aliviar un poco el efecto del calor en el animal”.
Y completó: “El calor que va acumulando el animal es una composición tanto del calor que va a recibir del ambiente como del calor metabólico que va produciendo el mismo con lo que va comiendo”.
Sintonía fina
Si bien Armendano entiende que de un tiempo a esta parte los productores han tomado conciencia sobre el necesario cuidado que demanda la hacienda ante situaciones de estrés por el calor, considera que todavía falta un largo camino por recorrer. “Sigue habiendo un importante impacto productivo en lo que es ganancia de peso, eficiencia de conversión, en los índices de producción en los sistemas de cría. Todas esas cuestiones están menos medidas”, planteó.
Este tipo de información, que hoy existe en pocas dosis, el médico veterinario aseguró que es de suma “importancia” de cara al futuro “en lo que es la evaluación de riesgos y de inversiones, y de diferentes cambios que se pueden implementar para mejorar la eficiencia de los animales durante el verano”.
Y en este sentido, detalló: “Falta información más fina para realizar una evaluación de diferentes inversiones, como sombras, aspersores y otras medidas más específicas. Que persiguen el objetivo de mejorar el bienestar de los animales, lograr tener una producción más saludable, y que además ayuden a lograr mayor eficiencia”.
Mapa
Joaquín Armendano elabora desde hace casi 5 años un mapa del “Indice de Temperatura y Humedad” (ITH), una herramienta de suma utilidad para el productor ganadero que permite una rápida visualización de la intensidad máxima de estrés que va a haber de acá a cuatro días y contribuye a la planificación mencionada anteriormente.
“Cada año le vamos haciendo ajustes para lograr mejores estimaciones. En 2020 le sumamos el efecto de la radiación solar y la velocidad del viento, dos cuestiones que tienen un impacto muy importante en los animales”, explicó sobre el mapa.
La herramienta maneja cuatro niveles: normal (ITH menor a 75), alerta (ITH mayor o igual a 75), peligro (ITH mayor o igual a 79) y emergencia (ITH mayor o igual 84). Para dimensionar la escala de ITH de manera más intuitiva, puede decirse que, aproximadamente, en el centro y sur de provincia de Buenos Aires, se alcanza el nivel de alerta con temperaturas de 27-29 °C, el de peligro con temperaturas de 32-33°C y el de emergencia cuando la temperatura es superior a los 36-37°C. “Pero además se ajusta por humedad, radiación solar y viento, entregando más una suerte de sensación térmica para los animales”, detalló Armendano en el ciere de la charla con Damian Hinding.


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