La sustentabilidad llega a la maquinaria agrícola

Lo hace con mayor precisión y automatismo. Así el sector se tecnifica con herramientas que generan mapas y habilitan la trazabilidad y certificación de las labores realizadas.

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Cada vez son más los consumidores racionales y responsables con una conciencia ecológica y social interesados en saber el origen de los productos a los que acceden. En este contexto, el mundo se vuelca hacia una agricultura ambientalmente sustentable, trazable y certificada y el impulso que nace del consumo se traslada a toda la cadena, incluso, a la maquinaria agrícola. De la mano del Ministerio de Agroindustria de la Nación, el INTA participó de Expoagro 2018 donde los especialistas compartirán las novedades del sector agropecuario.
“La demanda de maquinarias cada vez más precisas y automatizadas acompañan esta tendencia mundial de ser sustentables en cada eslabón de la cadena”, aseguró Fernando Scaramuzza –especialista del INTA Manfredi, Córdoba–, quien agregó: “De allí que el sector se tecnifique con herramientas que permiten generar mapas para trazar y certificar las labores realizadas”.
En este sentido, Scaramuzza señaló que “existe una tendencia mundial hacia una mayor precisión”, al tiempo que reconoció que, si bien implica un mayor costo inicial, “se recupera con los beneficios que implican ventajas operativas, agronómicas y económicas, además de la mejora de la calidad de vida del operario”.
De acuerdo con el técnico, existe una gran adopción tecnológica liderada por los banderilleros satelitales, monitores de siembra y de rendimiento, drones y pilotos automáticos.
En pocos años, los banderilleros satelitales pasaron de ser una barra de luces guía a representar modernos monitores con guía virtual e información necesaria para el control de la pulverizadora y de las aplicaciones. Por su parte, los monitores de siembra se volvieron equipos altamente intuitivos, fáciles de operar, con mapas de cobertura y diferentes tipos de alarmas configurables, ambos con registro de las labores realizadas a campo.
Es que, para Scaramuzza, tanto en pulverización como en la siembra, una aplicación eficiente es clave, al igual que el monitoreo del trabajo realizado. “Saber que, metro a metro, estamos sembrando de manera correcta justifica la inversión y garantiza el buen trabajo de la maquinaria”.
En cuanto al avance de la innovación en la pulverización, el especialista destacó el rol de los sensores selectivos de malezas, debido a que aumentan de manera considerable la eficiencia en las aplicaciones con ahorros de hasta un 90 % de producto en lotes bien manejados. “Es un gran logro que aporta a la sustentabilidad del ambiente productivo y, a su vez, mejora las decisiones agronómicas, económicas y agroecológicas”, apuntó.
Entre las ventajas de incorporar esta herramienta, se destaca el manejo más racional y estratégico en el control de las malezas, con un consecuente ahorro de producto en las aplicaciones. De esta manera, no sólo se ataca la resistencia en la población de diferentes malezas, sino que también se logra un manejo agroecológico.
“Cada año se duplica la cantidad de maquinaria equipada con esta tecnología de control y esto marca, con claridad, la intención sustentable que tiene tanto el productor dueño del establecimiento, como el contratista que presta servicio”, aseguró Scaramuzza.
“Lo cierto, es que –puntualizó– la tecnología ha evolucionado, a tal punto, que hoy hay casos de conexión inalámbrica wifi entre el monitor y la sembradora, al tiempo que los equipos multipropósito se utilizan tanto para la siembra, la cosecha, la pulverización o como guía automática con sólo configurar el sistema para tal ocasión”.
A su vez, se refirió a los monitores de rendimiento y los consideró “una opción recomendable para optimizar las tareas de cosecha”. Se trata de una tecnología que viene incorporada en la cosechadora como un componente más de la máquina, que hoy no se utiliza en todo su potencial.
“La adopción de esta herramienta es creciente a pesar de que demanda personal más capacitado y técnicos que estén instruidos para analizar la información generada”, señaló.
En cuanto al uso del piloto automático en la agricultura, Scaramuzza remarcó la ventaja de sostener, durante toda la jornada laboral, la misma eficiencia, productividad y seguridad. “Reduce notablemente la fatiga del operario, lo que lo habilita a focalizarse en otros aspectos de la labor, se logran cultivos más prolijos con aplicaciones fitosanitarias y cosechas de mayor eficiencia y menores pérdidas”, indicó.
Para el especialista de Córdoba, “el crecimiento del rubro de pilotos automáticos y de señales con corrección diferencial que brindan alta precisión es, sin lugar a dudas, la llave de acceso a herramientas emergentes que proporcionan mayor eficiencia en las labores agrícolas”.
Asimismo, Scaramuzza se refirió a las nuevas tecnologías emergentes de agricultura de precisión, con poco tiempo en el mercado y gran crecimiento, como los drones y la tecnología satelital.
“Las plataformas dron han dejado de ser simplemente una moda y una curiosidad para los agricultores para consolidarse como herramientas específicas para el diagnóstico y la toma de decisiones en el campo”. Al estar equipados con piloto automático y cámaras multiespectrales, su aplicación es cada vez más amplia y sofisticada.
Paralelamente, la tecnología satelital evolucionó de modo significativo hasta hacer posible el monitoreo de los cultivos casi en tiempo real, siempre sujeto a las condiciones de nubosidad. “Particularmente, los satélites Sentinel y la flota de Planet Lab están revolucionando la manera de tomar decisiones y de prestar servicios”, señaló Scaramuzza.
Tanto los satélites como los drones tienen sus ventajas y desventajas operativas y económicas. Para el especialista, ambas herramientas son totalmente complementarias y el potencial de su información depende exclusivamente del respaldo agronómico con el que se crucen los datos. (INTA Informa)