Las máquinas agrícolas también pueden aportar dólares

Se genera un nuevo posicionamiento de fabricantes argentinos en el exterior, con más productos y la búsqueda de diversificar mercados. Por Jorge Freites

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En una etapa de la economía argentina que requerirá de todos los aportes posibles de divisas, la maquinaria agrícola también puede ser una fuente de ingreso de dólares.
Tal vez el caudal de recursos no tenga la magnitud de otras actividades, pero sí se trata de un sector que exporta productos con valor agregado y de tecnología nacional.
El ejemplo más emblemático, posiblemente, lo representan las sembradoras. que van al exterior junto al paquete de la siembra directa.
Es una práctica que se está difundiendo en África y que también capta interesados en diferentes mercados europeos.
Rubros
Pero las exportaciones también se están nutriendo de otros segmentos, como esparcidores de enmiendas orgánicas, fertilizadoras, motocortadoras, mixers, máquinas de labranza y equipos viales, por citar algunos casos.
Además, las empresas argentinas apuntan a un mejor posicionamiento comercial a través de nuevos distribuidores, de mayor capacidad y amplia llegada a los mercados donde trabajan.
La lista de países que se convierten en clientes de las máquinas argentinas, asimismo, muestra una diversificación que permite agregar nuevos destinos en lugares tan disímiles como Oceanía y Centroamérica.
Incluso, hay casos de firmas que se instalan directamente en el exterior, como por ejemplo Verion, Doble TT y Bernardín, que tienen ya sus plantas industriales en distintos países.
Estrategia
El actual proceso exportador, y el que se vivió en la década pasada, reflota la necesidad de manejarse con una estrategia de largo aliento para que el negocio sea viable y duradero.
“La continuidad es parte del proceso de exportación”, sintetiza Néstor Cestari, Presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Máquinas Agrícolas (CAFMA).
“Por eso es importante la atención y el acompañamiento más allá de la posición económica del dólar, porque muchas veces los números no cierran, pero el cliente existe”, agrega.
“En cuanto lo dejamos de atender, deja de ser un cliente y tiene muchas opciones para reemplazarnos”, sostiene Cestari.
Competir internacionalmente requiere de planes que, en lugar de mirar el mañana, pongan la vista en el pasado mañana, y generen una parte cada vez más importante de la facturación. (Maquinac)


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